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SOCIEDAD / DE LOS ESCENARIOS AL PODER
martes 3 diciembre, 2019

La historia de "Isabelita" Perón: la primera Vicepresidenta nunca fue al Senado

A pesar de las diferencias que existieron entre ella y la mítica Evita, solo Isabel fue la que llegó a ocupar un cargo político. Su paso por la vicepresidencia fue un fiasco.

por Darío Silva D'Andrea

María Estela Martínez de Perón, "Isabelita", nació en La Rioja en 1931 y fue la primera vicepresidenta argentina. Foto: CEDOC

El 10 de diciembre, cuando termine el gobierno de Mauricio Macri, también llegará a su fin el mandato de Gabriela Michetti, la segunda vicepresidenta que tuvo la Argentina. Ese día, será el turno de la tercera, Cristina Fernández de Kirchner, en quien confluye la curiosidad histórica de que anteriormente fue dos veces presidenta. 

La primera gobernó hace unos 45 años y durante el período más oscuro del que se tenga memoria. Se trata de María Estela Isabel Martínez, Isabel Perón, o “Isabelita”, una antigua bailarina que había pasado la mayor parte de su vida en el extranjero (su forma de hablar así lo evidenciaba) y que como vicepresidenta se ocupó poco y nada de los deberes que la Constitución le asignó.

Fue la tercera y última esposa fundador del justicialismo y tres veces presidente, el general Juan Domingo Perón. La primera había pasado al olvido, la segunda (Evita) a la eternidad, y la tercera pasaría a la infamia. A pesar de haber ocupado cargos tan importantes en la historia de la política, Martínez comenzó su trayectoria profesional sobre los escenarios, lugar en el que fue acogida por el nombre artístico que la hizo famosa, 'Isabelita'.

María Estela Martínez de Perón Isabelita

Con una compañía de danza dirigida por un bailarín cubano llamado Joe Herald, recorrió los escenarios de Latinoamérica hasta llegar a Caracas en 1955. En el cabaret Pasapoga, la “sala de fiestas más famosa del mundo”, Isabel de 24 años conoció a Perón, que tenía 60 y vivía exiliado tras ser derrocado del poder por Eduardo Lonardi con la implantación de la Revolución Libertadora. Otras versiones de este encuentro sitúan su primer encuentro en Panamá ese mismo año.

Tras recorrer diferentes países de América Latina, la pareja emigró a España, donde se casaron en 1961 tras seis años de convivencia. Isabelita, mujer mundana con amplios conocimientos de música, danza y francés, era presentada por el general como su secretaria. Junto a ella regresó Perón en 1973 al país después de 18 años de exilio y después de que Héctor Cámpora les abriera el camino.

“La única persona que no lo va a traicionar soy yo”

María Estela Martínez de Perón Isabelita

En 1972, después de haber viajado a Argentina en varias ocasiones, acompañó a su marido a este país, donde un año más tarde triunfó en las elecciones presidenciales. El peronista se impuso por tercera vez como presidente, siendo su mujer la candidata a la vicepresidencia. La idea de tener a Isabelita como compañera de fórmula no convecía ni al propio Perón, pero uno de sus máximos colaboradores le indicó: “General, si usted quiere, votamos una escoba”, haciéndole entender que a nadie le importaba quién ocupara la vicepresidencia.

La historia cuenta que Perón no eligió a Isabel como vice por convicción, por el contrario. De hecho, fue ella quien se propuso: “Mire, general”, le dijo. “A usted lo han engañado siempre con los votos; Frondizi le hizo votar su fórmula y después lo traicionó; Lanusse le quiso comprar el voto; siempre lo traicionaron. La única persona que no lo va a traicionar soy yo, así que yo creo que tengo que ser la compañera de usted en su fórmula”.

María Estela Martínez de Perón Isabelita

La campaña fue breve y dominada por la preocupación del peronismo por su máximo líder: el anciano general, muy enfermo desde su regreso al país, pero estaba empecinado en volver al poder únicamente por los votos. Isabel consiguió cerca del 62% de los votos para el segundo cargo del gobierno, un puesto estratégico e importante por el momento debido al grave estado de salud de su marido, quien pronto tendría que delegar su puesto en otra persona.

“Soy una humilde mujer del pueblo cuyo único mérito es haber sido discípula de Perón y mi amor a Perón y al pueblo argentino”, exclamó ella.

