Ciencia argentina

Rabinovich lanzó startup para elaborar tratamientos de lucha contra el cáncer

El prestigioso científico cordobés inauguró Galtec, la empresa biotecnológica que busca elaborar tratamientos contra el cáncer y otras enfermedades como la arterosclerosis. En diálogo con PERFIL CÓRDOBA cuenta las posibilidades de esta nueva empresa, sus desafíos y la expectativa mundial generada. Además sentencia: “Al Conicet debemos cuidarlo mucho”.

BIOTECNOLOGÍA. La empresa buscará aprovechar el conocimiento de 30 años de investigaciones para desarrollar tratamientos contra el cáncer y enfermedades del sistema inmunitario. Foto: Verónica Tello

La ciencia argentina se encuentra en la mira del mundo luego de la flamante apertura de Galtec, la empresa biotecnológica dirigida por el bioquímico cordobés Gabriel Rabinovich, la cual buscará aprovechar el conocimiento acumulado en 30 años de investigaciones para desarrollar nuevos tratamientos en la lucha contra el cáncer y enfermedades del sistema inmunitario.

Esta flamante startup trabajará en torno a la Galectina 1 (Gal-1), una proteína clave en la regulación del sistema inmune, responsable de aumentar o bloquear la tarea de numerosas células que integran este sistema defensivo como los linfocitos T, las células dendríticas y los macrófagos. Rabinovich, un nombre sobre el que siempre ronda la posibilidad de ser candidato al premio Nobel, dialogó en exclusiva con PERFIL CÓRDOBA y brindó detalles de la flamante creación y sus posibilidades en el corto y mediano plazo.

“Este es un sueño de hace muchos años. Fueron 30 años de investigación desde el momento que comenzamos a estudiar el mecanismo de escape de tumores y la autoinmunidad. Hace unos 10 años, aproximadamente, surgió la idea de traducir cómo llevar estos descubrimientos a tratamientos biomédicos, para pacientes con cáncer y enfermedades autoinmunes”, explicó el profesional.

“Básicamente decidimos, en función de nuestros hitos científicos, desarrollar dos tecnologías, un anticuerpo monoclonal neutralizante que tiene como objetivo inhibir la producción de Galectina, de modo tal que el sistema inmunológico pueda eliminar el tumor. Y la otra opción, con el mismo desarrollo, era aplicarlo para eliminar por ejemplo a vainas de mielina del cerebro, responsables de la arterosclerosis.

–¿Durante su trayecto científico aparecieron las ofertas internacionales?

–Sí, y esa era una posibilidad, transferir las patentes a una multinacional para que ellos se ocupen, y nosotros seguir haciendo ciencia desde un lugar mucho más cómodo. El peligro que corríamos con esta opción era uno principal: a nosotros nos gusta acompañar a los desarrollos hasta que maduran y luego lanzarlos a la clínica, pero nadie nos aseguraba que ellos decidieran no utilizarlo y se perdiera en el camino todo lo que habíamos hecho. Entonces decidimos generar una empresa de base tecnológica.

–Imagino que no fue un camino fácil.

–Para nada. Tuvimos que aprender mucho. Yo soy científico, mi cabeza está puesta en descubrimientos y experimentos, tuvimos que aprender de cuestiones legales, de economía, de mercado, para hacer esa transición a lo privado, tuvimos que salir a buscar inversores en el mundo. A principios de año decidimos que era hora de lanzar la compañía ya que teníamos productos maduros, un fuerte apoyo del Estado; inversores ángeles como el grupo White Lions, que es un grupo argentino de inversores. Sentimos que este era el momento.

–Su nombre es sinónimo de esperanza para mucha gente. ¿Siente eso cómo una presión?

–Hubo un momento que fue una bisagra, un antes y después, y fue cuando empecé a sentir que se me acercaban centenares de pacientes, pidiéndome que avance, diciéndome que estaban disponibles para pruebas. Cuando me tocó a nivel familiar, y de muy cerca, me inspiró mucho y me llevó a plantearme cuál es el significado de mi vida. Ya había publicado investigaciones en las revistas más rigurosas del mundo, pero había llegado el momento de ver si todo esto podía generar una terapia. Pasó de ser un sueño a una responsabilidad y un compromiso con la sociedad.

–¿Cuán cerca estamos de esa terapia fundada en sus investigaciones?

–Galtec tiene tres aristas. Una de ellas es el desarrollo y sobre este punto hay dos productos ya maduros. Uno es un anticuerpo neutralizante de Galectina, planteado para cáncer colorrectal, este anticuerpo tiene la función de aumentar la respuesta inmunológica de modo tal que disminuye el crecimiento tumoral y la metástasis. Es el primer producto bien maduro. El segundo es una variante de Galectina 1, para el tratamiento contra la esclerosis múltiple. Queremos en los próximos dos años, con el dinero de la primera inversión, generar productos con “calidad de buena manufactura” para presentarlo a las autoridades regulatorias más exigentes. Tenemos colaboraciones con muchos oncólogos. Después de eso que comience una fase 1, poder avanzar de forma rigurosa con los ensayos clínicos. El último plano de Galtec es el social. Buscamos generar una comunicación muy fluida y muy clara, contar los avances en cada tipo de tumor, de modo tal de acompañar a la sociedad y a sus necesidades en esta área. Galtec tiene estas funciones, pero la más importante es desarrollar estos dos productos.

–¿Cómo es la relación de Galtec con el mundo? ¿Los científicos internacionales están mirando lo que ocurre aquí?

–Desde el laboratorio colaboramos con muchos laboratorios en el mundo para ver las posibles aplicaciones de nuestros desarrollos. Tenemos colaboración con la Universidad de Harvard, de Oxford, el Instituto Vall d’Hebron de Barcelona, entre otros. Por otro lado los Premios Nobel James Allison y Pad Sharma, los científicos más importantes del mundo en inmunoterapia de 2018, nos mandaron mensajes que leímos en el lanzamiento de Galtec. Ellos nos apoyan mucho en esta nueva era. La presidenta de Harvard también envió su saludo. Son momentos en la vida profesional de los que formamos Galtec muy emocionantes y esperamos poder presentar avances prontos.