Primero fue la guerra entre Rusia y Ucrania; después, la sequía; luego, la suba de combustibles; y ahora, los constantes ajustes. En ese marco, los productos hechos con harina no paran de subir. En abril, el kilo de pan lo conseguimos a 2.000 pesos y en algunas panaderías asciende a los 3.500 pesos.
La docena de medialunas ronda los 6.800 pesos y puede llegar a los 9.000 pesos.
Si buscamos pepas con dulce de membrillo o de batata, la docena la encontramos a 3.800 pesos.
Para los más glotones, en la churrería vimos cada churro a 400 pesos, relleno con dulce de leche salta a 500 pesos y, bañado, a 600 pesos.
Tengamos en cuenta que el precio del kilo de pan se conforma en un 13% por el trigo, en un 4% por el molino, un 60% de agregado de la panadería y nada menos que un 23% correspondiente a impuestos.






