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Defensora de Género

¡Llegó el 2026 y cómo! Comienzo difícil, esperemos que no siga…

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Feliz año nuevo. Maduro y su mujer fueron raptados por fuerzas militares de Estados Unidos. | cedoc

El 2 de enero amanecimos con la novedad: Maduro y su mujer fueron raptados por fuerzas militares de Estados Unidos en la residencia gubernamental en Caracas y llevados a Estados Unidos. Una clara acción ilegal en la que mataron a muchos guardias, porque estaban muy custodiados, entre ellos, por una treintena de cubanos. Esta acción fue evidentemente planeada y ejecutada un día especial, la primera noche del año, cuando todavía toda la población está celebrando el Año Nuevo.

Si bien no es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos hace este tipo de acciones, que sea Trump el que supuestamente asumió su segundo mandato prometiendo acabar con las guerras, hasta ahora no logró acabar ninguna. Por el contrario, generó problemas con los aranceles y tiene una conducta agresiva que lo lleva a pelearse y amenazar a todos los países, los gobiernos y sus ciudadanos. Su intermediación entre Ucrania y Rusia es lamentable, no solo no logró concluir el enfrentamiento armado, sino que complicó toda la negociación.

No tiene una línea de conducta: oscila entre favorecer a Rusia o a Ucrania y siempre lucrando con conseguir asegurarse la explotación de los minerales de Ucrania. Es una marioneta que amenaza, pero no logra asustar ni impresionar a quienes trata de apaciguar.

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Hasta ahora lo único que concretó fue el ataque a las naves venezolanas que circulan en el Caribe, con la denuncia que son narcotraficantes que llevan droga a Estados Unidos. Algo que es insostenible, pero él insiste y ahora elaboró una teoría nefasta que compromete a toda la región. Decidió que nuestra región es el centro de su interés. Ya ni siquiera usa la excusa de la defensa de la democracia, solo como es la potencia superior en fuerza militar, todos los países debemos aceptar ese dominio. La supremacía por la fuerza es un indicio de la debilidad, ya que no puede sin la fuerza de las armas imponer ninguna idea o propuesta.

Venezuela es un importante botín de guerra, la reserva de petróleo es clave y es el motivo principal de esta invasión y sometimiento. No negó su finalidad, al contrario, anunció que va a gobernar Venezuela para permitir que las compañías norteamericanas exploten el petróleo venezolano, por eso descartó que le permitirá a Corina Machado, la líder de la oposición gobernar, porque según él no tiene suficiente apoyo en su país. Para los intereses de EE.UU. lo ideal es que la actual vicepresidenta de Venezuela, con toda la estructura autoritaria del régimen establecido por Chávez y Maduro, siga gobernando, manteniendo el autoritarismo y la represión que impida que el pueblo venezolano se levante en contra de los invasores. Lamentablemente la oposición no parece terminar de entender esto y aún parecen creer que, al salir Maduro del gobierno, ellos tienen alguna posibilidad de alcanzar el poder. Esto no es así y deben entender que siguen en la oposición, ahora del invasor conquistador a la vieja usanza.

Pero la amenaza es para todos los países de nuestra América. No termina en Venezuela. Abiertamente ya está bajo amenaza Colombia y seguirán. Mientras tanto, el gobierno argentino celebra la acción invasora de Trump y a diferencia de Brasil, rechaza expedirse en contra desde el Mercosur. Esta posición contradice la tradición de la política exterior argentina que siempre defendió la autonomía y se opuso a la injerencia de un país sobre otro. A pesar de esto, el presidente Milei insiste en armar un grupo de países de la región que acompañen esta posición.

Lo alarmante es el silencio de las fuerzas de la oposición, que parecen haberse quedado celebrando el Año Nuevo y sin capacidad de reacción a pesar de la gravedad de la situación. Si bien es cierto que es difícil expresar algún rechazo, que se pueda confundir con el apoyo al régimen de Maduro, pero no puede callar la denuncia de este grave atropello de Estados Unidos, menos con el transcurrir de los días que evidencia claramente que es una invasión con fines de explotar el petróleo y otros recursos naturales y ningún atisbo de promover un cambio político que frene y acabe el modelo autoritario y represor de Maduro.

Incluso fue lamentable que la senadora Patricia Bullrich, exministra de Seguridad, participó y habló en la movilización espontánea de los venezolanos exiliados en nuestro país al Obelisco al anunciarse la salida de Maduro. Fue lógico que los venezolanos en el exilio en Argentina celebraran el fin de Maduro en el gobierno, cuando aún no estaba claro que Trump no pensaba ni piensa devolverle el poder a Corina Machado y al presidente electo de la oposición, ahora en España. Esperemos que sectores de la oposición no kirchnerista reaccionen, e incluso pidan el gobierno argentino que aclare su posición y además la rechacen.