SANTORAL CATÓLICO

San Félix de Nola, el sacerdote que eligió la humildad en tiempos de persecución

El 14 de enero el santoral católico recuerda a San Félix de Nola, sacerdote del siglo III, venerado por su humildad, su fe y su cercanía con los pobres.

SANTORAL CATÓLICO Foto: IA

El 14 de enero de 2026, el santoral católico conmemora a San Félix de Nola, uno de los confesores más antiguos de la Iglesia. Su figura se destaca no por el martirio sangriento, sino por una vida marcada por la persecución, la pobreza y una profunda fidelidad al Evangelio.

San Félix de Nola: fe silenciosa y testimonio cotidiano

San Félix nació en Nola, en la región de Campania, Italia, durante el siglo III. Según fuentes en inglés, era hijo de un soldado romano y recibió una formación sólida que lo llevó a ordenarse sacerdote en una época en la que el cristianismo aún era perseguido.

Durante las persecuciones del emperador Decio, San Félix fue arrestado por su fe y sometido a duros maltratos. Textos italianos del Santi e Beati relatan que logró escapar milagrosamente de la prisión y continuó asistiendo espiritualmente a la comunidad cristiana, ocultándose para evitar nuevas detenciones.

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Tras el martirio del obispo San Máximo de Nola, Félix asumió la conducción pastoral de la comunidad, aunque rechazó siempre cargos honoríficos. Fuentes anglófonas destacan que su santidad estuvo ligada a la humildad y al servicio silencioso, más que al poder o al reconocimiento público.

San Félix eligió vivir en extrema pobreza, compartiendo lo poco que tenía con los necesitados. Su ejemplo fue tan influyente que, tras su muerte, su tumba se convirtió en lugar de peregrinación y dio origen a una de las devociones más antiguas del sur de Italia.

A diferencia de muchos santos de su tiempo, San Félix no murió mártir, pero fue venerado como confesor, es decir, como testigo de la fe que sufrió persecución sin perder la vida. Su culto fue difundido por San Paulino de Nola, quien escribió himnos y poemas en su honor.

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La iconografía lo representa como sacerdote humilde, a menudo acompañado por símbolos de pobreza o cadenas rotas, en alusión a su cautiverio. Su figura expresa una santidad discreta, construida en la fidelidad cotidiana y la renuncia personal.

Las oraciones dedicadas a San Félix de Nola piden humildad, desprendimiento y fortaleza en la fe. Es invocado especialmente por quienes atraviesan dificultades materiales o persecuciones silenciosas por sus convicciones.

Además de San Félix de Nola, el 14 de enero el calendario recuerda a otros santos y beatos de la Iglesia primitiva. La fecha se sitúa dentro del tiempo de Navidad, prolongando la reflexión sobre una fe encarnada en la sencillez y la entrega cotidiana.

En la Ciudad de Buenos Aires, la memoria de los confesores de la fe como San Félix de Nola puede evocarse en la Catedral Metropolitana, donde se honra el testimonio de quienes sostuvieron el cristianismo en sus primeras etapas y se reza por una Iglesia humilde y cercana a los más necesitados.