viernes 09 de diciembre de 2022
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El papa Francisco pidió a los mandatarios de Ucrania y Rusia "detener esa espiral de odio"

“Detener esta espiral de odio”. Esas fuertes y firmes palabras del Papa Francisco a los presidentes de Rusia y Ucrania, que encabezan una nueva edición del L'Osservatore Romano en español, fueron pronunciadas en el último Ángelus.

07-10-2022 18:40

Detener esta espiral de odio”. Esas fuertes y firmes palabras del Papa Francisco a los presidentes de Rusia y Ucrania, que encabezan una nueva edición del L'Osservatore Romano en español, fueron pronunciadas en el último Ángelus.

El texto completo de la tradicional oración dominical se publica en la segunda página. Se destaca esta exhortación, no sólo por el contenido, sino por haber sido inusualmente pronunciadas antes del rezo mariano.

El Papa Bergoglio dijo frente a la multitud congregada en la Plaza San Pedro lo siguiente: “El curso de la guerra en Ucrania se ha vuelto tan grave, devastador y amenazador que es motivo de gran preocupación. Por eso hoy quisiera dedicarle toda la reflexión antes del Ángelus. De hecho, esta terrible e inconcebible herida de la humanidad, en vez de cicatrizar, sigue sangrando cada vez más, con el riesgo de agrandarse. Me afligen los ríos de sangre y lágrimas derramados en los últimos meses. Me duelen las miles de víctimas, especialmente niños, y las numerosas destrucciones, que han dejado a muchas personas y familias sin casa y amenazan con el frío y el hambre a vastos territorios. ¡Ciertas acciones no pueden ser justificadas nunca, nunca! Es angustiante que el mundo esté aprendiendo la geografía de Ucrania a través de nombres como Bucha, Irpín, Mariúpol, Izium, Zaporiyia y otras ciudades, que se han convertido en lugares de sufrimiento y miedo indescriptibles".

"¿Y qué decir del hecho de que la humanidad se enfrenta una vez más a la amenaza atómica? Es absurdo. ¿Qué más tiene que pasar? ¿Cuánta sangre debe correr aún para que entendamos que la guerra nunca es una solución, sino sólo destrucción?", se preguntó el Papa, señalando que "en nombre de Dios y en nombre del sentido de humanidad que habita en cada corazón, renuevo mi llamamiento para que se llegue inmediatamente a un alto el fuego. Que callen las armas y se busquen las condiciones para iniciar negociaciones capaces de conducir a soluciones no impuestas por la fuerza, sino consensuadas, justas y estables. Y serán tales si se fundan en el respeto del sacrosanto valor de la vida humana, así como de la soberanía e integridad territorial de cada país, como también de los derechos de las minorías y de sus legítimas preocupaciones. Deploro vivamente la grave situación que se ha creado en los últimos días, con nuevas acciones contrarias a los principios del derecho internacional. De hecho, aumenta el riesgo de una escalada nuclear, hasta el punto que hacen temer consecuencias incontrolables y catastróficas a nivel mundial. Mi llamamiento se dirige ante todo al Presidente de la Federación Rusa, suplicándole que detenga, también por amor a su pueblo, esta espiral de violencia y muerte. Por otro lado, entristecido por el inmenso sufrimiento de la población ucraniana tras la agresión sufrida, dirijo un llamamiento igualmente confiado al Presidente de Ucrania para que esté abierto a serias propuestas de paz. A todos los protagonistas de la vida internacional y a los líderes políticos de las naciones, les pido insistentemente que hagan todo lo que esté a su alcance para poner fin a la guerra en curso, sin dejarse arrastrar en escaladas peligrosas, y que promuevan y apoyen iniciativas de diálogo. ¡Por favor, hagamos posible que las jóvenes generaciones respiren el aire saludable de la paz, no el aire contaminado de la guerra que es una locura! Tras siete meses de hostilidades, se recurra a todas las herramientas diplomáticas, incluso las que hasta ahora no se han utilizado, para poner fin a esta terrible tragedia. ¡La guerra en sí misma es un error y un horror! Confiamos en la misericordia de Dios, que puede cambiar los corazones, y en la maternal intercesión de la Reina de la Paz, en el momento en que se eleva la Súplica a Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, unidos espiritualmente a los fieles reunidos en su Santuario y en muchas partes del mundo”.

El deporte “debe ser pensado y promovido” como “un bien educativo, un bien social”, evitando “el riesgo de caer en la ‘máquina’ del negocio, del beneficio, de una espectacularidad consumista, que produce “personajes “.

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Lo dijo el Papa Francisco al recibir en audiencia en el Aula Pablo VI, a los participantes en la cumbre internacional “Deporte para todos. Cohesivo, accesible y adaptado a cada persona”.

El Papa Francisco también expresó que “El deporte puede ser un símbolo de unidad para una sociedad, una experiencia de integración, un ejemplo de cohesión y un mensaje de concordia y paz. Hoy en día, tenemos una gran necesidad de una pedagogía de la paz, de fomentar una cultura de la paz, partiendo de las relaciones interpersonales cotidianas y llegando a las relaciones entre los pueblos y las naciones. Si el mundo del deporte transmite unidad y cohesión, puede convertirse en un formidable aliado para construir la paz”.

El tiempo de la especulación, el escepticismo y el negacionismo, del populismo irresponsable, ha terminado: las inundaciones apocalípticas, las megasequías, las olas de calor desastrosas, los ciclones y los huracanes catastróficos se han convertido en la nueva normalidad de los últimos años. Hoy continúan, y mañana empeorarán. Este es el grito de alarma lanzado por el cardenal Michael Czerny, al presentar el día 4 de octubre, la fiesta de San Francisco, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el documental La Carta — un mensaje de nuestra Tierra, que se proyectó por la tarde en el Vaticano . A continuación, se detuvo en la centralidad del “diálogo” en el magisterio del Papa Bergoglio. Y en este sentido, señaló que para que “el diálogo sea auténtico, todas las voces deben ser escuchadas”; incluso las que provienen de las periferias que son ignoradas en los procesos de toma de decisiones sobre el medio ambiente, generalmente dominados por la lógica del interés privado.

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Por eso el documental ha querido dar voz a los jóvenes, a los pobres, a los pueblos indígenas, presentando a algunos líderes que conversaron con el Pontífice sobre estos temas y compartieron sus historias.

Está claro, continuó el cardenal jesuita, que la crisis ecológica ha llegado y está ocurriendo ahora, causando la pérdida de vidas y medios de subsistencia, desplazamientos forzados y conflictos violentos. Por eso, concluyó, es urgente encontrar soluciones, porque la protección del medio ambiente es un asunto que no sólo concierne a los católicos, sino a todos; ahora y para las generaciones futuras. Así que debemos actuar juntos y hacerlo ahora. Presentado por YouTube Originals, La Carta estará disponible para su transmisión gratuita.

JD