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Daniel Santoro: “Yo no hago periodismo de guerra”

El editor de Clarín participó del Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes de Periodismo de Perfil. Su relación con el falso abogado D’Alessio. Su procesamiento judicial. Y las críticas que recibió desde el kirchnerismo.

Daniel Santoro
El periodista participó del Ciclo de Entrevistas organizado por los alumnos del Posgrado Perfil-USAL. | Captura de pantalla.

Daniel Santoro respondió preguntas en forma virtual en una conferencia de prensa organizada por estudiantes del Posgrado en Periodismo de Investigación organizado por Grupo Perfil y la Universidad del Salvador (USAL). Respecto de su reciente procesamiento en la causa de la mafia de los contenedores, aclaró que lo único que puede reprochársele es haber confiado en Marcelo D’Alessio. “Hay una autocrítica de mi parte. Yo no investigué inicialmente a D’Alessio como debí hacerlo. Él me tomó con la guardia baja”, afirmó.

El editor de Judiciales del diario Clarín también se refirió a las causas por corrupción que enfrentan representantes del kirchnerismo y los constantes ataque a la prensa que surgen desde ese espacio político. “El 'lawfare' tan de moda es una excusa para que los funcionarios sospechados o acusados de actos incorrectos no respondan preguntas, inventando persecuciones conspirativas en su contra, en las que aparecen las potencias económicas centrales, la justicia y los medios hegemónicos”, sentenció Santoro en el Ciclo de Entrevistas a cargo de Rodrigo Lloret, director de Perfil Educación.

—El juez Luis Rodríguez lo consideró participe necesario de una tentativa de extorsión en la causa de la mafia de los contenedores. ¿Cuál es su opinión?

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—Rodríguez me procesó como participe necesario del intento de extorsión de Marcelo D’Alessio al despachante de aduana Gabriel Traficante. De acuerdo con lo dicho por el juez, yo habría coordinado todas mis notas con D’Alessio como parte de un plan criminal, pese a que no haya en la causa prueba alguna de ello. De hecho, lo que está comprobado en la causa judicial mediante testimonios de compañeros en Clarín, es que el señor D´Alessio extorsionaba al señor Traficante utilizando mi nombre varios días antes de siquiera haberme conocido. D’Alessio usó mi nombre y el de otros periodistas que no voy a nombrar. Sin embargo, el juez me procesa a mí por haberme puesto en contacto con Traficante, previamente a publicar una nota en la que aparecía su nombre, considerando de manera infundada a tal práctica periodística virtuosa como parte de un plan criminal para extorsionarlo. Rodríguez, luego de procesarme arbitrariamente, pidió el registro de mis llamadas telefónicas violando el derecho al secreto profesional periodístico consagrado por la Constitución Nacional. Y no sólo violó mi derecho con tal pedido, sino que puso en riesgo a mis fuentes de información. 

—Dijo que D’Alessio tenía vínculo con a otros periodistas, ¿con quiénes?

—Está todo en la causa judicial. No quiero ser yo quien salpique a periodistas. D’Alessio hablaba con veinte periodistas. Pero no voy a nombrar a ningún periodista, yo me defiendo por mi situación. Algunos lo conocían desde hace mucho tiempo antes. Yo apenas lo conocí el 24 de noviembre de 2016 y, sin embargo, tanto el juez Ramos Padilla como el juez Luis Rodríguez direccionaron la investigación sobre mi caso.

—Usted dijo haberse sentido engañado por D’Alessio. ¿Cómo puede ser que un periodista de su experiencia y reputación haya sido engañado tan fácilmente? ¿Hay autocrítica de su parte?

Sí, hay una autocrítica de mi parte. Yo no investigué inicialmente a D’Alessio como debí hacerlo. Él me tomó con la guardia baja. Y sabiendo que vivo honestamente de mi sueldo, D’Alessio, en lugar de ofrecerme un sobre, me empezó a hablar de su tío, Andrés D’Alessio, un hombre probo, a quien yo conocí mientras él participó como uno de los cinco jueces del Juicio a las Juntas militares, que yo cubrí entre 1984 y 1985. Y tampoco hay que olvidar quiénes son los padres de Marcelo D’Alessio: Eduardo D´Alessio, un afamado sociólogo encargado de encuestas y a quien todos conocemos; y su madre, una reconocida socióloga. Ambos integrantes de la famosa consultora de opinión y servicios periodísticos D’Alessio-Berensztein. Fue con sus antecedentes familiares y afabilidad que se ganó mi confianza. Me entró por el lado de la familia, de la amistad. Y así lo dejé entrar a mi casa. Después me invitó a un almuerzo en la casa de él. Tiene una familia muy linda. Una señora con dos niños muy jóvenes. Incluso me dijo que su hijo quería ser periodista y me pidió una selfie y esa foto sería la que después utilizaría para engañar a Traficante diciéndole que me conocía íntimamente. Ese fue mi error.

