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La utopía del optimismo

La creación del Consenso Económico y Social abre nuevas oportunidades para la solución de diferentes problemas argentinos como el trabajo, el medio ambiente y la educación. Pero también es una propuesta de una nueva forma de relacionamiento entre los argentinos.

La utopía del optimismo
15-10-2026 | 04:08

El viernes pasado arrancó como un día que parecía ideal para el Gobierno y terminó, como todos sabemos, en el despido del ministro Ginés González García.

Pero había empezado bien porque ese día se presentó en sociedad el Consejo Económico y Social con discursos de su flamante titular, Gustavo Beliz, y de Alberto Fernández. Y digo que el viernes había empezado bien, porque lo que se comunicaba era que se estaba conformando un ámbito de diálogo y estudio que incluía a destacados especialistas nacionales e internacionales.

Se estaba inaugurando lo que muchos veníamos pidiendo: que el país pudiera desarrollar un marco de debate institucional para pensar a la Argentina del mediano y del largo plazo. O sea, escapar con inteligencia de la coyuntura y de la permanente grieta nacional.

La utopía del optimismo
La utopía del optimismo

Primero, una sorpresa: me sorprendí con algo que no debería sorprender: que en los discursos inaugurales hayan estado ausentes los tonos pasionales y que se recurriera tantas veces a palabras como diálogo, acuerdo y consenso.

También me sorprendió, para bien digamos, que en la designación de los miembros del Consejo, tanto de los nacionales como los extranjeros, se nota un esfuerzo por transmitir pluralismo y moderación. Más allá de que hay personalidades que no están entre los elegidos y seguramente tienen antecedentes suficientes para haber estado.

La utopía del optimismo
La utopía del optimismo

El hecho de que el Consejo esté presidido por Gustavo Beliz también es, en sí mismo, un mensaje a los sectores más radicalizados de adentro y de afuera del Gobierno. Beliz nació y creció políticamente con Menem, pero a diferencia de muchos otros funcionarios, él nunca fue salpicado por denuncias de corrupción.

Después tuvo un paso breve como ministro de Justicia de Kirchner, pero lo echaron y debió irse del país tras denunciar la cueva negra de los servicios de Inteligencia.

La utopía del optimismo
La utopía del optimismo

Ahora bien: si de verdad lograran ejecutar lo que se expuso el viernes, si de verdad lo hicieran, el Consejo no solo abriría oportunidades para el estudio y la solución de diferentes problemas argentinos como el trabajo, el medio ambiente y la educación, sino que se convertiría, en sí mismo en una oportuna escenificación de una nueva forma de relacionamiento entre los argentinos. La forma del estudio y del diálogo.

Entre creer y no creer, déjenme en este caso la utopía del optimismo.

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