La fórmula Perón-Perón asumió el gobierno el 12 de octubre de 1973 y por primera vez el gobierno argentino estuvo en manos de un matrimonio, el sueño cumplido de los seguidores de Evita, aunque encarnado en otra mujer. Raúl Lastiri, presidente interino tras las renuncias de Cámpora y del vicepresidente Vicente Solano Lima, entregó la banda presidencial a Perón en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

“Miren qué linda la señora”

María Estela Martínez de Perón Isabelita

La vicepresidencia de Isabelita casi no existió. Según relató Gustavo Caraballo, entonces secretario general de la Presidencia, “ella nunca fue al Senado”. Otro exfuncionario recordó: “No iba al Senado, ella juró y no ejerció ninguna tarea legislativa en cuanto a ver que saliera una ley. Eso lo hacía el vicepresidente del Senado o los presidentes de los bloques...”

“La única vez que fue, se hizo una especie de preparación y se acordó qué iban a hacer con la sesión formal, al solo efecto de que ella presidiera alguna vez el cuerpo. Se le dio todo por escrito y se evitó que se complicara el esquema que se había hecho”, recordó. “Estoy nerviosa”, se le oyó decir. Otro testigo, José Antonio Allende, recordó: “Ella, incluso, no conocía a todos los senadores, nunca fue al bloque”.

Según Allende, Isabelita “acompañaba si a Perón, cuando éste como Presidente de la Nación, visitaba el Senado. En esas oportunidades, el General ponderaba a su esposa pero como quien pondera a su novia, porque estaba enamorado. ‘Miren qué linda la señora’; ‘Qué me dicen del vestido’, así como piropeándola. Y esas sesiones del Senado nunca eran ampliadas; se recibía solamente a los jefes de bloque, a uno o dos senadores y a nadie más”.

A partir de noviembre de 1973, la salud de Perón no hizo más que empeorar, un estado que se ocultó a la sociedad. Pocos volvieron a verlo en pie. Isabelita asumió el máximo cargo ejecutivo de forma interina en dos ocasiones.

632 días de caos

María Estela Martínez de Perón Isabelita

Perón murió el 1 de julio de 1974 en una Argentina paralizada por la política y preocupada por su futuro. La viuda ascendió a su cargo como presidenta de la nación mientras las nubes negras se acumulaban sobre la Nación. Isabelita no gozaba del carisma de Eva: “es fría como una estatua de mármol”, dijo José López Rega, ministro del Bienestar Social, a quien le atribuían un romance con la nueva mandataria.

Con nula experiencia política, Isabelita gobernó durante 632 días de irregularidades, caos y violencia: “Nunca pensé que gobernar sería tan difícil”, se lamentó unos días después de los extraordinarios funerales de Perón. Isabelita se apoyó ciegamente en López Rega, quien fomentó el auge de la Alianza Anticomunista Argentina o “Triple A”. La censura y el secuestro a la tortura y los asesinatos fueron frecuentes en esta formación impulsada por 'El Brujo', apodo que recibió por el profundo interés que sentía por los ritos esotéricos y en los que presuntamente participaba ella.

Muchos años después, de regreso al país durante la presidencia de Menem, la propia Isabel se encargó de explicar que nunca había sido controlada por el ‘Brujo’ López Rega: “Yo parezco una mujer manejable, pero el general Perón siempre decía a la gente ‘Ustedes creen que a Isabelita se la puede manejar fácilmente. Yo que soy un hombre que he dirigido tantos hombres por ser militar, nuca pude manejarla’. “Yo creo que han pensado eso”, reflexionó.

Una decrépita vida en el exilio

María Estela Martínez de Perón Isabelita

Derrocada por los militares, la viuda de Perón quedó detenida hasta 1981 en la Patagonia. Bajo custodia militar, dicen que intentó suicidarse antes de poder exiliarse en España. Desde entonces, pocas veces pudo volver a la Argentina, y en los años 80 y 90 incluso deslizó a la prensa que podía volver a participar en la política. 

En 1983 vino para felicitar a Raúl Alfonsín por su elección, y el mandatario radical la honró con un decreto que pretendía "lograr la unión de todos los argentinos": la eximió del pago de US$ 9 millones de dólares que se le cobraban por haberse apropiado de los fondos públicos de una recaudación solidaria y derivados a una cuenta personal.

Con Néstor Kirchner en la presidencia, se reabrió el caso en la que se acusaba a Isabelita de los crímenes contra la humanidad producidos durante su mandato y su relación con la Triple A. En 2007, la Justicia pidió su captura por la desaparición de un estudiante un mes antes del golpe de Estado. Un año más tarde, se consideró que sus crímenes no son de lesa humanidad y ya habían prescrito por haberse cometido hace más de 30 años.

Así, la viuda de Perón, quedó impune de dichos delitos y nunca fue extraditada al país del que fue presidenta. En la actualidad, a los 88 años, reside en Villanueva de la Cañada (Madrid), donde vive de forma anónima y discreta con su chófer y su ama de llaves.


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