Respetuosa con el ambiente

Así funciona la "cremación en agua", el método funerario que licúa los cuerpos y los desecha por el desagüe

La hidrólisis alcalina disuelve los cuerpos en agua y químicos, genera cenizas óseas y elimina el líquido por el sistema cloacal. Dónde es legal, cuánto cuesta y qué debates genera.

Cremación en agua Foto: IA

La cremación en agua, también conocida como hidrólisis alcalina, es un método funerario alternativo que permite la descomposición acelerada de los cuerpos humanos mediante agua, calor y productos químicos alcalinos. A diferencia de la cremación tradicional, no utiliza fuego ni combustibles fósiles: el cuerpo se transforma en un líquido estéril que se elimina por el sistema de desagües y restos óseos que se entregan a la familia.

El procedimiento ya se utiliza en distintos países de Europa y en varias regiones de Estados Unidos, y recientemente fue legalizado en Escocia, que se convirtió en la primera parte del Reino Unido en habilitar este tipo de funerales. Sus defensores sostienen que se trata de una opción más ecológica que la cremación tradicional, que requiere grandes cantidades de gas natural.

Sin embargo, el avance de esta práctica reabrió discusiones profundas sobre el destino final de los cuerpos, el impacto ambiental de la industria funeraria y los límites culturales y religiosos frente a nuevas tecnologías de disposición de restos humanos. 

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Cómo funciona la cremación en agua y qué ocurre con el cuerpo

Durante un funeral de hidrólisis alcalina, el cuerpo se envuelve en un sudario biodegradable -generalmente de seda o lana- y se coloca en una cámara de acero presurizada. Allí se añade una mezcla compuesta por 95 por ciento de agua y cinco por ciento de una sustancia química alcalina, como el hidróxido de potasio.

La cámara se calienta a 150°C bajo presión, lo que impide que el líquido hierva. Durante tres a cuatro horas, el proceso reproduce de forma acelerada los mecanismos naturales de descomposición que, en un ataúd tradicional, podrían tardar décadas.

Como resultado, el cuerpo se desintegra por completo a nivel orgánico: el ADN se destruye y queda un líquido estéril, sin sólidos ni restos genéticos. Según la empresa Kindly Earth, que posee los derechos exclusivos para fabricar estos equipos en Escocia, el efluente no contiene ADN y está compuesto únicamente por proteínas, péptidos, azúcares y sales.

Ese líquido se enfría, se trata y se vierte en el sistema de desagüe, donde se procesa junto con las aguas residuales comunes. El agua, eventualmente, vuelve al ciclo hidrológico tras pasar por plantas de tratamiento.

Los huesos, que quedan blandos y porosos, se secan, se enfrían y se muelen hasta obtener un polvo blanco fino. Ese material se devuelve a la familia en una urna, de manera similar a las cenizas de una cremación tradicional.

Dónde es legal, cuánto cuesta y qué debates genera

“La hidrólisis ofrece una alternativa nueva y respetuosa con el medio ambiente al entierro o la cremación, respondiendo al importante apoyo público para una mayor variedad de opciones, y será la primera opción nueva disponible en más de 120 años”, señaló la ministra de Salud Pública de Escocia, Jenni Minto, tras su aprobación. También remarcó que “el proceso estará sujeto a las mismas garantías y requisitos reglamentarios que los métodos existentes”.

En términos económicos, el costo varía según el país y el proveedor. En los lugares donde ya es legal, el precio oscila entre 1.500 y 5.000 dólares, según explica Farewell Guide. En el Centro de Celebración de la Vida Bradshaw, en Minnesota, una cremación en agua básica cuesta 3.395 dólares, mientras que un servicio conmemorativo adicional eleva el valor a 4.995 dólares.

 La hidrólisis alcalina es legal en Irlanda, Canadá, Nueva Zelanda, México, Sudáfrica y varios estados de Estados Unidos.

Helen Chandler, directora general de Kindly Earth, sostuvo: “Sabemos que no todo el mundo optará por la hidrólisis, y ese es el objetivo. Se trata de ofrecer a las familias más opciones”. Y agregó: “Cada familia tiene valores y prioridades diferentes. Algunas personas buscan opciones que se ajusten mejor a sus preferencias”.

Actualmente, la hidrólisis alcalina es legal en Irlanda, Canadá, Nueva Zelanda, México, Sudáfrica y varios estados de Estados Unidos. En Inglaterra y Gales, la Comisión de Derecho analiza un marco legal que también permitiría otras alternativas ecológicas, como el compostaje humano, aunque todavía no hay un cronograma definido.

El avance del método también genera resistencias. El judaísmo y el islam prohíben la cremación, y “es probable que también rechacen este método”. En Estados Unidos, la Iglesia Católica tampoco la aprueba: en 2011, el cardenal Donald Wuerl la definió como “innecesariamente irrespetuosa del cuerpo humano”, principalmente por el destino final del líquido.