CULTURA
crítica

La libertad es esto

Las novelas de Child, metidas en el tráfico de la lengua, exponen el control social, la degradación humana y la corrupción ontológica del capitalismo.

10_05_2026_lee_child_cedoc_g
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“Haz aquello que sabes que naciste para hacer” confesaba Lee Child a la prensa británica. En la nueva entrega de Jack Reacher en castellano, La fila de medianoche, se pone en marcha nuevamente la maquinaria del best seller que no olvida que puede ser literatura de cien millones de libros vendidos y 48 idiomas traducidos. Alabado por Stephen King y César Aira, Child con citas destellantes y juegos de palabras, magistralmente llevados a nuestra lengua por el poeta Aldo Giacometti, reaviva el interés de una narrativa que no sabe dónde va. Con un cepillo de dientes, sin celulares en mano y ganas de dejarse llevar, alcanza.

Para un mundo injusto, “mucho que repensar, a estas alturas, que la gente de mi edad creyera sinceramente que el arco del universo se inclinaba hacia la justicia”, en otro fragmento de la entrevista reciente a Child en The Guardian a propósito de la salida del 30º thriller de la saga, Exit Strategy, tenemos al Reacher Pie Grande de cien kilos, ex policía militar norteamericano, devoto del método paranoico crítico y en la estela de Sherlock Holmes más que Philip Marlowe. Esta vez el disparador para este cerebral detective resulta un empeñado anillo de la exclusiva West Point, la exigente y antigua academia militar norteamericana, que llevará a caminos polvorientos y alejados de Dakota del Sur y Wyoming, recreados en la edición original de The Midnight Line de 2017. Aquellos escenarios primitivos que adoran los lectores de Child, desangelados y con reminiscencias góticas, y con los montones de peleas que describen hasta el mínimo músculo implicado en partir mandíbulas. De los rivales de Reacher que en el cine fue personificado por el imbatible Tom Cruise y en las plataformas por el macizo Alan Ritchson.

También otro gancho habitual a los lectores son las mujeres empoderadas, un distintivo que Child supo imponer en el machista ámbito del policial negro hasta los 90, la posterior Amy de Gone Girl (2012) de Gillian Flynn sería una digna heredera, y que aquí lo cumple Serena, la oficial de elite desfigurada y traicionada en una de las tantas guerras de su país. “Lo lamento Reacher. No soy la persona que era. Muté. Deberías haber encontrado el anillo de alguien que no fuera yo”, admite a Jack la mujer que desafía la sociedad en la que nació eligiendo su propia libertad. Reacher se reconoce en ese largo adiós.

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El británico James Grant, que eligió el apodo de Lee Child para aparecer en las estanterías entre Raymond Chandler y Agatha Christie, y que actualmente escribe con su hermano Andrew, en este mundo colonizado por la economía despiadada lanza el mantra: “Mira, no veas; escucha no oigas. Mientras más te comprometes, más sobrevives”. En una realidad en que los economistas buscan controlar tanto la circulación de las palabras como el flujo del dinero, estas novelas metidas en el tráfico de la lengua exponen el control social, la degradación humana y la corrupción ontológica del capitalismo. Con ansias de justicia anda Jack Reacher “en zonas afectadas por tornados”.

La fila de medianoche

Autor: Lee Child

Género: novela

Otras obras del autor: Personal; Sin segundo nombre; Tiempo pasado; Noche caliente; Oblígame; Morir en el intento; Zona peligrosa; Sin fallos; Trampa mortal; Nada que perder; El héroe; Un disparo

Editorial: Blath & Ríos, $ 39.900

Traducción: Aldo Giacometti