El Cairo

Un estudio revela el avanzado sistema de ingeniería que pudo haber facilitado la construcción de las pirámides de Egipto

Un estudio plantea que una compleja red hidráulica habría sido clave para la construcción de una de las pirámides más antiguas de Egipto. Aunque la hipótesis todavía debe confirmarse mediante excavaciones, aporta una nueva mirada sobre las capacidades de ingeniería de hace más de 4.500 años.

Pirámides de Egipto Foto: Wikipedia

La forma en que se construyeron las pirámides de Egipto sigue siendo uno de los mayores interrogantes de la arqueología. Ahora, un nuevo estudio propone que un sistema de presas, embalses y canales ubicado junto a la Pirámide Roja de Dahshur pudo haber desempeñado un papel fundamental para trasladar materiales, controlar inundaciones y abastecer la obra durante su construcción.

La investigación se centra en dos enormes estructuras enterradas bajo la arena, situadas cerca de la Pirámide Roja, uno de los monumentos más antiguos del antiguo Egipto. Los autores sostienen que estas construcciones, que durante décadas fueron interpretadas como caminos o elevaciones naturales, en realidad integraban un sofisticado sistema hidráulico desarrollado durante el reinado del faraón Snefru.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature y fueron encabezados por investigadores de la Universidad de El Cairo. El trabajo combina imágenes satelitales, fotografías aéreas históricas, mapas antiguos, modelos digitales del terreno y cálculos hidráulicos para reconstruir el funcionamiento del complejo.

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Aunque la hipótesis todavía no fue confirmada mediante excavaciones arqueológicas, los especialistas consideran que, de comprobarse, demostraría que los antiguos egipcios dominaban técnicas avanzadas de ingeniería hidráulica hace unos 4.500 años, varios siglos antes de lo que se creía.

El sistema hidráulico que podría explicar cómo se levantó la Pirámide Roja

La Pirámide Roja de Dahshur fue construida alrededor del año 2590 a. C. durante el reinado del faraón Snefru, fundador de la Cuarta Dinastía y padre de Khufu, quien posteriormente ordenó levantar la Gran Pirámide de Guiza.

El monumento se encuentra entre 24 y 40 kilómetros al sur de El Cairo. Muy cerca de allí aparecen dos enormes estructuras que atraviesan el Wadi Dahshur de un extremo al otro del valle. Cada una presenta un perfil trapezoidal ancho, similar al de una presa de tierra y roca, y todavía sobresale entre seis y siete metros sobre el nivel actual del terreno, pese a estar parcialmente cubierta por arena.

La Pirámide Roja de Dahshur fue construida durante el reinado del faraón Snefru, hace aproximadamente 4.600 años.

Durante décadas, la estructura oriental fue interpretada como un camino utilizado para transportar piedra caliza hacia la pirámide, mientras que la occidental incluso llegó a considerarse una formación natural. El nuevo estudio cuestiona ambas interpretaciones.

Según los investigadores, ambas construcciones trabajaban de manera conjunta como un sistema de gestión del agua en dos etapas. La primera habría funcionado como una presa destinada a frenar las crecidas repentinas, permitiendo que arena, piedras y sedimentos quedaran retenidos antes de que el agua continuara su recorrido.

Posteriormente, el agua más limpia habría llegado a una segunda presa, detrás de la cual se habría formado un embalse de aproximadamente 21 acres con capacidad para almacenar unos 61 millones de galones de agua. Los autores sostienen que esa cifra pudo haber sido incluso mayor antes de que el área quedara cubierta por sedimentos y arena.

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Regular las inundaciones habría permitido proteger la zona de construcción frente a las violentas crecidas que caracterizaban a Dahshur durante el Imperio Antiguo. Además, el agua almacenada habría servido para abastecer a trabajadores y animales, preparar mortero, reducir el polvo y facilitar el traslado de materiales pesados cerca del monumento.

Los investigadores aclaran que no sostienen que el agua reemplazara por completo las rampas utilizadas durante la construcción. En cambio, plantean que la infraestructura hidráulica habría formado parte de un sistema logístico mucho más amplio que optimizaba el funcionamiento de toda la obra.

Una teoría prometedora que todavía necesita pruebas arqueológicas

Uno de los elementos más llamativos del estudio se encuentra en el centro de la estructura occidental. Allí, imágenes satelitales y fotografías aéreas revelan una gran formación triangular cuyo diseño resulta difícil de explicar si se tratara simplemente de un camino.

El estudio identifica dos estructuras que podrían haber funcionado como presas para controlar el agua durante las obras.

Los especialistas consideran que podría tratarse del aliviadero triangular más antiguo conocido del antiguo Egipto, conocido como sistema de "pico de pato". Este tipo de estructura permite aumentar considerablemente el volumen de agua liberado durante una crecida, reduciendo el riesgo de que una presa colapse.

Los cálculos hidráulicos indican que ese diseño habría duplicado la capacidad de descarga respecto de un aliviadero recto de igual ancho. De confirmarse, representaría uno de los ejemplos más tempranos de ingeniería destinada específicamente al control de inundaciones.

El estudio también plantea que este desarrollo pudo haber sido consecuencia de experiencias anteriores. A menos de 19 kilómetros se encuentra la presa de Sadd el-Kafara, considerada una de las más antiguas del mundo y destruida por una gran inundación debido, según investigaciones previas, a la falta de un sistema adecuado para evacuar el exceso de agua.

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Además del sistema de presas, los investigadores identificaron un largo canal de desvío que recorría aproximadamente un kilómetro junto a la Pirámide Roja antes de volver a conectarse con la red de drenaje cercana al Nilo.

Los autores creen que el canal no permitía la navegación directa desde el río hasta la pirámide debido a la diferencia de altura, pero sí habría facilitado el desplazamiento de pequeñas embarcaciones o trineos impulsados por agua una vez que los materiales alcanzaban la meseta.

Aun así, los propios investigadores advierten que la teoría continúa siendo provisional. Gran parte del sitio permanece dentro de una zona militar restringida y nunca fue excavada. Para confirmar la hipótesis será necesario encontrar restos de estructuras artificiales, evidencias de erosión provocada por el agua, materiales que permitan datar las construcciones y pruebas de que el canal realmente estaba conectado con las presas.

 

RV/ff