Defensora de Género

Los derechos humanos no están de moda en el mundo

CSW 70. La ONU reunió a la Comisión de la Condición de la Mujer con la idea de avanzar en derecho sobre diversidad. EE.UU rechazó la mayoría de los cambios. Foto: cedoc

En las últimas dos semanas se desarrolló en la sede de Naciones Unidas en Nueva York la 70a sesión de la Comisión de la Condición de la Mujer, conocida como la CSW 70. Este año fue particularmente especial, porque Estados Unidos integra el Comité Directivo de la Comisión, por lo tanto, tiene acceso a la presentación de propuestas, a promover votaciones y a oponerse usando toda su capacidad de presionar y someter a quienes necesitan su apoyo. 

Como todos los años, las conclusiones aprobadas este año se empezaron a discutir casi tres meses antes, con la idea de tenerlo acordado al comienzo de las sesiones e iniciarlas con su aprobación. Fue así como a lo largo de esos meses de negociación Estados Unidos rechazó la mayoría de los párrafos sobre algunos derechos de mujeres y niñas siempre negando la mención a la diversidad, esto en el marco de la negación de los derechos humanos. Argentina acompaña esa posición, solo que este año no integra la Comisión, por lo tanto no tiene voz y menos aún voto. El año pasado que integraba la Comisión y no estaba Estados Unidos, era su vocera presentaba las propuestas y hacía el trabajo que este año puede hacer directamente Estados Unidos.   

Los derechos de las mujeres son reconocidos y requieren para ser garantizados que sean respetados, en ese contexto son posibles y florecen. Por eso la negación y la disminución del reconocimiento de los derechos humanos, impacta negativamente sobre los derechos de las mujeres. Estamos en un momento de la historia que el reconocimiento de estos está disminuyendo y por lo tanto los derechos de las mujeres no están en su mejor momento. Naciones Unidas es el ámbito donde esto se verifica más claramente. Los que hasta ese momento callaban por no encontrar oídos interesados en sus palabras, empezaron a levantar la voz y ahora estamos en esos momentos donde se animan y hablan con voz alta y tratan que otros los acompañen. Para eso usan la fuerza y el poder que gozan en forma desvergonzada. Observamos cómo crecen los conflictos y las guerras y el autoritarismo retornó en el ejercicio del poder político de muchos gobiernos y se debilita la democracia en muchos países. 

En estas dos semanas vimos y experimentamos esto. Un Estado miembro de ONU que planteó hasta último momento disminuir y tratar de limitar el texto a aprobar usando su desigual poder persuasivo, a través de la presión bilateral y negando el valor del multilateralismo, que permite igualar el reconocimiento y valor de cada país, sin importar su tamaño, su riqueza, su potencial bélico y cualquier otra característica. El resultado no fue el que esperaba ese Estado miembro que fue vencido, pero eso no quiere decir que acabe sus batallas; al contrario, las renovará, pero debemos reconocer la fortaleza que han demostrado la mayoría de los países y sus gobiernos. También las mujeres y feministas que acompañaron las negociaciones y que en su gran mayoría no quieren volver atrás 50 o más años en la historia. 

Algunos países como Argentina acompañaron a Estados Unidos, pero son pocos si comparamos con el peso de la presión unilateral desplegada. También que hay temas que no son reversibles, porque el reconocimiento de la igualdad de género es algo que está ampliamente reconocido, porque negar el derecho de mujeres y niñas a vivir una vida libre de violencia es algo hoy muy difícil de ser aceptado por los países, que volver a la subordinación de las mujeres y niñas a la voluntad de los hombres es algo difícil de ser reconocido abiertamente y menos aún promovido, que la impunidad frente a la violencia basada en el género no es posible aceptarla y refrendarla en un documento aunque en la práctica exista. Esto, aunque los derechos humanos han perdido apoyo igual no se llega a la negación abierta y total. Pero esto no quiere decir que podemos quedarnos tranquilas. 

Es una señal de que debemos estar muy atentas a distinguir las múltiples formas en que cada derecho conquistado puede perderse. Y el retroceso ahora tiene muy diferentes formas, algunas muy claras cuando en los medios vemos la sublimación de la condición femenina, el papel proveedor de los hombres sobrevalorado, aunque en la realidad para la mayoría de las parejas esto no existe, y una vuelta a un pasado muy idealizado, pero que en la vida real no es igual a como era. Estos son los desafíos que tenemos que enfrentar hoy, que nos exigen nuevos métodos, nuevas estrategias y tácticas y también un renovado poder.