La calma no llegó a Venezuela tras el juramento de Delcy Rodríguez: este lunes por la noche se reportaron múltiples disparos y situaciones de extrema tensión en los alrededores del Palacio de Miraflores, confirmados por la Alianza Informativa Latinoamericana. De acuerdo con los primeros reportes y videos viralizados por usuarios en redes sociales, el fuego (del cual se distinguen al menos dos ráfagas claras) habría estado dirigido contra drones que sobrevolaban la sede del Ejecutivo sin autorización.
Si bien hasta el momento se desconoce si los dispositivos eran de carácter civil o militar, uno de los registros audiovisuales parece captar el momento exacto en que uno de los aparatos es alcanzado y derribado en las cercanías del edificio gubernamental.
Tras los momentos de inquietud iniciales, fuentes gubernamentales salieron a desmentir un levantamiento militar y aclararon el origen de las detonaciones. Según la versión difundida por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información, se activó un protocolo de defensa antiaérea ante la detección de drones que ingresaron al perímetro de seguridad sin permiso. El Gobierno interino buscó llevar calma a la población asegurando que la "situación estaba controlada", aunque en las calles se reportaba la evacuación preventiva y el despliegue de vehículos blindados.
El incidente, que se desencadenó pasadas las 20, provocó pánico entre los residentes del centro de Caracas, quienes compartieron imágenes del momento de la conmoción. Las fuerzas de seguridad respondieron con el uso de inhibidores de señal y disparos para neutralizar los dispositivos, bajo la hipótesis de un riesgo de ataque selectivo o espionaje táctico en un momento de máxima vulnerabilidad institucional.
La tensión en el terreno se vio alimentada por la incertidumbre geopolítica y las denuncias de una "operación externa" para desestabilizar. Mientras funcionarios venezolanos calificaban el hecho como una violación a la soberanía, desde Estados Unidos, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, salió a marcar distancia de los rumores de invasión. "No tenemos fuerzas armadas en Venezuela ni estamos ocupando ese país", afirmó el funcionario norteamericano, intentando despejar las versiones que vinculaban el avistamiento de los drones con una acción militar directa de Washington.
Mientras tanto, Maduro declara en Estados Unidos
Esta escalada de violencia en Caracas ocurrió en simultáneo con un hecho histórico en Nueva York: la comparecencia de Nicolás Maduro ante un tribunal federal. Horas antes de los disparos en Miraflores, el ahora expresidente fue presentado ante el juez tras su captura y traslado a Estados Unidos. En la audiencia inicial, Maduro escuchó los cargos por conspiración para narcoterrorismo y tráfico de drogas, declarándose "no culpable" de todas las acusaciones y afirmando ser un "prisionero político".
El juez de la causa ordenó que el exmandatario permanezca bajo custodia mientras avanza el proceso, considerado uno de los más relevantes impulsados por la Justicia norteamericana contra un jefe de Estado. La defensa de Maduro ya anticipó su estrategia: impugnará la legalidad de la detención cuestionando la jurisdicción estadounidense e intentará frenar el juicio.
Mientras la Justicia estadounidense sigue su curso conforme a los plazos establecidos, en Venezuela la crisis profundiza la polarización interna y el estado de alerta. Analistas locales advierten que la combinación de la presión judicial en el exterior y la fragilidad de la seguridad en Miraflores —expuesta por la incursión de estos drones— podría alterar el precario equilibrio político que intenta sostener la administración interina de Delcy Rodríguez en el corto plazo.
TC/ML