miércoles 10 de agosto de 2022
ACTUALIDAD L´Osservatore Romano

El Papa Francisco llamó a no olvidar la fecundidad del amor

En la edición semanal en castellano del periódico vaticano, Francisco imploró “¡No olvidar la fecundidad del amor!” y focalizarse en la solidaridad, la cooperación y la responsabilidad.

29-10-2021 16:30

La enternecedora foto del Papa Francisco junto a un niño en brazos de su madre que acompaña la tapa de esta edición del L´Osservatore Romano en castellano, se integra con el titular “¡No olvidar la fecundidad del amor!”. Tal escena y texto se corresponden a la tradicional Catequesis de los miércoles, que en Audiencia General ofrece semanalmente el Santo Padre. Como es habitual, esta edición oficial del periódico vaticano incluye el texto de la homilía en forma completa. 

“A veces, quienes se acercan a la Iglesia tienen la impresión de encontrarse ante una densa masa de mandatos y preceptos: pero no, esto no es la Iglesia. Esto puede ser cualquier asociación. Pero, en realidad, no se puede captar la belleza de la fe en Jesucristo partiendo de demasiados mandamientos y de una visión moral que, desarrollándose en muchas corrientes, puede hacernos olvidar la fecundidad original del amor, nutrido de oración que da la paz y de testimonio alegre. Del mismo modo, la vida del Espíritu expresada en los sacramentos no puede ser sofocada por una burocracia que impida el acceso a la gracia del Espíritu, autor de la conversión del corazón. Y cuántas veces, nosotros mismos, sacerdotes u obispos, ponemos tanta burocracia para dar un Sacramento, para acoger a la gente, que en consecuencia dice: ‘No, esto no me gusta’ y se va, y no ve en nosotros, muchas veces, la fuerza del Espíritu que regenera, que nos hace nuevos. Por lo tanto, tenemos la gran responsabilidad de anunciar a Cristo crucificado y resucitado, animados por el soplo del Espíritu de amor. Porque sólo este amor tiene el poder de atraer y cambiar el corazón del hombre”, expresó el Papa Bergoglio en la homilía.

Con los fieles reunidos en el Aula Pablo VI y con cuantos estaban conectados a través de los medios, el Pontífice continuó, en esta audiencia general, el ciclo de catequesis sobre la Carta a los Gálatas, dedicando su reflexión a los «frutos» de la acción del Paráclito.

La otra presencia semanal tradicional con las palabras del Papa Francisco sucede cada domingo en oportunidad del Ángelus. Este texto también se incorpora en forma completa en esta edición española semanal. El Papa Francisco tuvo palabras especiales de cercanía para los migrantes y refugiados libios al final del rezo dominical con los fieles presentes en la Plaza de San Pedro al mediodía del 24 de octubre. 

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El Sumo Pontífice dijo: “Expreso mi cercanía a los miles de migrantes, refugiados y demás necesitados de protección en Libia: jamás los olvido; siento sus gritos y rezo por ustedes. Muchos de estos hombres, mujeres y niños son sometidos a una violencia inhumana.

Nuevamente pido a la comunidad internacional que mantenga las promesas de buscar soluciones comunes, concretas y duraderas para la gestión de los flujos migratorios en Libia y en todo el Mediterráneo. ¡Cómo sufren aquellos que son rechazados! Allí hay verdaderos campos de concentración. Es necesario terminar con el hacer regresar de los migrantes a países inseguros y dar prioridad al socorro de vidas humanas en altamar con dispositivos de salvamento y de desembarco previsible, garantizarles condiciones de vida dignas, alternativas a la detención, vías regulares de migración y acceso a los procedimientos de asilo. Sintámonos todos responsables de estos hermanos y hermanas nuestros, que desde hace demasiados años son víctimas de esta situación gravísima. Recemos juntos en silencio por ellos”. 

Antes, comentando como siempre el Evangelio del domingo desde la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico Vaticano, el Pontífice se había detenido en el episodio de la curación del ciego Bartimeo.

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En este nuevo ejemplar también se desarrolla, a doble página central, el encuentro del Papa Francisco con las Hijas de María Auxiliadora dell'Ateneo Salesiano, en Roma.  En la mañana del viernes 22 de octubre, el Papa Francisco acudió a la curia general para encontrarse con las doscientos participantes en el XXIV capítulo general de la congregación religiosa. La asamblea, dedicada al tema “Haced lo que os diga (Jn 2, 5). Comunidades generadoras de vida en el corazón de la modernidad”, comenzó el pasado 17 de septiembre y finalizará el próximo domingo. Se publica en esta edición, el discurso pronunciado por el Pontífice.

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El Papa se reunió con los participantes en la Conferencia Internacional de la Fundación Centesimus Annus - Pro Pontifice, celebrada en el Vaticano del 21 al 22 de octubre, sobre el tema “Solidaridad, cooperación y responsabilidad: los antídotos para combatir la injusticia, la desigualdad y la exclusión”. 

Francisco se reunió con ellos al término de la reunión del sábado 23, en la Sala Clementina, y les dirigió el discurso que se publica en este ejemplar. Durante el mismo, el Papa expresó que: “Son reflexiones importantes en un momento en que la incertidumbre y la precariedad que marcan la existencia de tantas personas y comunidades se ven agravadas por un sistema económico que sigue descartando vidas en nombre del dios dinero, instilando actitudes rapaces hacia los recursos de la Tierra y alimentando tantas formas de desigualdad. No podemos permanecer indiferentes”.

“La respuesta a la injusticia y a la explotación no es sólo la denuncia: es sobre todo la promoción activa del bien: denunciar el mal, pero promover el bien. Precisamente las tres palabras que han elegido —solidaridad, cooperación y responsabilidad—son las tres piedras angulares de la doctrina social de la Iglesia, que considera a la persona humana, naturalmente abierta a la relación, como la cumbre de la creación y el centro del orden social, económico y político”, continuó.

“Con esta mirada, atenta al ser humano y sensible a la concreción de las dinámicas históricas, la doctrina social contribuye a una visión del mundo opuesta a la visión individualista, en la medida en que se basa en la interconexión entre las personas y tiene como meta el bien común. Al mismo tiempo, se opone a la visión colectivista, que hoy resurge en una nueva versión, oculta en los proyectos de normalización tecnocrática. Pero no se trata de un ‘asunto político’. La doctrina social está anclada en la Palabra de Dios, para orientar los procesos de promoción humana a partir de la fe en el Dios hecho hombre. Por eso hay que seguirla, amarla y desarrollarla: retomemos la doctrina social, démosla a conocer: ¡es un tesoro de la tradición de la Iglesia!”, concluyó.