Censura y resistencia: la disputa por el sentido del arte
La Primera Bienal de Arte Indígena en Buenos Aires reúne a 45 artistas de distintas comunidades y países, proponiendo una mirada contemporánea que agrupa arte, artesanía y vida comunitaria. Con obras que van de la cerámica al textil, la Bienal pone en escena prácticas vivas y cuestiona los límites entre arte y artesanía. Su recorrido no está libre de conflictos: decisiones oficiales expusieron prejuicios persistentes. Una ocasión para repensar el arte indígena que luce disputas culturales y políticas.
Ante la pregunta sobre qué es el arte indígena, hay variedad de respuestas que viene menos a cerrar la discusión que a enfatizarla desde diferentes campos de saber y condiciones de prácticas.
Por un lado, están los hacedores que pertenecen a diferentes comunidades y eso los constituye en ese quehacer. La idea de arte, a su vez, se complejiza porque se vincula con una práctica contemporánea, de comunidades vivas, que produce una intersección con la realización de artesanías, que entreteje lo ritual, los objetos de uso y la expresión creativa.
Por otro lado, las disciplinas que están involucradas desde la antropología hasta la historia del arte, pasando por estudios culturales, económicos, de medio ambiente, proyectos curatoriales, redes de intercambio de bienes simbólicos y de los otros, dan como resultado un entramado riquísimo y proteico que promueve nuevos abordajes, frondosas conversaciones y una ampliación del campo de las artes visuales.
En el marco de este pensamiento, la Primera Bienal de Arte Indígena de Buenos Aires. Voces Indígenas contemporáneas. Una mirada desde el corazón de las comunidadeses un espacio ideal para indagar y revisar todos estos presupuestos, las acciones y repensar el sentido de estas prácticas. La iniciativa de la fundación Redes Solidarias, encontró en pabellón de las Bellas Artes de la UCA, dirigido por Cecilia Cavanagh, la posibilidad de espacio y el apoyo de Mecenazgo de la ciudad de Buenos Aires, Embajadas de Perú, Paraguay, Brasil y Chile, fundaciones y entes provinciales de Salta y del Chaco aunaron esfuerzos para que hasta el 12 de abril este evento suceda.
Participan 45 artistas indígenas de Chaco, Formosa, Salta, Jujuy y Tucumán, también de Perú, Paraguay, Brasil y Chile con obras en cerámica, pintura, madera, textil y artes visuales que están exhibidas en el espacio con vistas al canal de Puerto Madero. Que sea la primera implica una confianza en el futuro de esta iniciativa, al tiempo que exhibe sus características de “primeriza” en sentido de tentar caminos, visibilizar a los artistas y reforzar consignas sobre los procesos creativos. Algo tan valioso y complicado como modificar la manera de mirar dentro del sistema del arte contemporáneo y los modos de legitimación de las producciones indígenas.
Quizá más enfocada en esta línea, ya desde el subtítulo se registra esto mismo de darle voz a los que no la tienen, de pensar en arte en relación con artesanías, de considerar a las comunidades “vivas” y no tanto a las creaciones más tradicionales, su creadora y fundadora, la antropóloga Mercedes Avellaneda de Bocca viene trabajando en el territorio desde agosto de 2025 con este proyecto. Por medio de seminarios en comunidades en Tartagal se fueron preparando para que esta bienal sea una gran vidriera. Para que se puedan mostrar las obras, con los nombres de los artistas y se puedan insertar en un mercado para instituciones y colecciones.
El jurado fue integrado por la artista Teresa Pereda, la antropóloga Ana María Llamazares y el historiador del arte Julio Sánchez Baroni priorizó a las obras sin importar edades ni reconocimientos previos de algunos artistas. De esta manera es un mosaico bastante completo sobre técnicas y abordajes artísticos. Los premios los recibieron, en primer lugar la talla en madera “El Pescador”, del artista nivaclé Félix Peralta, de Paraguay. El segundo premio distinguió “Peces de la Amazonía”, de la artista shipibo-konibo Denis Ramírez Nunta, de Perú, mientras que el tercer premio recayó en “Vida Wichí”, de Reynaldo Prado, de Argentina. También se otorgaron menciones estímulo a artistas de distintas comunidades, entre ellas la shipibo-konibo Olga Mori.
Los que no entendieron nada de todo esto fueron las autoridades del hoy llamado Palacio Libertad. La muestra iba a suceder ahí y casi sobre la fecha la dieron de baja por “un cambio de programación”. Si realmente fuera eso, es de una improvisación preocupante, pero no es cierto.
Pidieron que no aparezca la palabra “indígena” en una Bienal que era de eso, que no hubiera texto curatorial ni logos de la red organizadora; en fin un acto de censura tan torpe como deliberado, lleno de ignorancia y prejuicio. Tampoco dejaron hacer una muestra concomitante en el piso 6 sobre arte en la región de Chaco. En este caso, la llamada para prohibirla fue un viernes cuando el montaje estaba planteado para el lunes siguiente. Por suerte en Vitriol, arte en expansión se puede ver desde “El corazón del gran Chaco, arte y cultura de la región”, que tiene pintura, cerámica, cestería, talla de las comunidades wichi, moqoit y qom y es gestionada por el esfuerzo de tres fundaciones amigas: Redes Solidarias, Siwok y Gran Chaco.
Es bastante difícil hurgar en las mentes de los que hacen este tipo de cosas. Barajemos algunas posibilidades: sistemas de vigilancia en los organismos públicos culturales para controlar lo que se exhibe y evaluar sus implicancias, funcionarios de segunda línea con ganas de “agradar” a sus jefes que creen ver amenazas en cuadros pintados en comunidades durante la pandemia, que alucinan con provocaciones políticas en tallas de madera.
Una mezcla peligrosa de miedo y desconocimiento que generan adhesiones bestiales como un festejo en Diario de la derecha por esta medida, al tiempo que ponen a funcionar una red enorme de voluntades que logra que la Bienal se haga, se visite, se conozca, se piense. Los hermosos efectos colaterales con los que la censura y la discriminación no pueden lidiar.
Ficha técnica
La Bienal se desarrollará en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, en Puerto Madero todos los días de 11 a 19, con entrada libre y gratuita.
La muestra también estará hasta el 12 de abril en Vitriol, Arte en Expansión, Tte. Gral Juan Domingo Perón 1253, de lunes a viernes de 13 a 17, con entrada libre y gratuita.
También te puede interesar
-
La geografía en los sueños
-
Narrar como experimento
-
Hay Pessoa para rato
-
Golpe de lectura
-
Ojos supernova
-
¡Qué porquería es el arte contemporáneo!
-
Las últimas horas de Isabelita
-
Central Affair: un paseo por 16 espacios de arte agrupados en pleno Microcentro Porteño
-
Lo que quedó en las cosas: una obra colectiva para activar la memoria a 50 años del golpe de Estado