El arte como memoria viva: una muestra revisita las huellas de la dictadura desde la colección del Museo Moderno
A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Parque de la Memoria presentan una exposición que reúne obras de artistas argentinos que encontraron en el arte una forma de resistencia, reflexión y denuncia frente al terrorismo de Estado.
¿Qué puede decir una pintura cuando las palabras son perseguidas? ¿Qué formas encuentra el arte para hablar de la violencia cuando la censura intenta imponer el silencio? Estas preguntas atraviesan La memoria de la colección: El Moderno en el Parque, la exposición que el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Parque de la Memoria inaugurarán el próximo 13 de junio en la Sala PAyS, en el marco de los cincuenta años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar argentina.
La muestra reúne un conjunto de obras históricas pertenecientes al patrimonio del Museo Moderno y propone una lectura renovada sobre la producción artística desarrollada entre mediados de los años sesenta y comienzos de los ochenta. Lejos de limitarse a las formas más evidentes de denuncia política, la exposición explora los múltiples modos en que los artistas respondieron a un contexto atravesado por la violencia, la persecución y la interrupción de la vida democrática.
Con curaduría de Nicolás Cuello y Cecilia Nisembaum, el recorrido revela cómo la comunidad artística encontró caminos diversos para elaborar los efectos de la represión estatal. Algunas obras apelan a figuras humanas fragmentadas, otras recurren a la abstracción, al lenguaje codificado o a la experimentación conceptual. En todos los casos, el arte aparece como un territorio donde fue posible sostener la imaginación, el pensamiento crítico y la libertad en tiempos de creciente autoritarismo.
La exposición está organizada en cinco núcleos temáticos que permiten reconstruir distintas experiencias de aquel período. Desde las primeras manifestaciones artísticas sensibles al clima de conflictividad política internacional hasta las expresiones que acompañaron la recuperación democrática de 1983, la muestra traza un mapa complejo de las relaciones entre arte y sociedad.
Uno de los ejes más significativos aborda las transformaciones que sufrió el mundo del trabajo durante la dictadura. A través de distintas producciones, se recuperan los vínculos entre juventud, militancia y organización sindical, al tiempo que se reflexiona sobre el impacto de la persecución ideológica, las desapariciones forzadas y las profundas modificaciones económicas impulsadas por el régimen militar.
Otro segmento está dedicado a las artistas mujeres que encontraron en la abstracción, la exploración perceptiva y las búsquedas espirituales formas singulares de procesar la violencia de su tiempo. Las obras de Elda Cerrato, Paulina Berlatzky, Juana Butler, Josefina Quesada, Josefina Mazzaglia, Diana Dowek, Silvia Brewda, Ana Eckell y Marta Minujín ocupan un lugar central en una propuesta que busca ampliar los relatos tradicionales de la historia del arte argentino.
La muestra también pone el foco en aquellos trabajos que utilizaron la palabra, la escritura y las imágenes provenientes de los medios de comunicación para cuestionar los mecanismos de censura y control de la información. Son obras que testimonian cómo los artistas desarrollaron estrategias para decir lo indecible y mantener abiertos espacios de comunicación en medio del silenciamiento impuesto por el terrorismo de Estado.
Hacia el final del recorrido aparecen las huellas de la transición democrática. La recuperación de las libertades individuales, la emergencia de nuevos ámbitos de encuentro cultural y la explosión creativa de los años ochenta encuentran expresión en obras atravesadas por la experimentación, el gesto libre y una renovada vitalidad. Allí conviven la celebración del regreso de la democracia y la necesidad de reflexionar sobre las marcas dejadas por años de violencia institucional.
Más que una revisión histórica, La memoria de la colección: El Moderno en el Parque propone una reflexión sobre el presente. Las obras reunidas no sólo hablan de un pasado específico, sino que invitan a pensar cómo una sociedad enfrenta el trauma, construye memoria colectiva y sostiene los valores democráticos frente a nuevas formas de intolerancia y violencia.
En ese sentido, la alianza entre el Museo Moderno y el Parque de la Memoria reafirma una convicción compartida: la memoria no es un ejercicio estático ni una evocación nostálgica, sino una práctica activa que permite interrogar el presente y proyectar el futuro. A través del arte, la exposición recupera experiencias, sensibilidades y preguntas que siguen siendo fundamentales para una sociedad comprometida con la Memoria, la Verdad y la Justicia.
La inauguración será el sábado 13 de junio a las 12 en la Sala PAyS del Parque de la Memoria, con entrada libre y gratuita. Una invitación a recorrer la historia reciente desde la potencia del arte y a descubrir cómo, incluso en los momentos más oscuros, la creación artística fue capaz de abrir espacios de resistencia, imaginación y libertad.
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