Soledad Olguin nació en Zapala, en 1978. Estudió Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes. Es escritora y artista visual. Té de litio, su primera novela, fue publicada por Odelia editora en 2022. Su prosa poética y extraña apuesta por una escritura que se atraviesa como puente entre distintas disciplinas del arte y como experiencia de lenguaje. Las series de uranio es su segunda novela y forma parte de una trilogía en construcción.
La narradora despierta en una sala de hospital con la mitad de la cabeza rapada, sabe que cayó por la ventana de su departamento, pero no recuerda cómo ni por qué. Como sostiene la editora Yanina Giglio, quien desglosó un análisis exhaustivo en la presentación de este libro y del cual tomo varios conceptos en esta nota, ese hueco en la memoria no es un simple misterio argumental: es una herida en la continuidad. A partir de ahí todo podría leerse según la lógica del umbral, antes y después de la caída. Sin embargo, la narradora no logra salir de ese pasaje: un territorio en el que las categorías no pueden afirmarse y donde la noción de identidad se desintegra.
El cirujano dijo haberle implantado la semilla de un árbol que solo crece en el desierto. La semilla es promesa y es intrusión. Futuro y amenaza. Un dispositivo que dice: para vivir, tal vez haya que volverse otra cosa. La liminalidad –esa zona intermedia donde nada termina de ser lo que era y nada puede estabilizarse como lo nuevo– no es solo una atmósfera: es una condición corporal.
En esta historia el arte no aparece solo como tema, se despliega como modo de vínculo. Junto a San, un artista, llevarán a cabo un experimento de transfusiones caseras. Una práctica donde la sangre deja de ser propiedad privada para volverse intercambio, el cuerpo de una persona no se puede leer sin el cuerpo de la otra. En esta operación cada rasgo de individualidad, incluido el género, se desdibuja para crear realidades más complejas. El arte como performance, como contagio de influencias y circulaciones.
Su madre atraviesa una enfermedad que altera el curso de los recuerdos, habla sobre animales y esqueletos. La fragilidad y la inminencia de la muerte teje un duelo silencioso, la enfermedad se nombra a la vez como diagnóstico y como mitología personal. Beta y Tau, dos proteínas que se acumulan en sus neuronas, se convierten en diosas de un mundo nuevo.
Dice en una parte del texto: “Cuando pienso en mi madre tomo su mano para que flotemos juntas en ese río que dibuja una pendiente hacia abajo, estamos de espaldas mirando el cielo, el eclipse de los colores, vamos hacia al hueco que imaginamos como una inmensa garganta. La tierra traga los cuerpos en ese punto exacto, los deglute. Si fuéramos a ser devoradas en el mismo instante sus pedazos se mezclarían con los míos, volveríamos a compartir nuestros tejidos, nuestros huesos”.
Con una prosa delicada, esta novela de Soledad Olguin explora la pérdida como creación de mitos, el cuerpo como laboratorio, la biología como ficción especulativa y el arte como experimento radical.
Las series de uranio
Autora: Soledad Olguin
Género: novela
Otras obras de la autora: Té de litio
Editorial: Odelia, $ 26.000