SOCIEDAD
se publicó en la revista "Nature"

Paleontólogos encontraron en la estepa de Río Negro restos de un nuevo, y pequeño, dinosaurio argentino

Pesaba alrededor de un kilo y su tamaño no superaba al de una gallina. Vivió en lo que hoy es la estepa patagónica, pero hace 95 millones de años. Su cuerpo estaba cubierto de plumas, tenía brazos cortos y cola larga.

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HALLAZGO. Pesaba alrededor de un kilo, y su tamaño no superaba al de una gallina. Hace 95 millones de años recorría la actual estepa patagónica | GZA: S. Apesteguía

Un flamante estudio colaborativo realizado por investigadores de varios países reveló el análisis de un nuevo esqueleto de un dinosaurio carnívoro diminuto: el Alnashetri cerropoliciensis. Con la descripción de estos restos del animal, del tamaño de un gallo (uno de los dinosaurios más pequeños encontrados), expertos de Estados Unidos y de la Universidad Nacional de Río Negro, junto con personal de la Fundación Azara de la Universidad Maimónides, publicaron un paper en la prestigiosa revista científica Nature.

Según los científicos, “este hallazgo cambia nuestra comprensión de dónde se originaron los alvarezsauroideos, cómo se propagaron por el mundo y cómo evolucionaron su tamaño y otras características anatómicas extrañas”.

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El Alnashetri cerropoliciensis es un ejemplar de alvarezsauroideos más completo recuperado y “reescribe nuestra comprensión de este extraño grupo que ya ha dado varias veces dolores de cabeza a los científicos”, escribieron.

Los alvarezsauroideos se encuentran entre los dinosaurios más extraños descubiertos. Su nombre homenajea a Gregorio Álvarez, notable historiador neuquino, ya que la primera especie de esta familia de dinosaurios se halló en Neuquén en los ‘90. En muchas cosas los alvarezsauroideos se parecen a las aves, con quienes alguna vez se los emparentó, pero de quienes hoy sabemos que son parientes bastante lejanos. Mientras que las especies más tardías (de fines del Cretácico Superior, 70 millones de años atrás), halladas en su mayoría en Mongolia y Argentina, tenían dientes diminutos, ojos grandes y extremidades anteriores cortas y con una sola garra, los ancestrales, como Alnashetri, eran muy diferentes.

Según detalla Sebastián Apesteguía, uno de los paleontólogos responsables del trabajo, “el grupo se originó durante el Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años, en un mundo dominado por dinosaurios colosales. A diferencia de estos, los alvarezsauroideos fueron animales de pequeño tamaño, cuerpos livianos, cabezas pequeñas con dientes diminutos y numerosos. Entre las adaptaciones que los distinguen de otros terópodos destaca la presencia de brazos pequeños, que en las especies más tardías alcanzaron un grado tal de reducción que solo tenían un único dedo en la mano, con una garra robusta, mientras que los demás dedos eran mucho más pequeños o casi inexistentes. Estas adaptaciones han llevado a los paleontólogos a pensar que excavaban los termiteros y usaban una larga lengua para alimentarse, como osos hormigueros. De ahí que muchos propusieran que estos dinosaurios se hicieron pequeños en relación con su especialización en comer insectos”.

Patas flacas: un pequeño dino en el desierto

Alnashetri significa “Patas flacas” en idioma tehuelche, lo que hace justicia a su figura. El primer (y muy incompleto) espécimen fue hallado en 2004 y publicado y nombrado en 2012 por Peter Makovicky, Sebastián Apesteguía y Federico Gianechini, el nuevo espécimen fue hallado por Apesteguía en 2014.

Como en la mayor parte de los fósiles de La Buitrera, el esqueleto estaba casi completo, pues solo le faltan el techo del cráneo, partes de la cola y porciones del lado derecho. El nuevo espécimen, maravillosamente preservado, ofrece a los científicos una primera visión de la dentición y el cráneo de un alvarezsaurio sudamericano.

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A diferencia de otros dinosaurios terópodos que habitaban en La Buitrera, tales como el “raptor” Buitreraptor, de casi dos metros de largo, Alnashetri medía no más de setenta centímetros de longitud (de lo cual la mitad era la cola) y pesaba alrededor de dos kilogramos, por lo que probablemente se habría alimentado de diminutos vertebrados e insectos que habitaron el desierto en el que vivía.

¿Cómo lo encontraron?

El ejemplar se encontró en los afloramientos de La Buitrera, que se hallan cercanos a Cerro Policía, un pueblo en el noroeste de Río Negro, a unos 1.300 kilómetros de Buenos Aires, por el cual se le puso el nombre a la especie, cerropoliciensis.

El Área Paleontológica La Buitrera consiste en una serie de afloramientos de rocas anaranjadas que se depositaron hace aproximadamente 95 millones de años, en el norte de la provincia de Río Negro, Argentina, formando una capa geológica que hoy conocemos como la Formación Candeleros, coincidente en época con los que proveyeron los restos de grandes dinosaurios del Neuquén, como Giganotosaurus carolinii y Andesaurus delgadoi.

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El nuevo estudio ofrece un análisis detallado de un nuevo esqueleto de alvarezsauroideo, Alnashetri cerropoliciensis, que es el ejemplar más completo y de menor tamaño descubierto hasta ahora en América del Sur. La descripción anatómica y el análisis filogenético (de parentesco) realizado muestran que ocupa una posición bastante primitiva dentro del grupo. Esto demuestra que en la Sudamérica del Cretácico había varias líneas diferentes de alvarezsauroideos conviviendo, como múltiples ramas evolutivas.

En efecto, dado que el grupo surgió antes de la separación de Pangea (el continente único), el grupo desarrolló diferentes líneas evolutivas que se expandieron por el mundo antes de que el supercontinente se fragmentara, dejando varias en lugares diferentes. Tiempo después, la separación de los continentes fue marcando la permanencia de los distintos linajes.

Finalmente, el estudio analiza cómo ha cambiado el tamaño corporal en los alvarezsauroideos. Descarta la idea de que hubo una miniaturización constante y sugiere que ha habido evolución en un rango de tamaños limitado. Aunque análisis previos habían apoyado la idea de que los alvarezsauroideos se volvían progresivamente más pequeños a medida que sus extremidades y cráneo se adaptaban mejor a su dieta insectívora, este estudio muestra que Alnashetri era pequeño aún antes de desarrollar una dieta especializada, por lo que el tamaño pequeño responde a otros factores.

Los autores del estudio

El trabajo fue desarrollado por un equipo internacional de investigadores liderado por el Dr. Peter J. Makovicky, de la University of Minnesota, The Field Museum de Chicago y Stony Brook University (Estados Unidos), junto a Jonathan S. Mitchell, del Coe College (Estados Unidos). Participan además los investigadores argentinos Dr. Jorge G. Meso y Dr. Ignacio Cerda, del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (Universidad Nacional de Río Negro, Argentina); el Dr. Federico A. Gianechini, del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis (Universidad Nacional de San Luis, Argentina) y el Dr. Sebastián Apesteguía, del Área de Paleontología de la Fundación Azara-Universidad Maimónides (Buenos Aires, Argentina).