El precio internacional del petróleo crudo registró una escalada del 15% desde finales de febrero de 2026, impulsado por ataques a buques petroleros en el Estrecho de Ormuz. La cotización del Brent, referencia para el mercado argentino, pasó de 61 dólares en enero a tocar los 82 dólares durante la primera semana de marzo. Este movimiento responde a una interrupción directa en las rutas de suministro globales y a la incertidumbre sobre la producción iraní tras el estallido de un conflicto regional.
La fotógrafa argentina que vivió la guerra
La Agencia Internacional de Energía (IEA) reportó que la oferta mundial de petróleo cayó en 1,2 millones de barriles diarios debido a eventos climáticos extremos en América del Norte y restricciones en las exportaciones de Rusia y Venezuela. A pesar de que la demanda global se proyecta con un aumento moderado de 850.000 barriles diarios para este año, la tensión geopolítica neutralizó las expectativas de sobreoferta que las consultoras privadas manejaban a principios de 2026.

"Cada incremento de 10 dólares en el precio del crudo Brent equivale a aproximadamente 1.300 millones de dólares en exportaciones argentinas adicionales en términos anuales", detalló Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, en recientes declaraciones técnicas sobre el sector. Bajo esta lógica, el salto de 20 dólares registrado en el último bimestre proyecta un ingreso extra de divisas cercano a los 2.700 millones de dólares para el Tesoro nacional si los valores actuales logran sostenerse en el tiempo.
El factor Vaca Muerta y el cuello de botella logístico
La industria petrolera local observa este escenario desde una posición de crecimiento productivo sostenido, pero con limitaciones en su capacidad de transporte. En enero de 2026, la provincia de Neuquén alcanzó un récord histórico de 410.715 barriles diarios, donde el 97% correspondió a desarrollos no convencionales de la formación Vaca Muerta. Sin embargo, los analistas advierten que la infraestructura de ductos opera cerca de su límite máximo, lo que impide aprovechar plenamente los picos de precios internacionales.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) tiene previsto entrar en operación recién en julio de 2026 con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios. Hasta que ese ducto no esté finalizado, el excedente exportable de Argentina se encuentra topado por la logística actual. Esta "inmovilidad volumétrica" genera una paradoja donde los precios suben, pero la capacidad de colocar más barriles en el mercado externo está restringida por los plazos de obra civil.
"El superávit energético proyectado, que ya se estimaba en cerca de 10.000 millones de dólares antes del estallido del conflicto, podría ampliarse significativamente", señala un informe de coyuntura de la consultora Aleph Energy. Este flujo de divisas es fundamental para la estabilización de las reservas del Banco Central, aunque el mismo conflicto que eleva el precio del crudo genera una fuga de capitales hacia activos de refugio, encareciendo el crédito para mercados emergentes como el argentino.
Riesgos inflacionarios y costos de importación
El incremento del barril tiene un impacto dual en la economía doméstica. Mientras las exportaciones de crudo se valorizan, los costos de importación de gas natural licuado (GNL) para los meses de mayor demanda invernal también tienden al alza. JPMorgan advirtió en su reporte de febrero de 2026 que un choque sostenido de 10 dólares en el petróleo puede desanclar las expectativas de inflación en países con reservas internacionales limitadas, afectando directamente la estructura de precios internos.
La Secretaría de Energía monitorea la paridad de importación para evitar que el traslado a los surtidores locales presione la curva inflacionaria. La brecha entre el precio interno del "barril criollo" y la cotización internacional vuelve a ser un punto de tensión entre las operadoras y el gobierno. Las empresas necesitan el flujo de caja que otorga el precio internacional para financiar las campañas de perforación, cuyos costos de capital aumentaron debido a la volatilidad de los mercados financieros globales.
La producción de shale en Estados Unidos mostró signos de contracción a finales de 2025, con una caída de 164.000 barriles diarios y una reducción del 13% en la cantidad de equipos de perforación activos. Este retroceso de la oferta norteamericana, sumado a las cuotas de producción mantenidas por la OPEP+, coloca a la Argentina en una ventana de oportunidad competitiva. No obstante, la viabilidad de nuevos proyectos de inversión depende de que el Brent se mantenga por encima de los 60 dólares para asegurar la rentabilidad de las áreas menos productivas.
El presupuesto nacional de Argentina para el ejercicio 2026 fue diseñado originalmente sobre la base de un barril a 60 dólares. La diferencia entre esa previsión y el precio de mercado actual representa una mejora contable en la recaudación por derechos de exportación. En términos de volumen, el objetivo del país es alcanzar los 770.000 barriles diarios totales para fines de 2026, consolidando a la cuenca neuquina como el principal motor de generación de divisas del sector energético.