Monitoreo espacial

La NASA y agencias europeas despliegan dos satélites para rastrear huracanes en pleno fenómeno de El Niño

Sentinel-6 Michael Freilich y Sentinel-6B miden la altura del mar y parámetros atmosféricos para prever la rápida intensificación de ciclones y proteger zonas costeras.

La NASA y agencias europeas despliegan dos satélites Foto: NASA.GOV

La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), junto a otros organismos socios de Estados Unidos y Europa, avanzan en una misión conjunta para monitorear el impacto de los huracanes durante el desarrollo de El Niño. Mediante dos satélites, los especialistas buscan optimizar las predicciones meteorológicas frente a tormentas y reducir el riesgo de desastres. 

El despliegue operativo tiene como operativo al satélite Sentinel-6B, lanzado en noviembre pasado y su predecesor, el Sentinel-6 Michael Frielich. Ambos dispositivos integran la misión Copernicus Sentinel-6/Jason-CS, disennada para garantizar la continuidad del registro oceánico global mediante altimetría por radar. 

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Josh Willis, científico del proyecto Sentinel-6B en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California, calificó al fenómeno como un evento tardío, ya que tomó fuerza a mitad de año. 

Las alteraciones térmicas generadas por El Niño redistribuyen el calor en las masas de agua, alteran los patrones de lluvias y la actividad ciclónica tiende a desplazarse del Atlántico al Pacífico

Al debilitarse, los vientos ecuatoriales que habitualmente mecen las corrientes cálidas hacia el oeste, la acumulación de agua templada se extiende hacia las costas de América del Sur

Fenómeno El Niño

Frente a este escenario, los satélites aportan mediciones vitales para anticipar la fuerza con la que un ciclón tocará tierra. Una tormenta tropical puede tardar más de una semana en convertirse en huracán, pero tiene la capacidad de intensificarse en las últimas 48 horas previas al impacto

Cómo funcionan ambos satélites 

Para calcular la energía disponible en los mares, las sondas utilizan un altímetro de radar que emite miles de pulsos por segundo hacia las olas. Dado que el agua tibia tiende a expandirse, la variación en la altura del nivel del mar revela la cantidad de calor almacenada bajo la superficie. 

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Adicionalmente, cada plataforma orbital lleva a bordo un instrumento de navegación y GNSS-RO. Este dispositivo sirve para evaluar variables térmicas de la atmósfera superior. Este instrumento mide de forma paralela la humedad atmosférica, la presión y la temperatura, entregando un perfil meteorológico integral. 

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) administra el algoritmo conocido como Suite de Contenido de Calor Oceánico por Satélite, operativo desde el 2012, e integrará los nuevos datos del Sentinel-B de manera formal antes de que finalice el año. 

Las observaciones de alta definición espacial alimentarán modelos que activarán planes de respuesta ante emergencias. En paralelo, servirán de base para ordenar evacuaciones poblacionales preventivas o movilizar el cuerpo de la Guardia Nacional.