El "zar de la inteligencia artificial" de la Casa Blanca, David Sacks, exigió investigar a la firma Anthropic y reclamó suspender su salida a bolsa. La solicitud del funcionario cercano a Donald Trump surgió luego de que un exinvestigador de la empresa lanzara advertencias sobre el desarrollo de la tecnología y la posibilidad de destruir a la humanidad en las próximas décadas.
El detonante del conflicto fue el testimonio de Jacob Coxon, un investigador que recientemente renunció a su puesto dentro de la tecnológica. El británico denunció en sus redes sociales que los principales laboratorios del sector compiten de manera irresponsable para alcanzar una superinteligencia autocorrectiva, sin considerar las salvaguardas de seguridad.
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El especialista afirmó que numerosos científicos que trabajan dentro de la empresa están sinceramente convencidos de que el avance sin control de estos sistemas plantea un riesgo de extinción humana.
Para acentuar el impacto de sus advertencias, Coxon decidió dimitir antes de que venciera el plazo legal para consolidar la tenencia de sus opciones de acciones. Al renunciar de manera anticipada, renunció a un beneficio económico multimillonario vinculado al debut bursátil de la compañía, gesto que buscó otorgar veracidad a sus denuncias.
Frente a estas acusaciones, Sacks sostuvo que no se puede autorizar una oferta pública inicial (OPI) hasta que se esclarezcan los hechos. Según señalaron las autoridades, es imprescindible que los organismos reguladores auditen el estado de los protocolos de alineación, para verificar la existencia de mecanismos de seguridad defectuosos.

La postura de la Casa Blanca expone la desconfianza política hacia las grandes empresas de Silicon Valley que lideran la carrera de la inteligencia artificial generativa. Las constantes disputas regulatorias y la preocupación por la seguridad nacional generaron episodios previos de fricción entre los organismos de defensa y las firmas del sector.
Anthropic buscaba ratificar con su salida al mercado un valor económico grande dentro del índice Wall Street. Sin embargo, el congelamiento del proceso promovido por Sacks pone en suspenso una de las operaciones financieras más esperadas.
Analistas del mercado sostienen que el freno preventivo ordenado por el entorno de Trump sienta un precedente regulatorio sin antecedentes inmediatos en el área tecnológica. De prolongarse la supervisión gubernamental, la revisión podría extenderse a otras firmas de tecnología avanzada que pretenden cotizar en los mercados de valores.