INDUSTRIA AUTOMOTRIZ

San Francisco: la importación de amortiguadores creció 300% y golpea de lleno a ZF Argentina

El ingreso masivo de productos asiáticos impactó en la producción de la fábrica que ZF Argentina tiene en San Francisco. La empresa advierte por una “cancha inclinada” y no descarta efectos laborales si no se corrige el desequilibrio.

CAMBIO DE MANOS. La planta de San Francisco pasó a manos de ZF Group en 2003 y hoy es la única del grupo en la región dedicada a fabricar amortiguadores. Foto: La Voz de San Justo

La discusión por el impacto de la apertura comercial en la industria volvió a ganar temperatura y esta vez tiene como epicentro a San Francisco, uno de los polos industriales del interior cordobés. Allí, ZF Argentina, única planta del grupo en Sudamérica dedicada a la fabricación de amortiguadores, enfrenta una fuerte caída en su nivel de actividad tras un salto del 300% en las importaciones de ese componente clave para la cadena automotriz.

Según datos aportados por la propia compañía, durante 2024 ingresaron al país cerca de 525.000 amortiguadores importados, mientras que en 2025 esa cifra trepó a 2,1 millones de unidades. El aumento abrupto alteró el equilibrio del mercado y obligó a la firma a revisar sus proyecciones productivas, con impacto directo en una planta que emplea a unas 420 personas, entre personal permanente y temporario.

La fábrica de San Francisco tiene una trayectoria de décadas en el rubro. Nació bajo la conducción de la familia Delfabro, fue adquirida por Sachs en 1997 y desde 2003 forma parte de ZF Group, un gigante alemán con siete plantas en Sudamérica. Sin embargo, solo en Córdoba se producen amortiguadores, lo que vuelve a la planta particularmente sensible a los cambios del mercado local.

“Una apertura desequilibrada”

El director general de la filial local, Andrés Fava, advirtió que la actual dinámica comercial se está dando en condiciones asimétricas. “Si a nosotros nos replican las mismas condiciones con las que trabaja China, puedo tener un producto igual o más barato”, afirmó, en línea con los planteos que viene realizando la Unión Industrial Argentina sobre la existencia de una “cancha inclinada” para competir.

 

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El principal problema, explicó, no pasa por la eficiencia interna. De hecho, la compañía exporta entre el 45% y el 50% de su producción y es proveedora clave de la región: “De cada 100 camiones que se producen en América del Sur, 60 llevan nuestros amortiguadores”. El golpe se siente especialmente en el mercado de reposición, que representa la mitad de las ventas locales y hoy está “fuertemente afectado” por productos importados —en su mayoría de origen asiático— que llegan con precios muy bajos.

“Hay productos muy buenos, pero también mucha porquería”, señaló Fava, al describir la heterogeneidad del material importado. En ese contexto, la empresa volvió a registrar una caída productiva cercana al 30%, similar a la que había sufrido en 2021, aunque por razones opuestas: entonces faltaban insumos; ahora, sobran amortiguadores importados.

El riesgo de ir de un extremo al otro

Desde la conducción de ZF aclaran que el reclamo no apunta a cerrar la economía. Por el contrario, Fava fue crítico del esquema anterior: “No se podían importar insumos, no se podían comprar máquinas. Eso llevó a que muchas empresas se fundieran”. Pero advirtió sobre el péndulo: “Hoy vamos al otro extremo. Está bien tener una economía abierta, pero si no se hace con razonabilidad, termina siendo contraproducente”.

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El problema, subrayó, es que a la competencia global se le suma el contexto argentino, con alta carga impositiva, costos laborales no salariales y ausencia de una política industrial que amortigüe el impacto. “La amenaza china la tienen Brasil y México también, pero a nosotros se nos agrega todo lo local”, explicó.

A corto plazo, la estrategia de la empresa es adelantar programas de producción para mitigar el impacto y evitar despidos, aunque el escenario sigue siendo incierto. “Es pan para hoy y hambre para mañana si no hay respuestas del mercado”, resumió el directivo.