sábado 08 de mayo de 2021
SOCIEDAD "RICARDO KLEMENT"
11-05-2020 01:51

Operación Garibaldi: hace 60 años, el Mossad secuestró a Eichmann en Argentina

Mente maestra de la "solución final", el responsable de la muerte de millones de judíos se escondió durante una década en el Conurbano bonaerense bajo un seudónimo.

Hace 60 años, el 11 de mayo de 1960, un grupo de agentes de la Mossad viajó hasta la provincia de Buenos Aires, para secuestrar al criminal nazi Adolf Eichmann, considerado una de las mentes maestras de la "solución final de la cuestión judía". Quienes hayan visto la película “Operación final”, protagonizada por Ben Kingsley y filmada en Argentina, conocen bien la historia.

Eichmann fue uno de los organizadores de la exterminación deliberada del pueblo judío en campos de concentración. Su trabajo incluía la organización logística de la deportación masiva de los judíos a guetos y campos de la muerte como el de Auschwitz-Birkenau. Capturado por los ejércitos aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial, logró escapar y refugiarse en Argentina, por entonces considerado un puerto seguro por muchos criminales de guerra del nazismo.

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Eichmann fue uno de los organizadores de la exterminación deliberada del pueblo judío en campos de concentración

Nacido en 1906, Eichmann estaba casado con Veronika Liebl y tuvo cinco hijos -Klaus, Horst, Dieter, Ricardo y Nicolás-, junto a quienes llegó en 1950 a Argentina con pasaportes falsos. Bajo el nombre de Ricardo Klement, el genocida trabajó como mecánico en la fábrica de calefones Orbis y en la planta de camiones de Mercedes Benz, y vivió modestamente como un vecino más durante una década.

La presunta ubicación y seudónimo de Eichmann en Argentina fue denunciada por Lothar Hermann, un judío sobreviviente del campo de concentración de Dachau que había quedado ciego por las torturas sufridas, y que había llegado en 1938 a Argentina. Su hija estaba saliendo causalmente con el hijo de Eichmann. El ex teniente coronel de las Schutzstaffel (SS) y su familia vivía en la calle Garibaldi 6067 del municipio bonaerense de San Fernando, pero nadie en el barrio sabía que su vecino había sido el responsable de la muerte de 20 millones de seres humanos.

La inteligencia israelí mandó una decena de agentes para vigilar a Eichmann en un operativo que, mantenido bajo el más absoluto secretismo, fue bautizado “Garibaldi”, por el nombre de la calle en la que residía el sujeto. Entre ellos estaban Peter Malkin, un judío alemán que huyó en 1936 con su familia a la entonces Palestina inglesa y el líder del equipo Sabra Rafi Eitan. La vigilancia duró casi dos semanas durante las cuales los agentes compararon fotos de Eichmann de la época del nazismo con las de Klement hasta llegar a la conclusión de que era la misma persona.

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Bajo el nombre de Ricardo Klement, el genocida trabajó como mecánico en la fábrica de calefones Orbis y en la planta de camiones de Mercedes Benz

A las 20 horas del 11 de mayo de 1960 los efectivos del Mossad lo rodearon cuando Klement regresaba a su casa, lo metieron en un automóvil y lo trasladaron a otra vivienda. Allí, los agentes lo interrogaron y torturaron hasta que admitió su identidad. El 20 de mayo, el Mossad drogó a Eichmann y lo vistió de mecánico para llevarlo a bordo de un avión de la aerolínea nacional israelí, El Al, que había llegado a Buenos Aires con una delegación oficial del Estado de Israel llegada al país con motivo del 150 aniversario de la Revolución de Mayo.

Durante aquellos nueve días en los que el genocida fue escondido en una casa de seguridad, mientras la Policía Federal y los grupos nazis registraban el país después de que la familia denunció su desaparición. Al aterrizar en Tel Aviv, Eichmann fue arrestado por orden de un tribunal y su caso estuvo a cargo de un recién creado departamento de la policía. El gobierno israelí anunció la noticia sobre la captura del criminal nazi a los medios poco después, lo que amargó las relaciones diplomáticas entre ese país y Argentina, que denunció ante la ONU la violación de su soberanía.

Gabriel Bach, asistente del fiscal israelí cuando Eichmann fue secuestrado, recuerda hoy a sus 93 años cuando fue llamado por el ministro de Justicia en persona, Pinhas Rosen: “Me dijo: 'Señor Bach, imagino que va a ser uno de los fiscales en este caso, pero tengo una solicitud especial para usted: ¿puede encargarse de la investigación de Eichmann?'", explicó el ahora jubilado que vive en Jerusalén, actualmente en confinamiento debido a la pandemia del coronavirus.

Durante meses, Bach dirigió la investigación preliminar, liderando un equipo de unos 40 policías en una cárcel en el norte de Israel, donde estaba detenido Eichmann. Seis décadas después, Bach no olvidó nada: "No pasa un día sin que yo recuerde un elemento en particular, una prueba o un momento específico en el juicio de Eichmann", comentó.

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La casa de Eichmann en San Fernando

Antes de conocer al nazi, varias historias de sus víctimas ya marcaron al fiscal, como la forma en que Eichmann obligaba a los prisioneros de los campos de exterminio a escribir postales a sus familiares para exaltar la "belleza" de Auschwitz. De esta manera, el criminal pensaba que más judíos subirían a los trenes que los llevaban a su propia muerte. En su primer encuentro con Eichmann, Bach le informó que estaba llevando a cabo la investigación. "Le dije que si tenía un problema específico, físico o de otro tipo, o relacionado con su familia, estaría dispuesto a hablar con él", dijo. Pero luego restringió su contacto directo, para asegurarse de no divulgarle elementos de la investigación.

Bach recuerda un raro momento en el que Eichmann perdió los estribos, por una razón inesperada. El acusado fue llevado a la corte para ver imágenes de los campos de exterminio. Durante la proyección, Eichmann parecía agitado y Bach luego le preguntó qué le estaba molestando. "A pesar de la promesa de que siempre me llevarían a la sala con un traje azul, le dieron un traje gris", le respondió Eichmann, según Bach.

Eichmann tuvo un juicio regular, en cuyas audiencias los sobrevivientes de la Shoá declararon los horrores a los que el coordinador y jefe de la máquina de deportación y exterminio los había sometido. En su arenga final, el fiscal estatal Gideon Hausner recordó que hubo 6 millones de muertos a manos del nazismo.

Eichmann fue juzgado por un tribunal israelí que lo declaró culpable de genocidio. Su abogado interpuso una apelación a la Corte Suprema, pero ésta la declinó el 29 de mayo de 1962 y confirmó la sentencia del tribunal de primera instancia. El presidente de Israel también rechazó la solicitud de indulto y finalmente el criminal fue ahorcado en la ciudad de Ramala la noche del 31 de mayo de 1962. Su cuerpo fue quemado y las cenizas dispersadas sobre el mar Mediterráneo fuera de las aguas territoriales de Israel para evitar que su tumba se convierta en sitio de peregrinación.

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