Fósiles del Cretácico tardío

Pequeños tiranosaurios convivieron con el T. rex y reescriben la historia del depredador más famoso

Un estudio científico identificó especies de tiranosaurios pequeños que vivieron junto al T. rex en Norteamérica, lo que revela un ecosistema con más depredadores de lo que se creía.

tiranosaurios Foto: IA

Durante años, el Tyrannosaurus rex fue considerado el único gran depredador de su entorno. Sin embargo, nuevas investigaciones científicas plantean que el ecosistema del Cretácico tardío fue más diverso y complejo.

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Un estudio liderado por un paleontólogo de la Princeton University confirmó que pequeños tiranosaurios habitaron las mismas regiones que el T. rex, ocupando nichos ecológicos distintos.

“El mensaje principal es simple: sí, pequeños tiranosaurios vivieron junto al T. rex”, señala el investigador en el comunicado oficial difundido por la universidad.

La investigación se apoya en el re-análisis de fósiles norteamericanos que durante décadas fueron interpretados como ejemplares juveniles del famoso depredador.

Evidencias fósiles de tiranosaurios pequeños en el Cretácico tardío

Los científicos revisaron huesos de extremidades, fragmentos de cráneo y mandíbulas recolectados en distintas formaciones geológicas del oeste de Norteamérica.

El estudio determinó que varios de esos restos pertenecían a animales adultos de menor tamaño, y no a crías de T. rex como se asumía anteriormente.

“No se trata de T. rex bebés, sino de especies distintas que alcanzaban la adultez con cuerpos mucho más pequeños”, explica el equipo en la publicación.

Estos tiranosaurios medianos medían entre tres y cuatro metros de largo, muy por debajo del tamaño que alcanzaban los grandes T. rex adultos.

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Fósiles históricos revisados con nuevas técnicas científicas

Muchos de los restos analizados fueron descubiertos a lo largo del siglo XX y permanecieron en colecciones museísticas bajo clasificaciones erróneas.

El equipo aplicó técnicas modernas de análisis del crecimiento óseo, incluyendo estudios microscópicos que permiten identificar señales de madurez esquelética.

Los resultados mostraron que algunos ejemplares habían completado su desarrollo, a pesar de su tamaño reducido.

Esta evidencia llevó a replantear la idea de que el T. rex fuera el único tiranosaurio dominante de su tiempo.

Convivencia de depredadores emparentados en un mismo ecosistema

La coexistencia de tiranosaurios grandes y pequeños sugiere una distribución más compleja de los roles depredadores dentro del ecosistema.

Según el estudio, estas especies habrían evitado competir directamente gracias a diferencias en tamaño, comportamiento y tipo de presas.

“El ecosistema podía sostener más de un tipo de tiranosaurio al mismo tiempo”, indica el comunicado de Princeton.

Este modelo es comparable al de grandes carnívoros actuales, donde especies cercanas comparten territorio sin excluirse.

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Un cambio en la visión sobre la diversidad de los tiranosaurios

El hallazgo redefine la imagen tradicional del T. rex como un depredador solitario y sin competidores cercanos.

Los investigadores destacan que el gigantismo no fue la única estrategia evolutiva exitosa dentro del linaje tiranosáurido.

El trabajo también resalta el valor de revisar fósiles históricos con nuevas metodologías científicas.

Según los autores, futuros estudios podrían identificar aún más especies pequeñas que compartieron hábitat con el T. rex en Norteamérica.

LV CP