Hallazgo histórico

Identifican un retrato inédito de Robert Burns tras una subasta en Londres

Redescubierto tras más de un siglo de misterio, un retrato de Robert Burns atribuido a Sir Henry Raeburn reapareció en una subasta en Londres y, luego de una restauración clave, volvió a Escocia para reescribir un capítulo perdido de la historia del arte británico.

Robert Burns Foto: wikipedia

El redescubrimiento de un retrato de Robert Burns, poeta nacional de Escocia, atribuido al pintor Sir Henry Raeburn, reactivó el interés del ámbito artístico británico. La obra, que permaneció fuera del registro público durante más de un siglo, fue identificada tras su aparición en una subasta doméstica en Londres, resolviendo un misterio que se arrastraba desde fines del siglo XIX.

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La pintura salió a la venta a través de la casa de subastas Wimbledon, catalogada de manera preliminar como “al estilo de Raeburn” y con una estimación inicial de entre 300 y 500 libras. No obstante, el remate sorprendió al alcanzar las 68.000 libras en apenas nueve minutos de puja, un resultado que puso en duda la atribución original y motivó una investigación especializada.

El comprador fue William Zachs, coleccionista, investigador y director del Blackie House Library and Museum de Edimburgo, quien reconoció de inmediato la posible relevancia histórica de la obra. Convencido de que no se trataba de una simple atribución menor, decidió repatriar el retrato a Escocia para someterlo a un análisis exhaustivo.

Tras la adquisición, la pintura fue trasladada al estudio de restauración Simon Gillespie, en Londres. Allí comenzó un proceso clave: la limpieza y recuperación del lienzo permitió revelar detalles técnicos ocultos durante décadas. La pincelada suelta pero precisa, la paleta cromática sobria y la atmósfera luminosa remitían claramente al lenguaje pictórico de Raeburn en su período de madurez.

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La evaluación no quedó en manos de un solo especialista. Un equipo de expertos, entre ellos James Holloway, exdirector de la Galería Nacional de Retratos de Escocia; Duncan Thomson, exconservador de la misma institución; Helen Smailes, curadora principal de arte británico; y el historiador del arte Bendor Grosvenor, coincidió en la autenticidad de la obra. Para ellos, no había dudas: se trataba de un original de Raeburn largamente perdido.

El origen del retrato se remonta a comienzos del siglo XIX. La editorial londinense Cadell & Davies había encargado a Raeburn una versión del famoso retrato de Burns realizado en 1787 por Alexander Nasmyth, con la intención de utilizarlo como imagen de portada para una nueva edición de las obras del poeta. Una carta fechada el 1 de diciembre de 1803, junto con un recibo de envío a Londres, confirma el encargo y documenta el vínculo entre el pintor y la editorial.

Sin embargo, poco después de su finalización, la pintura desapareció sin dejar rastro. Durante más de dos siglos, su existencia fue motivo de especulación, debates académicos y teorías que oscilaron entre lo documentado y lo fantástico. Incluso llegaron a circular relatos de supuestas comunicaciones espiritistas que afirmaban revelar el paradero del retrato, aunque ninguna hipótesis logró sostenerse con pruebas sólidas.

Robert Burns, fallecido en 1796, es una figura central de la cultura escocesa y universal. Autor de poemas inmortales como Auld Lang Syne y A Red, Red Rose, su imagen quedó fijada en el imaginario colectivo gracias al retrato de Nasmyth, considerado la representación definitiva del poeta. Aunque Burns nunca posó para Raeburn, este último tomó esa imagen como referencia para construir una versión propia, más amplia en formato y con variaciones sutiles en la postura y el fondo.

Esa reinterpretación es uno de los grandes valores del cuadro recuperado. Según los especialistas, la obra exhibe “una frescura de observación” característica de Raeburn, con una representación más atmosférica y una presencia física de Burns que aporta una nueva lectura visual del poeta. La pincelada expresiva y la iluminación natural refuerzan tanto la calidad artística como la relevancia patrimonial del lienzo.

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El hallazgo permitió cerrar décadas de controversias y completar un capítulo faltante en la historia del arte escocés. Desde enero, el retrato se exhibe en las National Galleries of Scotland, en Edimburgo, junto a la obra de Nasmyth, en el marco de las celebraciones por el nacimiento de Burns cada 25 de enero. Más adelante, la pintura será trasladada al Museo del Lugar de Nacimiento de Robert Burns, en Alloway, bajo la órbita del National Trust for Scotland.

Más allá de su valor económico, el regreso del retrato perdido reabre el diálogo entre arte y literatura, y demuestra cómo una subasta aparentemente menor puede alterar el relato histórico. En palabras de los expertos, esta obra añade “una nueva dimensión” a la iconografía de Burns y consolida aún más el legado de Raeburn, asegurando que la memoria visual del poeta siga viva —y renovada— para las generaciones futuras.