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viernes 1 mayo, 2020

Kestelboim: "El Mercosur vive una fase inédita, con la peor crisis en la historia de la región"

Para el economista y embajador del Gobierno ante el bloque, hay una chance de fortalecer la convergencia "si pasamos una situación tan atípica, de tanta amenaza, y lo hacemos unidos".

El economista Mariano Kestelboim, embajador ante el Mercosur y la Aladi Foto: Twitter
viernes 1 mayo, 2020

Tuitero activo y polemista. El economista Mariano Kestelboim fue uno de los azotes económicos sobre el gobierno de Mauricio Macri. En diciembre sonó como posible Secretario de Relaciones Económicas Internacionales en la Cancillería. Al final, fue designado como embajador ante la Aladi y el Mercosur, el bloque que hoy se sacude con el freno que la Argentina quiso poner a las negociaciones de un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur.

—¿Puede "romperse" el Mercosur, tal como algunos temen que sea el resultado al final de las diferencias entre Argentina y Brasil?

—El canciller Felipe Solá fue muy claro en cuanto a que la decisión que se tomó buscó privilegiar la armonía dentro del Mercosur más que el interés de alguno de los socios del bloque por avanzar rápidamente en las negociaciones con otras economías. En las condiciones actuales, la Argentina no puede seguir ese ritmo porque generaría más incertidumbre en los productores nacionales y por eso se decidió esta nueva figura de las dos velocidades luego de manifestar el interés en no romper el bloque.

—El Mercosur tuvo sus fases de crecimiento, bonanza, crisis y reconstrucción. ¿En cuál se encuentra ahora?

—El Mercosur vive una situación inédita, con la peor crisis económica en la historia de la región, según estableció la CEPAL y lo compartimos internamente. Y en el caso de la Argentina, todavía más complicada por la situación de la deuda insostenible y una recesión acumulada ya de dos años con destrucción de puestos de trabajo e incapacidad de generar nuevas fuentes de empleo. Y en ese mismo marco, por primera vez desde la constitución del Mercosur, en 2016 se configuró un escenario en el cual los cuatro socios mantuvieron una posición aperturista.

"En las condiciones actuales, la Argentina no puede seguir ese ritmo porque generaría más incertidumbre en los productores nacionales"

—¿Fue 2016 un año de quiebre en la historia del bloque?

—Hasta ese año, 2016, la visión librecambista era una postura liderada por los socios menores. Luego, en Brasil emergió un gobierno más liberal, con Temer, profundizado después por Bolsonaro. Y eso generó que se vulnerara por primera vez el Arancel Externo Común, por parte de Brasil, con la autorización para importar las 700 mil toneladas de trigo sin arancel desde Estados Unidos. A la vez que la aprobación de la bilateralidad en el acuerdo Unión Europea-Mercosur, por parte de los cuatro socios, convalidó esa mayor flexibilidad para comercializar internacionalmente con más libertades.

—¿Hoy la Argentina representa la mirada tradicional del Mercosur?

—Sí, la Argentina representa la mirada que prioriza el desarrollo interno por sobre la apertura que promueve el neoliberalismo. Argentina siempre buscó la integración económica latinoamericana porque entendemos que hay más posibilidades de progreso vinculándonos con la región que con países por fuera de Latinoamérica y estamos tratando de profundizarla pero Brasil no lo comparte, más allá de los disensos internos, como el que manifestaron los industriales de San Pablo.

"La Argentina representa la mirada que prioriza el desarrollo interno por sobre la apertura que promueve el neoliberalismo"

—¿Puede ser que esta diferencia que surgió respecto a Corea del Sur sea la primera de muchas considerando las visiones antagónicas?

—Siempre hubo diferencias en el bloque. Son cuatro gobiernos e, incluso, dentro de ellos hay diferencias. En toda administración, pública y privadas, hay diferencias. Eso es algo de absoluta normalidad y lejos de afectar, entiendo que enriquece al bloque.    

—¿Puede salir ileso el Mercosur de la crisis post pandemia?

—A lo largo de la historia del Mercosur, nunca se había presentado una situación en la que Brasil y Argentina no compartieran una visión en materia de apertura comercial. Y a pesar de que se está dando hoy esta circunstancia, en un contexto de crisis muy profunda, aún así la vocación es sostener el bloque. Si pasamos una situación tan atípica, de tanta amenaza, y lo hacemos unidos, eso va a terminar fortaleciendo la unión de los países y la región.

—El gobierno de Macri tenía su paradigma de reforma del Mercosur, entre otras cosas, mediante una menor burocracia, rebaja del Arancel Externo Común y el fin de la regla del consenso para negociar. ¿Piensan que se debe aggionar el Mercosur de algún modo?

—Hay cosas que se deben mejorar. Como el Fondo para la Convergencia Estructural, el Focem, que ha permitido el desarrollo de proyectos de inversión para disminuir las asimetrías entre los socios del bloque a favor de las más pequeños. Sería muy oportuno fortalecerlo, dotarlo de más recursos. El Focem entró a funcionar en 2006 y ya se desembolsaron más de 110 millones de dólares en diferentes proyectos de los cuatro países. Comparándolos con los fondos estructurales de la Unión Europea, se lo debe fortalecer más para generar proyectos asociativos a nivel de infraestructura entre los socios. Y eso ayudará a una integración todavía más potente que la que tenemos

"Nunca se había presentado una situación en la que Brasil y Argentina no compartieran una visión en materia de apertura comercial"

—¿Por qué el Gobierno, que fue muy crítico con el acuerdo con la UE, decidió mantenerlo cuando busca frenar el librecambio con Corea del Sur?

— Porque son acuerdos que ya están cerrados, tanto el de la UE como el de EFTA, a nivel de los Poderes Ejecutivos. Los Presidentes han firmado la validez de ese acuerdo y la Argentina, ante todo, respeta las instituciones y no vamos a negarlo.

—¿Se entiende entonces que en el Congreso lo van a acompañar también?

—El Congreso lo ratificará o no acorde a su potestad, es un poder aparte y tendrá que analizarlo independientemente de lo que haya hecho el Ejecutivo

—¿Pesa de algún modo la influencia que tiene Europa en el Fondo y la negociación con los acreedores?

—Sería aventurarme demasiado porque imagino que, en el debate legislativo, habrá visiones contrapuestas. Mi presunción es que los legisladores del oficialismo van a observar las dificultades que tiene hoy la economía argentina, especialmente en su sector industrial, y que el acuerdo que se firmó podría generar un daño mayor. Ahora, respecto a las cuestiones vinculadas a la deuda, el FMI es un organismo que ha reconocido la insostenibilidad de la deuda y su renegociación es una necesidad imperiosa que tiene el país. No creo que una cosa condicione la otra. 

MB / DS


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