SOCIEDAD
¿Argentinos con “manos verdes"?

Estudio: 8 de cada 10 personas afirman haber incorporado el cuidado de plantas a su rutina diaria

Un estudio de opinión, hecho a más de 1000 personas que viven en Argentina, encontró que el vínculo con lo vegetal dejó de ser algo decorativo para convertirse en un anclaje emocional. Para los tenedores de plantas, éstas aportan beneficios que definen como “calma”, “bienestar” y “sensación de compañía”. El fenómeno crece con la edad y es más fuerte entre mujeres.

Plantas_personas_argentinos
VÍNCULO. Basado en la responsabilidad cotidiana hacia lo vivo, pero sin exigencias emocionales explícitas. | Freepik / FAUBA

En un país atravesado por la incertidumbre económica, el desgaste relacional y la hiperconectividad, el gesto aparentemente mínimo de regar las plantas parece revelar algo más profundo. No es solo jardinería. No es solo decoración. Hoy es rutina, ritual y, para millones de personas en la Argentina, parece ser también una forma de regulación emocional.

Todo esto parece desprenderse de un nuevo estudio nacional realizado por la consultora Voices! A más de 1000 residentes de toda la Argentina. Y que confirma lo que cualquiera puede intuir con solo asomarse a un balcón o al patio: 8 de cada 10 argentinos afirman que cuidan plantas “de manera activa” y el 84% posee al menos una planta en su casa o lugar de trabajo.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Plantas_personas_argentinos

De hecho, más de la mitad asegura tener “muchas o varias”. O sea, tener plantas es la norma y cuidarlas, una práctica social dominante.

Pero hay otro dato llamativo en este estudio y no es la tenencia, sino el involucramiento. El 80% dijo realizar tareas concretas de cuidado -regar, trasplantar, observar el crecimiento- y un tercio lo hace todos o casi todos los días. Es decir: el vínculo no es esporádico, sino cotidiano.

Más que verde: vínculo

De las preguntas hechas por los consultores, el 67% respondió que le asigna “mucha” o “bastante” importancia a su relación con las plantas. La cifra escala hasta el 87% entre los mayores de 65 años y es más alta entre mujeres (71%) que entre hombres (63%).

Apenas un 16% declara no tener ni interesarse en tener plantas

Los números describen algo transversal, pero el fenómeno se intensifica cuando aparece el cuidado sostenido. Entre quienes atienden sus plantas con frecuencia, los beneficios emocionales se potencian. Por ejemplo, el 61% de la población general afirma que las plantas le generan “conexión con la naturaleza”; la cifra sube al 68% entre quienes las cuidan regularmente. El 53% menciona bienestar emocional (60% entre cuidadores frecuentes). El 54% habla de “calma” o “relajación” (60% en quienes las atienden). Un 41% siente “compañía” (46% entre quienes las cuidan).

Plant parenthood

La investigación identifica este fenómeno bajo un concepto cada vez más difundido: “plant parenthood”. Una forma de vínculo basada en la responsabilidad cotidiana hacia lo vivo, pero sin exigencias emocionales explícitas.

A diferencia de los vínculos humanos -selectivos, frágiles y/o exigentes- las plantas ofrecen algo estable: presencia silenciosa, continuidad y un tipo de reciprocidad no verbal. Crecen si se las cuida. Se marchitan si se las abandona. No reclaman, pero responden.

Plantas_personas_argentinos

Claro que las plantas no reemplazan a las personas. No sustituyen amistades, parejas ni comunidades. Pero si parece que, en Argentina, su presencia se consolida como un anclaje emocional accesible. Están al alcance, requieren atención, ofrecen continuidad.

Durante el estudio de marras, una participante sintetizó en la suya muchas opiniones: “Se ven tres macetas con plantas que están creciendo, particularmente una que es cilantro y tiene hojitas nuevas. Me conecta con el entusiasmo que me genera que de una semilla brote algo y que de ese brote salga una planta. Una planta que no es mía y que estoy cuidando, y por eso también me conecta con una persona que quiero mucho.”

Finalmente, Haydée Steinbach, directora de la “Tecnicatura Universitaria en Jardinería” que se dicta en la Facultad de Agronomía de la UBA, respondió una pregunta de PERFIL.

-¿Qué es lo que le fascina a la gente de cuidar plantas?
-Creo que lo que atrae es el vínculo con la vida. Está estudiado que encontramos placer en la posibilidad de ver crecer y cuidar algo vivo, prácticamente desde cero, y poder notar cambios significativos con su tarea. También la gente, cuando quiere relajarse y desconectar de las tensiones, busca lugares y espacios verdes, incluso una plaza. Vale recordar que en muchas instituciones de salud, hospitales y geriátricos hay huertas y la opción de cuidar plantas. Es una actividad que contribuye a disminuir el estrés y a mejorar muchos “temas” emocionales. Es algo mágico y maravilloso.

Jardinería: un conocimiento cada vez más demandado

“Nosotros desde la Facultad vemos a diario el crecimiento del interés de la gente por las plantas. Se nota, por ejemplo, en la demanda de personas que quieren anotarse a los diferentes cursos que se ofrecen, sean o no de la currícula académica de nuestra Facultad”, le dijo a PERFIL la ingeniera Haydée Steinbach, que es directora de la “Tecnicatura Universitaria en Jardinería” que se dicta en la Facultad de Agronomía de la UBA y, además -no podía ser de otra manera- una amante de las plantas. “Y otra cosa que notamos”, comentó, “es que hay una gran demanda de la gente por hacer cursos relacionados con el paisajismo”.

Plantas_personas_argentinos

Según Steinbach, la mayoría de quienes se anotan en estas clases lo hacen por una auténtica pasión por las plantas. “Es una población heterogénea en edades, en conocimientos, en historias personales, pero de todos los tipos”.

-¿Qué pasa con el género de los alumnos? ¿Es más una cuestión de mujeres?
-Ahora no tanto. Hace unos años podía ser algo así. Pero hoy ya las proporciones de nuestros cursantes son parejas. Es un tema que trasciende al género y también a las edades, porque si bien en nuestra tecnicatura la mayor proporción de cursantes supera los 30 años, tenemos también muchos alumnos “mayores”.

De la moda al mercado

El fenómeno “verde” no se agota en la esfera íntima. En los últimos años crecieron las ofertas de los viveros urbanos, las ferias barriales, los encuentros para intercambios de esquejes y, no podía faltar, la oferta de contenidos digitales dedicados al cuidado vegetal. De hecho, las búsquedas online sobre plantas de interior y huertas urbanas muestran una tendencia ascendente.

También se expande el uso de plantas en cosmética, fitoterapia y prácticas complementarias de salud. Lo natural aparece asociado a confianza y cercanía en un mundo cada vez más artificializado.

Para Constanza Cilley, directora de Voices! y responsable a cargo de este estudio, “las plantas nos están enseñando algo como sociedad. En los bosques, nada crece solo: las plantas se conectan, se transfieren nutrientes y se sostienen unas a otras de manera silenciosa. Tal vez, en un mundo marcado por el individualismo y el agotamiento relacional, estamos volviendo a valorar vínculos más humildes, menos demandantes, pero profundamente sostenedores”.