Un despertar a 9.500 millones de kilómetros: qué hace la sonda New Horizons en los confines del Sistema Solar
Tras pasar casi un año en modo de hibernación profunda más allá de Plutón, la nave de la NASA reportó un estado de salud perfecto. Cuál es su próxima misión científica en la aduana del espacio interestelar.
La sonda espacial New Horizons de la NASA ha despertado con éxito y en buen estado de salud en los remotos confines de nuestro Sistema Solar, a casi 6.000 millones de millas (unos 9.500 millones de kilómetros) de la Tierra.
La distancia es tan colosal que las señales de radio emitidas por la nave tardan aproximadamente 9 horas en cruzar el vacío y alcanzar los centros de control terrestre. Tras pasar casi un año entero en un estado de letargo programado para optimizar sus recursos, la nave se prepara para reanudar sus tareas de exploración activa en una de las regiones más oscuras y frías del espacio profundo.
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El diario de un letargo de 321 días
Viajar distancias tan vastas entre los objetos más remotos del Sistema Solar implica que la sonda a menudo deba navegar durante meses enteros con muy pocas tareas activas, limitándose a recolectar datos de forma pasiva.
Durante estos períodos, denominados "de hibernación", la mayoría de los sistemas operativos de la nave se apagan para conservar energía, manteniendo encendidos únicamente los instrumentos de recolección científica. La sonda ingresó en este modo de descanso en agosto del año pasado y, tras 321 días de inactividad principal, las estaciones de control confirmaron que se encuentra en un estado impecable.
La sonda espacial New Horizons de la NASA ha despertado con éxito en los remotos confines de nuestro sistema solar, a casi 6.000 millones de millas de la Tierra
Cada uno de los informes de estado recibidos semanalmente durante este tiempo de sueño se mantuvo en verde, lo que ratifica el perfecto funcionamiento de sus componentes a bordo. Su primera misión ahora consistirá en transmitir hacia la Tierra toda la información acumulada por sus sensores durante estos meses y reportar cómo se comportaron sus estructuras ante las extremas temperaturas del espacio profundo.
El mapa del hidrógeno en la heliósfera externa
New Horizons ostenta el hito histórico de haber sido la primera y única nave en realizar un sobrevuelo por el sistema de Plutón en 2015. Cuatro años más tarde, la intrépida exploradora analizó el planetesimal Arrokoth, el objeto más lejano jamás explorado por la humanidad, ubicado a 1.600 millones de kilómetros más allá del planeta enano. Actualmente, mientras se aleja de nosotros a una velocidad constante de 483 millones de kilómetros por año, la sonda se enfoca en estudiar el Cinturón de Kuiper y los límites de la influencia solar.
En un lapso de tres semanas, la sonda iniciará un estudio especializado sobre el hidrógeno en la heliósfera externa. Esta es la vasta región del espacio dominada por el viento solar, el flujo constante de partículas cargadas que emite nuestra estrella hacia el exterior.
El destino final: la aduana interestelar
Las métricas que la sonda recopila en los bordes más externos del Sistema Solar representan una información inédita para la ciencia moderna. Los datos del instrumento científico podrían ayudar a los astrofísicos a desentrañar qué es lo que ocurre exactamente en el termination shock, la frontera física donde la influencia del Sol colisiona contra el plasma del medio interestelar y se frena de golpe.
Hasta la fecha, únicamente las legendarias sondas Voyager 1 y 2 de la NASA han logrado cruzar este límite geográfico. Sin embargo, aquellos exploradores lanzados en la década del 70 no contaban con el equipamiento ni los instrumentos científicos de última generación que posee New Horizons, lo que permitirá realizar mediciones significativamente más sensibles y precisas de esta remota frontera cósmica para entender qué hay realmente más allá.
API/AF