OPINIóN
Análisis

Caos y confusión, las otras armas que emplea Trump

El presidente de los Estados Unidos ratificó que está a cargo del poder en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Dudas sobre la estabilidad del régimen tras la jura de Delcy Rodríguez como presidenta interina.

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Mensaje. “Bajo nuestra nueva estrategia de seguridad, la dominación de los EE.UU. en el hemisferio nunca será cuestionada”. | AFP

Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de Venezuela en sustitución de Nicolás Maduro, detenido en una prisión federal de Brooklyn, y quien declaró por primera vez ante un juez de Nueva York, acusado de narcoterrorismo.

Vicepresidenta ejecutiva designada por el propio Maduro en 2024 —después de que el chavismo se adjudicara la victoria en las elecciones generales de ese año—, Rodríguez mostró inocultables señales de nerviosismo durante la ceremonia: mano derecha en alto, mano izquierda sobre la Constitución venezolana sostenida por Nicolasito Maduro Guerra, diputado e hijo de Maduro; calificó de “agresión ilegítima” la operación militar estadounidense del último sábado en Caracas, caracterizó de “secuestro” la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores, y dijo que ellos mismos son “héroes rehenes en los Estados Unidos”.

“Vengo a jurar con dolor por el sufrimiento causado al pueblo venezolano. Pero también vengo a jurar con honor”, afirmó, “por Nicolás Maduro”; “por la memoria de Simón Bolívar y la de (su padre), Jorge Antonio Rodríguez”, dirigente político de la izquierda revolucionaria venezolana, muerto en 1970; y por su hermano Jorge Rodríguez Gómez, quien preside la Asamblea Nacional Venezolana y le tomó juramento.

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María Corina Machado rechaza a Delcy Rodríguez como presidenta y asegura que compartiría el Nobel con Donald Trump

El breve pero agitado mensaje de jura de Delcy Rodríguez podría indicar cómo se desarrollarán en adelante los acontecimientos en Caracas. La presidenta interina estaría autorizada a mantener la retórica antiimperialista, hija de la elocuencia de Hugo Chávez y la del propio Maduro, pero deberá responder a los dictados de Washington.

¿Cuánto tiempo puede resistir semejante fórmula en un país que amenaza con implosionar? ¿Cómo podrá garantizar EE.UU. sin presencia en el territorio la estabilidad de un régimen fragmentado? Tres ejemplos de acechanzas al proyecto de Trump:

-El poderoso ministro del Interior Diosdado Cabello, que junto al ministro de Defensa Vladimir Padrino López controlan al ejército venezolano, advirtió la noche del domingo, en un video publicado por el sitio 2001 Live, que "nadie se ponga a hacerle juego al imperialismo". "Aquí la Fuerza Revolucionaria está más que garantizada y aquí hay un solo presidente que se llama Nicolás Maduro Moros. Así lo ha hecho saber Delcy Rodríguez, así lo hemos hecho saber todos nosotros", aseguró.

Tensión en Venezuela: reportan disparos y drones sobre el Palacio presidencial tras la asunción de Delcy Rodríguez

-Anoche la policía de Caracas abrió fuego contra drones que volaban sin autorización aparente en las inmediaciones del Palacio Miraflores, sede del gobierno venezolano. Rige el estado de excepción. El régimen endureció el accionar de su aparato represivo y el control de los accesos al país, según distintos testimonios recogidos por la prensa.

-Algunas horas después, en una entrevista con el canal estadounidense Fox, María Corina Machado, premio Nobel de la paz por su lucha en favor de la democracia en Venezuela, descalificó a la nueva presidenta: “Delcy Rodríguez es muy rechazada por el pueblo venezolano, es la arquitecta principal de las torturas, tráfico de personas y aliada de Cuba, Rusia y China”.

La gloria

Donald Trump tuvo un fin de semana glorioso con la captura el sábado de Maduro, sólo comparable a los días en los que ordenó el bombardeo del complejo nuclear iraní, en junio pasado, en pleno conflicto en Medio Oriente con epicentro en Gaza. También fue la gloria para Marco Rubio, uno de los arquitectos del secuestro de Maduro y a quien el Washington Post colgó el título de “virrey de Venezuela”.

Se afirma que ambos escogieron a Delcy Rodríguez para la sucesión en Caracas, según publicó extendidamente la prensa de EEUU. Le impusieron fuertes condiciones, que no trascendieron.

“Si ella (Rodríguez) no hace lo correcto pagará un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”, anticipó el domingo el Trump en una entrevista con The Atlantic. “Si no toman las decisiones adecuadas, EE.UU. mantendrá múltiples palancas de presión”, dijo Rubio ese mismo día.

Marco Rubio speaks with President Donald Trump during a roundtable event at the White House on Oct. 8.
Marco Rubio y Donald Trump

En una secuencia interminable de dichos, Trump aseguró que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela hacia una “transición” sin objetivos definidos. Mientras tanto, EE.UU. se hará cargo de las reservas petroleras del país, las mayores del planeta, y reconstruirá su diezmada industria de hidrocarburos, tarea para la que ha convocado a las principales empresas de energía norteamericanas. En ese proyecto impreciso y sin plazos, la oposición venezolana que lidera Corina Machado no tendrá juego alguno, como el propio Trump anticipó el mismo sábado.

Ayer, en una entrevista con NBC, Trump ratificó el rumbo tomado en Venezuela tras el secuestro de Maduro. Dijo que no habrá elecciones en 30 días, como dispone la Constitución, mencionó a un grupo de funcionarios que contribuirán a monitorear la situación en Caracas, incluido Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el vicepresidente JD Vance y el vicejefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, un hombre que ha sido clave en asuntos de migración, a quien el Washington Post adjudica un papel destacado en la tarea. En la misma entrevista, Trump afirmó finalmente que tenía una respuesta de una sola palabra para quién está en última instancia a cargo: "Yo".

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En medio de todo esto, Trump amenazó en las últimas horas a los presidentes de Colombia Gustavo Petro y de México Claudia Sheinbaum con acciones parecidas a las que ordenó en Venezuela, y advirtió como quien lo hace por última vez, ante el estupor de Dinamarca, la UE y la OTAN, que EE.UU. “necesita Groenlandia”.

Desde los años de Vietnam, los estadounidenses están familiarizados con la doctrina militar del shock and awe (conmoción y pavor). La operación en Caracas tuvo mucho de esa estrategia. Pero las herramientas predilectas de Trump son el caos y la confusión. Con ellas no solo está dispuesto a gobernar Venezuela desde la Casa Blanca. También está dictando el pulso del planeta.

ML