2nd de March de 2021
ACTUALIDAD Ártico caliente
04-02-2021 23:33

Un "ejército rojo" amenaza las costas de Noruega

Son un manjar de 100 euros la porción, pero no pueden dejar de verlos como una invasión soviética

04-02-2021 23:33

“Noruega teme que el ejército rojo de Stalin siga avanzando”. Este, que bien podría haber sido un titular de los años 40, es una noticia de actualidad.

Pero hay que aclarar la metáfora: este ejército rojo de Stalin no tiene nada que ver con el que crearon Trotsky, Stalin, Lenin y Mao Tse-Tung en 1918 sino con una invasión de crustáceos que –sí, hay que decirlo- tienen detrás la mano del partido comunista soviético.

El cangrejo de Kamchatka, también llamado cangrejo rey, es nativo del mar de Bering, en el Pacífico norte, pero llegó al Mar de Barents, que comparten Noruega y Rusia, gracias a una de las tantas ideas de Stalin de aumentar los recursos alimenticios de los soviéticos en la década del 30. 

Los científicos rusos los arrojaron al mar, a la altura de Murmansk y la península de Kola esperando que se reprodujeran. Sin novedades en el frente, tanto esperaron que se olvidaron de ellos. 

Stalin tuvo la idea de arrojar los crustáceos nativos de Alaska en aguas rusas para que se reprodujeran y alimentaron al campesinado ruso


Los cangrejos, sin embargo, lentamente se fueron adueñando de su nuevo hábitat costero y, casi a fines de los años 70, se dejaron ver por aguas rusas. Veinte años más tarde, ya habían recorrido 600 kilómetros y estaban en aguas territoriales de Noruega. Desde entonces, los descendientes de los vikingos comenzaron a llamarlos "el ejército rojo de Stalin".

Los cangrejos Kamchatka son descomunales: parecen inmensas arañas gigantes de ocho patas que, en su máxima expresión, tienen un caparazón de 28 cm de espesor, miden hasta dos metros de diámetro y a veces pesan 15 kg. 

Cangrejo de Kamchatka-20210204

Su carne es un manjar codiciado por los restaurantes de Oslo, Tokio y Nueva York, en donde se comercializan como producto gourmet a 100 euros la porción, igual que el caviar o las angulas del Pacífico Norte.

Por eso, para algunos noruegos tenerlos a mano es una bendición, sobre todo económica. Sin embargo, otros temen que su expansión sea incontrolable y, si siguen avanzando a un ritmo de 50 kilómetros por año, en una década arribarán a las aguas cálidas del puerto de Bergen y, tiempo más tarde, al Estrecho de Gibraltar.

Algunos noruegos ven a los cangrejos Kamchatka como una plaga y temen que sean imparables. La especie puede llegar a vivir 25 años


Otros noruegos recelosos no pueden dejar de ver detrás de la invasión de crustáceos rojos la mano de Rusia, a quien espían de cerca para evitar que explote ilegalmente sus riquezas petroleras y otros de los incontables recursos naturales del Artico. 

Tanto es así, que el país vikingo permitió que Estados Unidos instalara un radar en la isla Vardo, para espiar todos los movimientos en el Mar de Barents y la península de Kola. Ante todo, para detectar la presencia de buques, rompehielos o submarinos nucleares de bandera rusa.

MM