 —¿Por qué dice que los jueces direccionaron políticamente la causa?

—Ninguno de los 38 hechos que investigó el juez Ramos Padilla ocurrió en la jurisdicción de su juzgado de Dolores. El kirchnerismo, a través de los diputados Eduardo Valdés y Leopoldo Moreau, llevó la denuncia nada espontánea del falso productor agropecuario Pedro Etchevesa Dolores, solamente porque había habido una entrevista entre D’Alessio y Stornelli en un balneario en Pinamar en febrero de 2019. Mientras tanto fue Verbitsky quien dijo que D’Alessio era director Regional de la DEA, entre otra serie de inexactitudes. Entonces Valdés, que es íntimo amigo del padre del juez Alejo Ramos Padilla, Juan Ramos Padilla, un camarista miembro del Movimiento Nacional Alfonsinista que preside Leopoldo Moreau, llevó la causa a Dolores y se la entregó a Ramos Padilla hijo, sin importar que el intento de extorsión haya sido en la ciudad de Buenos Aires. La causa se fue para Dolores a un terreno amigo. Es este el famoso “Operativo Puf” que se terminaría filtrando en los medios. ¿Cómo pudo ser que Baratta, Schiavi, Lázaro Báez y De Vido supieran diez días antes, desde dentro de la cárcel, que se haría tal espontánea denuncia en Dolores? Únicamente porque se trataba de una maniobra en marcha que había sido aprobada por el Instituto Patria, por la actual vicepresidente Cristina Kirchner.

Daniel Santoro - Posgrado

El editor Julio Blank declaró que Clarín hizo periodismo de guerra. ¿Usted qué piensa?

Yo no tengo ningún enemigo, no odio a nadie, no existe para mí el tema del periodismo de guerra. Mis investigaciones y notas publicadas narran hechos comprobables. Yo hago mi trabajo, que es periodismo de investigación y cobertura de temas de corrupción. Cubro judiciales desde hace más de veinte años. Y aunque es cierto que en Argentina las causas por defraudación del Estado duran en promedio 17 años, y que tenemos un enorme problema de esa corrupción sistemática, eso no es patrimonio exclusivo del kirchnerismo. También es cierto que nunca a lo largo de mi carrera vi la existencia de tantas causas de supuesta corrupción como con los ex funcionarios de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Pero yo no hago periodismo de guerra. Lo que hacemos es cubrir esas noticias judiciales que llevan a que en índices internacionales como el de transparencia, Argentina esté posicionada siempre en las posiciones más bajas.

—Algunos colegas denuncian una ofensiva desde el kirchnerismo para desprestigiar a los periodistas que investigan causas de corrupción entre 2003 y 2015. ¿Usted qué piensa?

Fopea difundió recientemente el informe de los ataques a periodistas del año pasado, y han aumentado en más de un 40% respecto del año 2019, algo preocupante. Por su parte, el "lawfare" tan de moda, es una excusa para que los funcionarios sospechados o acusados de actos incorrectos no respondan preguntas, inventando persecuciones conspirativas en su contra en las que aparecen las potencias económicas centrales, la justicia y los medios hegemónicos. Un mecanismo que configura una máquina para destruir el prestigio de los periodistas, para no contestar sobre ningún tema ni acusación y alegar que los periodistas somos espías o extorsionadores.

—Le agradecemos su participación en el Ciclo de Entrevistas y le damos la posibilidad de cerrar el reportaje con un comentario final que usted quiera realizar.

Nunca hay que quedarse en la superficie de los títulos y las redes sociales. Hay que leer siempre los expedientes. Una de las grandes capacidades de los periodistas de investigación es sentarse a leer los expedientes. Espero que nunca nos roben a los periodistas la capacidad de dudar, investigar, asumir riesgos. En mi caso estoy pasando hace tres años los peores años de mi vida profesional. Estoy procesado, embargado y con prohibición de salir del país. Pero no voy a parar de investigar. Esa es la vocación que tengo en la vida. Elegí esta profesión que, como decía Gabriel García Márquez, es el mejor oficio del mundo. Incluso, a pesar de todos los problemas y el complicado momento histórico que estamos sufriendo.


Por Marcos M. Gonzalez Malbec, María Sofía Ramos y María Luz Rubio Arguello
Estudiantes de Periodismo de Perfil Educación
Posgrado en Periodismo de Investigación Perfil-USAL