Este domingo 31 de mayo se realizará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Cada país tiene su realidad, pero solo los estudios comparados permiten comprender la política latinoamericana. Sonuna herramienta indispensable para estudiarla de manera científica, tarea difícilpor la escasa frecuencia de los comicios y porque muchos estudios –incluso los cuantitativos– suelen estar sesgados por la militancia ideológica.
En Colombia hay poco desarrollo de la consultoría política profesional. Se producen estudios de buena calidad,dentro del paradigma tradicional más ideológico que pragmático. Las encuestas necesitan renovarse para ser útiles en la sociedad de la Inteligencia Artificial.
La tradicional pregunta –“¿cuál es el problema más sentido?”– arroja las mismas respuestas en todo lado, no aporta información valiosa. En Colombia, los sondeos señalan que la falta de trabajo preocupa al 40%, la economía al 17% y el comercio al 13%. En definitiva, un 70% de los colombianos no está conforme con los resultados de la gestión del gobierno de Gustavo Petro; pero al mismo tiempo todos los estudios dicen que su candidato lidera lo resultados. Dudamos entonces de que los electores decidan su voto según la situación económica, o de que las respuestas son meras declaraciones “políticamente correctas”.
En este proceso participan 14 candidatos, aunque las preferencias se concentran en tres de ellos. Hay que insistir en que las encuestas no adivinan el futuro pero son una guía válida. Es poco probable que a última hora se instale uno de los candidatos minoritarios, como ha sucedido hace poco en otros países.
La carrera la encabeza, con un 38%, el candidato oficialista Iván Cepeda. Colombia tiene una clase política sofisticada, generalmente no compiten personas con una preparación elemental. Cepeda es filósofo, abogado y defensor de los derechos humanos; ha militado en la izquierda desde los 13 años, cuando se afilió al Partido Comunista. Su familia vivió el exilio en Praga hasta la invasión soviética de 1968, que los obligó a trasladarse a Cuba.
Respecto al sistema electoral, a diferencia de otras legislaciones con dos vueltas, Colombia exige obtener más del 50% de los votos válidos para ganar en una vuelta. Con su porcentaje actual, Cepeda estaría cerca de triunfar en una sola vuelta en países como Argentina o Ecuador, pero es poco probable que alcance el 50%.
El segundo puesto lo disputan Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, opositores a Petro desde la derecha. Paloma Valencia, abogada y candidata por el Centro Democrático, fue la aspirante única del partido que lidera el expresidente Álvaro Uribe. Siguiendo la tradición endogámica colombiana, Valencia es nieta de Guillermo León Valencia (Presidente en 1962) y bisnieta de un candidato conservador de 1930; sus vínculos familiares son políticos. Es graduada en Economía por la Universidad de los Andes y posee una maestría en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York.
Actualmente nos encontramos en la era de la Inteligencia Artificial y la atención puntillista, escenario en el que las plataformas ideológicas tradicionales tienen poco éxito. El discurso y diseño de la campaña conservadora están dentro de ese paradigma. Uribe es uno de los presidentes colombianos más importantes del siglo, pero también tiene resistencias. Tanto su popularidad como el rechazo a los “políticos de siempre” debieron ser factores calculados por los responsables de campaña para tomar los recaudos necesarios.
El otro candidato con posibilidades de llegar al balotaje es Abelardo de la Espriella, abogado, empresario y político de derecha. Sus propuestas se enmarcan en el neopopulismo de derecha. Gracias a sus actitudes disruptivas, tuvo la posibilidad de ganar, pero es el típico caso en el que la originalidad, si no estáenmarcada en una estrategia racional, no conduce a nada.
Las investigaciones revelan un dato importante: el nivel de rechazo. Un 44% de los votantes dice que nunca votaría por Cepeda, un 51% que no lo haría por De la Espriella y un 62% por Valencia. Combatir este indicador debió ser una prioridad para las campañas con mayor índice de rechazo. En esta época los electores tienden más a votar “en contra de” que “a favor de”-
Aunque la mayoría de los estudios dicen que Cepeda perdería en una segunda vuelta frente a casi cualquier candidato, esta información debe manejarse con rigor técnico. El resultado de la primera vuelta y muchos factores que se siembran desde el inicio determinan el desenlace final. De hecho, en las elecciones para Jefe de Gobierno de CABA, Mauricio Macri perdía en todas las simulaciones de segunda vuelta, pero quienes manejábamos su estrategia nunca dudamos de su victoria sobre Filmus, porque se habían tomado todos los recaudos técnicos necesarios. En la “sociedad líquida”, predecir el futuro es aventurado, y no se puede asegurar que Cepeda perderá la segunda vuelta. Habrá que ver cuántos quieren votar en contra del pasado.
*Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino.