Fotografía astronómica

La foto del día de la NASA: Los fantasmas de cinco supernovas

Una espectacular panorámica nocturna tomada desde Marruecos revela los restos filamentosos de explosiones estelares en la constelación de Auriga que abarcan un área equivalente a mil lunas llenas.

Los fantasmas de cinco supernovas Foto: NASA.GOV

La NASA seleccionó este 24 de septiembre como Foto del Día de Astronomía (APOD) una impactante captura titulada "Los fantasmas de cinco supernovas". La imagen fue obtenida en el Observatorio Oukaïmeden, ubicado en Marruecos, tras acumular cerca de 200 horas de observación dirigidas hacia la constelación de Auriga. 

El trabajo conjunto de los astrofotógrafos Stephane Vetter y Yann Sainty logró registrar una vasta franja del cielo equivalente al área de mil lunas llenas alineadas. 

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El mosaico fotográfico desglosa una intrincada red de filamentos de gas en expansión generados por la detonación de estrellas gigantes. De izquierda a derecha, se identificaron los remanentes G181.1+9.5, G182.4+4.3, G179.0+2.6, G180.0−1.7 y G178.2−4.2.

Entre ellos destaca el objeto G180.0−1.7, conocido popularmente como la Nebulosa del Espagueti (Sh2-240). La toma panorámica incluye además la presencia del cúmulo abierto M37 y las estructuras gaseosas de la Nebulosa Renacuajo.

"Los fantasmas de cinco supernovas"

A medida que las ondas de choque de estas catástrofes avanzaron sobre el medio interestelar, comprimieron el gas circundante hasta moldear delicadas capas de filamentos. La publicación técnica detalla que los tonos rojos señalan la presencia de hidrógeno impactado, mientras que los matices azules corresponden al oxígeno ionizado por el calor y la energía de las explosiones. 

Según los datos difundidos por la agencia espacial estadounidense, estas violentas explosiones no ocurrieron en conjunto ni formaban parte de un mismo sistema estelar. Se trataron de eventos totalmente independientes, situados a distancias de varios miles de años luz de la Tierra y con edades estimadas en decenas de miles de años.  

Debido a la antigüedad calculada para estos fenómenos, los científicos destacan que los humanos primitivos y neandertales podrían haber sido testigos visuales de estos cataclismos estelares. En aquella época, la radiación emitida habría provocado la aparición de brillantes estrellas nuevas en el cielo nocturno.