EL DATO MÁS DURO

Adopción en Córdoba: casi 90 menores esperan ser elegidos pero las familias sólo buscan bebés

Aunque el sistema de adopción en Córdoba logró agilizar procesos y reducir tiempos, enfrenta hoy su principal obstáculo fuera del ámbito judicial: mientras casi 90 niños, niñas y adolescentes esperan una familia, la mayoría mayores de 12 años, con hermanos o con problemas de salud, quienes se inscriben lo hacen, en su mayoría, con la expectativa de adoptar bebés.

A la par de la reforma, se lanzaron dos campañas de bien público “Abrazá sus vidas, transformá la tuya” y “Adopciones + 12” Foto: Cedoc Perfil. Poder Judicial de Córdoba.

En Córdoba, hay una cifra que atraviesa todo el sistema de adopción y lo deja expuesto en su punto más incómodo: hoy no hay ninguna persona inscripta dispuesta a adoptar adolescentes ni niños con problemas de salud.

El dato, confirmado por Agustina Olmedo, Secretaria General del Tribunal Superior de Justicia a cargo de la Oficina de Coordinación en Violencia Familiar, Niñez, Adolescencia, Género y Penal Juevenil, sintetiza una realidad que no responde a fallas administrativas ni a demoras judiciales, sino a algo más difícil de modificar: las decisiones de quienes quieren adoptar.

Adopciones en la Ciudad de Córdoba.

“No tenemos nadie anotado para adolescentes ni para chicos con problemas de salud. Nadie”, dice Olmedo. No lo presenta como una excepción ni como un dato aislado. Es, según define, “el punto más sensible de toda esta temática”.

Hoy son 87 los niños, niñas y adolescentes en situación de adoptabilidad en la provincia. Pero no todos ocupan el mismo lugar dentro de esa lista. De ese total, 31 tienen problemas de salud, 18 pertenecen a grupos de hermanos y 38 tienen más de 12 años. En el otro extremo, apenas 13 tienen entre 0 y 6 años y solo 3 están en la franja de 7 a 11 años.

Del otro lado, hay 52 postulantes. El número, en apariencia, podría sugerir que el sistema está en condiciones de responder. Pero esa idea se desarma cuando se observa qué buscan quienes se inscriben. “La mayoría de las personas se anotan para chicos de 0 a 3 años”, explica Olmedo. Y agrega: “Entonces tenemos pretensos adoptantes, pero no para los perfiles que realmente existen”.

El límite no es el sistema

En los últimos años, Córdoba modificó su esquema de adopción. La inscripción se hace de manera online, la documentación se carga en una plataforma digital y el único paso presencial es la entrevista psicosocial. “Todo es online. La única instancia presencial es la entrevista para evaluar si están en condiciones de adoptar”, detalla.

Una vez que se define una vinculación, el proceso tiene plazos claros. “La guarda preadoptiva dura seis meses por ley. Si después se inicia el juicio de adopción, en total puede durar alrededor de ocho meses”, precisa.

Los números acompañan esa transformación. Desde que se implementaron estos cambios, casi 400 chicos lograron integrarse a una familia y más de 100 están actualmente en proceso de vinculación. “Las convocatorias públicas se hacen generalmente para adolescentes o para chicos con problemas de salud, porque no tenemos pretensos adoptantes anotados”, señala. 

Los chicos que quedan afuera

Para esos casos, se activan mecanismos excepcionales. Las convocatorias públicas buscan ampliar el universo de posibles adoptantes. Se difunden historias concretas y se convoca a personas que no necesariamente estaban inscriptas.

En una de esas experiencias, para un niño de 10 años, se anotaron unas 70 personas. El cambio no fue solo la difusión, sino la forma. “Incorporamos reuniones con testimonios de personas que ya habían adoptado chicos de esas edades. Eso fue determinante”, cuenta Olmedo.

"Con los testimonios de la gente que ha adoptado, hasta con hijos biológicos tenés problemas, no es solamente con un chico adoptado. Puede obviamente necesitar otro tipo de apoyo, pero la mayoría de las personas que han adoptado, se conforma una familia, una que está conformada en base del amor y del elegirse mutuamente. No conozco casos donde se hayan arrepentido", describe.

A partir de esa estrategia, 24 chicos que no tenían postulantes lograron ser adoptados y otros 30 están en proceso de vinculación. Sin embargo, el dato inicial no se modifica. No hay postulantes para adolescentes ni para niños con problemas de salud. “En 12 años no tenemos nadie anotado. Y con problemas de salud, tampoco”, insiste.

Antes de llegar a la adopción, esos chicos atravesaron un recorrido largo. La intervención comienza cuando se detecta una situación de vulnerabilidad. Primero actúa la Secretaría de Niñez, que intenta sostener el vínculo con la familia de origen. “Si esa situación no se puede revertir, se toma una medida excepcional y los chicos son separados del hogar”, explica. Esa decisión luego es revisada por la Justicia. Si no hay posibilidad de retorno, se declara la adoptabilidad.

Muchos de los más grandes llegan a esa instancia después de años en instituciones. Sobre lo que implica ese paso, Olmedo lo plantea en términos concretos: “Pasar de estar en un instituto a formar parte de una familia tiene que ver con el amor, con sentirse elegido, con pertenecer. Eso tiene una trascendencia en cualquier ser humano muy grande”. “Evidentemente, quien se anota para bebés va a tener que esperar más, porque hay más gente en ese rango”, dice.