El 6 de enero de 2026, el santoral católico celebra la Epifanía del Señor, una de las solemnidades más antiguas del calendario cristiano. La fecha conmemora la manifestación de Jesucristo como salvador universal, revelado a los pueblos del mundo a través de la visita de los Magos de Oriente.
La Epifanía: origen, significado y proyección universal
La palabra “Epifanía” proviene del griego epipháneia, que significa “manifestación”. Según fuentes como la Catholic Encyclopedia, la Iglesia celebra en este día la revelación pública de Jesús como Hijo de Dios, no solo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.
El relato evangélico de Mateo describe la llegada de los Magos guiados por una estrella hasta Belén. Textos italianos del Santi e Beati explican que estos sabios representan a los pueblos paganos que reconocen en Jesús al Mesías, subrayando desde el inicio la dimensión universal del cristianismo.
San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, los teólogos que dieron forma al cristianismo oriental
Los dones ofrecidos —oro, incienso y mirra— poseen un profundo significado simbólico. Fuentes señalan que el oro reconoce la realeza de Cristo, el incienso su divinidad y la mirra anticipa su pasión y muerte, uniendo nacimiento y destino en un mismo gesto.
En la tradición cristiana oriental, la Epifanía tuvo inicialmente un significado aún más amplio, incluyendo el bautismo de Jesús en el Jordán y su primera manifestación pública. Con el tiempo, en Occidente, la fiesta quedó especialmente asociada a la adoración de los Magos.
La Epifanía consolidó prácticas litúrgicas y devocionales que perduran hasta hoy, como la bendición de los hogares y la proclamación de la fecha de la Pascua. Fuentes del Vaticano en inglés destacan que esta solemnidad invita a reconocer a Cristo presente en la historia y en los signos cotidianos.
San Juan Nepomuceno Neumann, el obispo que organizó la Iglesia en la América migrante
Las oraciones propias del 6 de enero piden apertura espiritual, capacidad de búsqueda y disponibilidad para reconocer a Dios más allá de las fronteras culturales. En plegarias tradicionales se invoca la luz de la estrella como guía para el camino de la fe.
Además de la Epifanía, el 6 de enero también está vinculado tradicionalmente a la memoria simbólica de los Reyes Magos, venerados como modelos de búsqueda sincera y adoración. La fecha marca el cierre del ciclo de manifestaciones de la Navidad.
En la Ciudad de Buenos Aires, la Epifanía del Señor se celebra especialmente en la Catedral Metropolitana, donde se realiza una misa solemne que recuerda la adoración de los Magos y renueva el llamado a una fe abierta, misionera y universal, en sintonía con el sentido profundo de esta solemnidad.