El 17 de julio de 2008 el vicepresidente Julio César Cleto Cobos se pronunciaba en contra del proyecto de ley que impulsaba su propio Gobierno en materia de retenciones móviles. Esta definición quedó inmortalizada en la historia argentina como un desempate de enorme impacto político, ya que el dirigente radical tuvo la última palabra en la Cámara de Senadores, con el trasfondo de un conflicto creciente entre el sector agropecuario y el Ejecutivo.
Meses antes de aquella jornada clave en la Cámara alta, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había enviado al Congreso la iniciativa que contemplaba la implementación de un sistema móvil para las retenciones a las exportaciones de soja, trigo, y maíz.
La iniciativa oficial derivó en una masiva protesta de los productores agropecuarios que se extendió a lo largo y ancho de la Argentina y fue encabezada por entidades del campo que luego conformarían la llamada “Mesa de Enlace”.
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El conflicto tuvo una duración de 129 días y se inició a raíz de la Resolución 125, redactada en marzo de 2008 por el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau.
Con esta resolución la gestión kirchnerista pretendía implementar una fórmula de cálculo que establecía que, si aumentaba el precio de la soja, también lo hacía el impuesto que se le aplicaba.
El proyecto obtuvo media sanción en Diputados, pero cuando llegó al Senado se produjo un empate.
En una tensa jornada, la decisión final quedó en manos de Julio Cobos, que casi nueve meses antes había triunfado en las elecciones como compañero de fórmula de Cristina Kirchner.
Fue allí cuando el entonces titular del Senado pasó a la historia para algunos como “héroe” y para otros como “traidor” cuando anunció a las 4 y 25 de la madrugada su voto “no positivo”.

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"No traiciono a nadie", aclaraba Cobos
"Quiero seguir siendo el vicepresidente hasta el 2011, pero el corazón me indica que debo votar en contra", decía Cobos momentos antes de aquel desempate histórico.
"Sé que la Presidenta de los argentinos me va a entender porque no creo que sirva una ley que no es la solución a este conflicto. La historia me juzgará no sé como, pero espero que esto no se entienda como una traición, no traiciono a nadie, estoy actuando de acuerdo a mis convicciones", señalaba Cobos para fundamentar su negativa.
Esta decisión marcó el punto final de cuatro meses de intensas protestas en el interior del país, con asambleas y cortes de rutas de productores agropecuarios, y multitudinarias movilizaciones.
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Al día siguiente, Alberto Fernández como Jefe de Gabinete de Ministros anunció que, por decisión de la presidenta, se daría marcha atrás con las retenciones móviles.
La anulación quedó plasmada en un decreto que instruía al ministro de Economía a limitar la vigencia de la Resolución 125 y sus complementarias.
La fallida iniciativa tuvo un enorme costo político para el Gobierno, que se materializó en la renuncia de Alberto Fernández, así como también fue removido de su cargo Lousteau.
De esa forma, las retenciones volvieron al valor de 35%, tal como estaban reglamentadas antes de la llamada 125.
Fuente: Radio Perfil