Buenas y malas

Adorni, un problema

La noticia del buen resultado en Estados Unidos llega cuando el jefe de Gabinete está más cuestionado.

El fantasma de Espert. Foto: Pablo Temes

¿Tiene Manuel Adorni el ‘boleto picado”? No son pocos los que dentro del mismo gobierno dicen que sí. Sobrevuela por los pasillos del poder el fantasma del caso de José Luis Espert, al que el Presidente defendió con uñas y dientes hasta el final de sus días como diputado tras el escándalo que lo vinculó a Fred Machado, el empresario argentino detenido en los Estados Unidos bajo la acusación de conspiración, lavado de activos y estafas. Defenderlo al jefe de Gabinete se hace día tras día más difícil. La fallida conferencia de prensa del miércoles pasado así lo demostró. Habría bastado con que Manuel Adorni hubiese mostrado la factura del pago de los vuelos privados de ida y de vuelta a Punta del Este para que la enmarañada riña en que acabó el ida y vuelta con los periodistas hubiese llegado a su fin. “Acá está la factura. Fin!” hubiera sido la frase –la única posible– que habría puesto un punto final contundente a ese intercambio de chicanas con las que el jefe de Gabinete intentó desacreditar a los colegas que, preguntando y repreguntando –que es lo que los periodistas hacemos– buscaban las respuestas que nunca llegaron. “Sos apenas un periodista”, dijo un Adorni claramente conturbado para no contestar a uno de los colegas que, sin arredrarse insistió preguntando sobre quién había pagado esos vuelos.

Quienes conocemos al jefe de Gabinete de su paso por los medios, sabemos lo que hubiera dicho si un funcionario hubiese estado en su misma situación: “Afuera. Fin”. 

Es notable, pues, observar cómo el poder modifica las conductas de las personas. Y, como se ve, eso atraviesa a casi todos los partidos y estructuras políticas, sean de la ideología que fueren. Escudarse en la supuesta reserva judicial para no dar a conocer el documento que hubiera aclarado el tema y puesto fin a todo este asunto que ha generado una crisis política dentro del oficialismo que desnuda, además, las internas brutales que lo atraviesan. 

En este momento, Adorni representa un problema para el Gobierno. Ya no le sirve porque socava sus bases de credibilidad entre sus adeptos y da pie para que desde el peronismo kirchnerista se disfracen de honestos y paladines de una probidad que nunca tuvieron. ¡Un verdadero disparate! El mejor servicio y favor que Adorni le debería hacer al Presidente y al Gobierno todo es renunciar. Sin embargo, Javier Milei y su hermana Karina han decidido mantenerlo en su cargo cueste lo que costare, lo que constituye un grosero error. Y, para reforzar esa defensa, el Presidente ordenó que conspicuos integrantes del Poder Ejecutivo asistieran a la conferencia de prensa para la que hubo mucho “coaching que, como siempre pasa cuando la verdad está ausente, no sirvió para nada. Así se los vio en primera fila al ministro de Economía, Luis Caputo, a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, al “coloso” Federico Sturzenegger y a Santiago Caputo con caras de piedra y azoro, seguramente conscientes del barro en el que estaba metido el jefe de Gabinete  

El caso Adorni reavivó las internas –feroces– entre la hermana del Presidente y Santiago Caputo. ¡Es notable comprobar una vez más la embriaguez que produce el poder! A ninguno de los dos parece interesarles el daño que le hacen al Gobierno. Tampoco parece que esto le interese mucho a Javier Milei. Penoso. 

La decisión de la Corte de Apelaciones de Nueva York anulando el juicio contra la Argentina por la expropiación de YPF no pudo haber ocurrido en mejor momento para el Gobierno. En medio del “affaire” Adorni, la noticia –excelente– obró como un salvavidas que, además, despejó el horizonte aún complejo de la estrategia economía del Gobierno. Para tomar dimensión de lo que hubiera representado un fallo adverso, basta con ponderar los siguientes datos: los 16 mil millones de dólares que había establecido la jueza Loretta Preska que, con adicionales, hubiera llegado a 18 mil millones, equivalían a la mitad de las exportaciones agropecuarias y superaban el total de préstamos que el Fondo Monetario Internacional le otorgó para mantener el programa económico. Un fallo adverso, hubiese acarreado un sin fin de problemas al país. Hay que recordar que, ante la negativa del Gobierno de entablar una negociación, el fondo Burford venía tratando  demeter presión a nivel internacional para embargar activos que empezaban por las acciones de YPF y seguían por las reservas de oro del Banco Central, los aviones de Aerolíneas Argentinas, plantas de energía de Enarsa y los satélites de Arsat. 

En su mensaje en la red social X, Javier Milei le agradeció las gestiones del Departamento de Estado –es decir del gobierno de Donald Trump– en la defensa de la posición argentina. 

Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, que fueron los responsables de haber originado este problema mayúsculo para el país, y Mauricio Macri salieron a reivindicar su gestión en este largo juicio, al mismo tiempo que lo hizo Milei en su mensaje por cadena nacional. Lo de la ex presidenta y el actual gobernador –a la sazón el ministro de Economía que instrumentó la nacionalización de YPF– es de un cinismo que no sorprende. Ambos deberían leer con atención el fallo de la Corte de Apelaciones que señala explícitamente que el Estado argentino violó de manera flagrante su compromiso con los inversores. ¡Incorregibles ambos, Jorge Luis Borges dixit!