Opinión•Columna

Historia de las mujeres rapadas

Durante la segunda Guerra Mundial rapaban a las acusadas de haber delatado, pasado información o participado en alguna operación de las fuerzas ocupantes.

Historia de las mujeres rapadas
15-10-2026 | 17:21

En junio de 1940 Francia fue ocupada por la Alemania nazi durante la segunda guerra mundial. Esto obligó a todos los franceses a elegir. Mientras la mayoría decidió no alterar para nada la rutina de su existencia, unos pocos se opusieron a la ocupación y otros también pocos colaboraron con los ocupantes.

A la guerra y la ocupación se añadía una guerra civil. En una vereda, los partidarios de la fórmula “trabajo, familia y patria” confiando en la inevitable victoria alemana en Francia y en Europa se dedicaron a perseguir, detener, torturar y matar. En la vereda de enfrente, hombres y mujeres miembros de la Resistencia, unidos por la divisa republicana “libertad, igualdad y fraternidad”, atacaban y ejecutaban a los colaboradores de los nazis.

Cuando se recuperó el país de manos alemanas, lo urgente fue el ajuste de cuentas con todas aquellas personas que habían colaborado con los nazis antes de que el Gobierno actúe a través de las vías legales. A ese proceso en Francia se lo denominó “La depuración”.

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Hubo detenciones masivas, ejecuciones en plena calle o en los domicilios particulares, purgas en todos los niveles de la administración pública, en el Parlamento, en las profesiones liberales, y el rapado de cráneo a mujeres acusadas de haber delatado, pasado información o participado en alguna operación de las fuerzas ocupantes.

En el mes de agosto de 1945, un corresponsal del Sunday Express, describe que había visto cerca de Chartres “a tres mil personas reunidas en la Plaza de la República para ver a dieciséis mujeres, de 20 a 70 años, esperando ser rapadas por las tijeras de la peluquera; cada vez que una de ellas se levantaba del sillón con el cráneo rapado, la multitud reía a carcajadas y la abucheaba”. (La depuración 1943-1953, de Herbert Lottman, Tusquets, Barcelona, 1998, página 96).

En esos mismos días, el fotógrafo Robert Capa titulada "La tondue de Chartres" (La rapada de Chartres), mostraba una joven con un bebé en brazos, rapada y marcada su frente con un hierro al rojo vivo, insultada por la gente que pasa por la calle, acusada de haber mantenido relaciones sexuales con un militar alemán y de haber denunciado a sus vecinos.

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El rapado de cráneo de las mujeres acompañaba los arrestos, las ejecuciones; a veces las reemplazaba. Los diarios informan sobre ejecuciones sumarias de colaboradoras cada vez que se liberaba un pueblo o una ciudad y el rapado de esas “miserables”.

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