El escritor David Muchnik presentó sus novelas El que no sabe morir soy yo y La luna del huérfano en Ronda de Escritores (RDEsc), el ciclo conducido por Osvaldo Quiroga por +Perfil. Durante la conversación, repasó el origen de ambas historias y explicó cómo la experiencia personal, la investigación y el interés por la transgresión atraviesan su escritura.
En sus relatos aparecen personajes que se enfrentan a situaciones extremas, mundos marcados por la obsesión y figuras capaces de combinar comportamientos siniestros con gestos aparentemente bondadosos. Muchnik también se refirió a su interés por explorar los límites de la moralidad y por construir historias a partir de esas contradicciones.
El origen de una novela sobre la muerte y el suicidio
El que no sabe morir soy yo, publicada en 2024, tiene como protagonista a un dentista que inicialmente piensa en su propia muerte. Sin embargo, una reflexión modifica su perspectiva: comprende que, si se quitara la vida, estaría matando a la persona equivocada.
Muchnik explicó que la idea surgió de una experiencia que tuvo años atrás, cuando trabajaba en un centro de prevención del suicidio. Allí, una persona con la que conversaba sobre su propia muerte llegó a esa conclusión durante el diálogo.
"¿Sabés que me doy cuenta? Que si yo me matara, estaría matando a la persona equivocada", recordó el escritor sobre aquella frase que quedó en su memoria y que luego se convirtió en una de las ideas centrales de la novela.
La historia también se construye alrededor de la figura del dentista, un personaje que le permitió explorar un oficio que, según comentó, suele tener una reputación poco favorable. En la novela, el protagonista observa las bocas de sus pacientes, se introduce simbólicamente en sus mundos y, en algunos casos, llega a enamorarse u obsesionarse con ellos.
La transgresión y el universo siniestro de López Rega
La otra obra que abordó durante la charla fue La luna del huérfano, escrita durante la pandemia. Muchnik contó que, en ese período de incertidumbre, se adentró en una investigación sobre José López Rega, una figura que le despertó interés por las contradicciones entre su dimensión siniestra y su vínculo con la astrología.
El escritor señaló que le atrae explorar personajes capaces de combinar rasgos monstruosos con gestos de aparente ternura. Para ilustrar esa tensión, mencionó la imagen de Adolf Hitler acariciando perros y niños, y la posibilidad de que una persona asociada con hechos terribles también construya un mundo afectivo.
En el caso de López Rega, Muchnik se interesó por esa dualidad entre su vinculación con la Triple A y su faceta de astrólogo. "A mí me atrae la transgresión, o sea, cómo ir un poco más allá", afirmó al explicar el impulso que orientó la escritura de la novela.
El autor también definió su forma de trabajar a partir del juego y de la exploración de los límites: "Me corro de la moralidad. Me permito cruzar lo inmoral, jugar en serio".
Un huérfano descubre el pasado de su padre
La trama de La luna del huérfano sigue a un joven que trabaja en una pizzería y apenas llega a fin de mes. Su vida cambia cuando hereda un departamento importante en Barrio Norte, perteneciente a un padre con el que no había tenido contacto.
Al revisar la vivienda durante la noche, encuentra un uniforme y un diario. Esos objetos lo llevan a descubrir que su padre había sido militar y que existía un universo desconocido alrededor de su historia familiar.
A partir de ese hallazgo, el protagonista comienza una aventura en la que descubre que en el edificio también viven personas vinculadas con su padre. Entre ellas aparece un personaje conocido como el "hermano líder", dentro de una estructura que el escritor describió como una especie de secta o hermandad.









