opinión

La mente y los espíritus

En la serie, Chee es en parte un agente encubierto del FBI, lo que no me pareció propio de su carácter.

El logo de Editorial Perfil Foto: Cedoc Perfil

Tony Hillerman (1925-2008) fue un popular escritor estadounidense, autor de dieciocho novelas policiales cuyos héroes son dos policías navajos. Los libros dedican especial atención a la lengua, la cultura y las creencias de esa y otras tribus americanas. Netflix acaba de estrenar localmente dos temporadas de la serie Dark Winds, adaptación y mezcla de los libros de Joe Leaphorn y Jim Chee. Empecé a ver la serie y me pareció mal filmada, llena de cámaras lentas y otras desafinaciones visuales, de esas que identifican al mal cine producido para la televisión y sugieren que llegar hasta el final será una tarea ímproba.      

Lo que vi me pareció pobre aun para los parámetros del género, pero decidí darle una oportunidad al Hillerman escrito. Eligiendo al azar, leí Vendaval de tinieblas, quinta novela de la serie y segunda en la que el protagonista es Jim Chee. Al intercalar la lectura con los primeros capítulos de Vientos oscuros, donde aparecen los dos policías, me surgieron dudas sobre la identidad de los personajes, histéricos y poco atractivos, así como sobre el tono y el estilo en relación con las novelas. 

En la serie, Chee es en parte un agente encubierto del FBI, lo que no me pareció propio de su carácter. También me llamó la atención que allí el tiempo fuera tan acelerado en relación con el libro y, sobre todo, que las acciones sobrenaturales coexistieran con las de carácter realista, como si la materialidad del mundo navajo se superpusiera con la del hombre blanco. 

En la novela, en cambio, lo que hay es una doble interpretación del mundo, pero no un mundo regido arbitrariamente por la razón y la magia a la vez.        

Para salir de dudas, le pregunté a la inteligencia artificial qué diferencias había entre la serie y las novelas. ChatGPT me contestó con llamativa precisión. Confirmó que mi presunción sobre la relación entre Chee y el FBI era correcta, y concluyó diciendo que “los personajes de Hillerman están diseñados para sostener décadas de novelas sin romper su coherencia interna, mientras que los de Dark Winds están diseñados para sostener tensión dramática inmediata. Ambos funcionan en su medio. Pero solo uno responde plenamente a la ética y la arquitectura narrativa de Tony Hillerman”.       

ChatGPT insinúa que la serie es una porquería, pero no lo dice claramente y se refugia en eso de que cada una es eficaz en su medio. Y sobre todo, no parece darse cuenta de que las novelas de Hillerman son realmente muy buenas y muy originales. Su morosidad narrativa, su exploración del espacio, su capacidad para decodificar las ceremonias y rituales indígenas e interpretarlas desde la racionalidad de esos policías que viven entre dos universos es deliciosa. Confirmé estos rasgos leyendo la primera de la serie, la notable El camino del enemigo, donde se leen pasajes como este: “El camino Navajo era el camino del Medio, que evitaba todos los excesos, incluso de felicidad”. También es refrescante la defensa que Hillerman hace de los navajos sin caer nunca en el eslogan ni en el victimismo al que la serie apela a cada rato.        

Parece claro que la IA no está en condiciones de apreciar la belleza, pero nadie espera eso de ella. El problema verdadero es que los críticos de carne y hueso tampoco son capaces de distinguir entre el manjar y la bazofia. Ellos son el verdadero enemigo.