El juego de la memoria
Nevermore y Nunca más no son equivalentes. El Nunca más que sanciona el fiscal pierde en inglés sus connotaciones respecto del pasado y del futuro de la sociedad argentina.
En el célebre artículo “Filosofía de la composición” (1846), Edgar Allan Poe relató paso a paso la escritura del poema “El cuervo” según los problemas que se le presentaron: el efecto que buscaba transmitir, el tema, el tono y en particular el estribillo, “un pivote en torno al cual girase la estructura”. Según Poe el estribillo debía ser una sola palabra que resultara contundente y enfática, y la primera que se le ocurrió fue nevermore, nunca más. Mario Arteca incorpora la referencia desde el título del libro, aunque con un desplazamiento notable de sentido.
Nevermore se repite al final de cada estrofa en “El cuervo”, contrapuesto con el lamento de un enamorado por la pérdida de su amada. Arteca comienza por citar unos versos del poema como epígrafe de su libro: “Y entonces yo me dije, apenas murmurando:/ Otros amigos se han ido antes;/ mañana él también me dejará,/ como me abandonaron mis esperanzas”. A continuación agrega el “Señores jueces: Nunca más”, del fiscal Julio César Strassera, y la yuxtaposición hace resonar el poema de Poe en relación con los años de la última dictadura argentina.
Nevermore y Nunca más no son equivalentes. El Nunca más que sanciona el fiscal pierde en inglés sus connotaciones respecto del pasado y del futuro de la sociedad argentina. Arteca trae la referencia de Poe sobre una clave formal y a la vez semántica de la composición poética –un elemento que se repite y en su recurrencia sostiene la estructura y subraya el sentido–, pero al mismo tiempo transforma el nevermore en el Nunca más tal como quedó fijado en el Juicio a las Juntas Militares.
El libro de Arteca, prologado por Diego L. García, comprende 87 poemas extensos y trama líneas en un arco tan amplio como para ir de la narración histórica a la reflexión poética con fragmentos de una novela familiar autobiográfica y un extraordinario sistema de citas de textos del arte y la cultura que funciona integrado dentro del conjunto. Entre esas líneas cobra espesor la historia política de la Argentina, en lo que toca a una experiencia propia articulada en torno al Colegio Nacional de La Plata en fechas precisas como el 23 de marzo de 1976 (un día antes del golpe militar) o el 21 de septiembre de 1977.
El rasgo dominante en la estructura es la proliferación de pasajes entre paréntesis o corchetes, que parecen excursos pero exhiben operaciones de corte y montaje textual. Nevermore se despliega como un ajustado torrente verbal que procesa múltiples discursos, desde el judicial o el militar –“el discurso de la muerte”, como dijo Rodolfo Walsh– a voces de amigos, familiares, compañeros de trabajo, poetas contemporáneos y hasta el chino de la esquina.
Arteca propone “un juego de memorias para enfatizar el pasado”, pero el tema es el presente, no la reconstrucción histórica: “el hábitat pasteurizado” de la cultura y la política. En 2016 Nevermore tuvo una primera edición en Brasil. En ese momento, el alegato de Strassera evocaba un sentido que parecía cristalizado en la sociedad argentina. Hoy el significado se vuelve incierto porque ese Nunca más está en entredicho. El presente le agrega entonces otra dimensión a este gran libro.
Nevermore
Autor: Mario Arteca
Género: poesía
Otras obras del autor: Guatambú, Cinco por uno, El pronóstico de oscuridad, La luminosidad de los sábalos muertos
Editorial: Ediciones del Camino, $ 20.000
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