El 6 de enero de 2021 quedó grabado en los anales de la historia como el día en que la coreografía institucional de la mayor potencia del mundo fue interrumpida por el caos. Hoy, a cinco años de aquel miércoles de invierno en Washington D.C., la nación estadounidense aún procesa las cicatrices de una jornada que culminó con el edificio del Capitolio sitiado, legisladores huyendo por pasillos subterráneos y un saldo trágico de cuatro personas fallecidas.
Sin dudas, lo que debía ser un trámite constitucional —la certificación de los votos del Colegio Electoral para confirmar la victoria del entonces candidato a presidente Joe Biden— se transformó en un escenario de guerra urbana. Espoleados por el discurso del presidente saliente Donald Trump, quien insistía en denuncias de fraude electoral sin pruebas contundentes, miles de manifestantes marcharon desde el "Ellipse" hacia la sede del Poder Legislativo.
Automáticamente, la seguridad fue desbordada. Las imágenes de ciudadanos escalando los muros del Capitolio y de agentes de la policía del Capitolio utilizando gas lacrimógeno en la Rotunda dieron la vuelta al mundo en tiempo real. Adentro, la sesión presidida por el entonces vicepresidente Mike Pence debió ser suspendida de emergencia, obligando a los senadores y representantes a buscar refugio bajo escolta policial.

El costo humano y político
La violencia no fue gratuita. Los enfrentamientos resultaron en cuatro muertes directas en las horas del asalto, incluyendo a una manifestante alcanzada por disparos de la policía y otros tres fallecimientos por emergencias médicas en el lugar. A los meses, el trauma derivó también en una serie de suicidios entre los oficiales que defendieron el edificio.
Trump lo amenazó y Gustavo Petro respondió: "Por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero"
Desde el punto de vista institucional, el asalto marcó el inicio de una era de polarización sin precedentes:
-Juicios y condenas: Cientos de participantes han pasado por los tribunales federales, enfrentando cargos que van desde la entrada ilegal hasta la conspiración sediciosa.
-Comisión de investigación: El Congreso estableció un comité especial para determinar las responsabilidades políticas, señalando directamente el rol de la Casa Blanca en la agitación de las masas.
-Legitimidad en disputa: Pese a la certificación final de Biden esa misma madrugada, una parte significativa del electorado aún cuestiona la validez del sistema democrático.