En la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), el embajador argentino Francisco Tropepi respaldó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y pidió por la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido hace más de un año en ese país.
La ONU se reunió este lunes en Nueva York tras el bombardeo de Caracas ordenado por Donald Trump y la captura de Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores. En el cónclave, el Secretario General del organismo multilateral, António Guterres, expresó gran alarma por el ataque militar y afirmó que sentó un "peligroso precedente".
Por el contrario, el representante de Argentina ante la ONU manifestó, una vez más, una completa alineación con el país del norte. “El Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos y por su gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro”, sostuvo Tropepi.
Además, Tropepi solicitó que “las autoridades encargadas de administrar la transición en Venezuela contribuyan a la inmediata liberación del ciudadano argentino Nahuel Gallo, y que se garantice su pronto y seguro retorno a nuestro país”.
El embajador argentino también recordó que desde que asumió Javier Milei, Argentina denunció “la falta de libertades y las graves violaciones a los derechos humanos” durante el Gobierno de Maduro.
México, Brasil, Chile y Colombia condenaron la intervención
La posición del Gobierno argentino ante la ONU se diferenció de la de Brasil, Chile, Colombia y México que rechazaron y condenaron la intervención de EE.UU. en Venezuela.
El embajador brasileño sostuvo que las acciones desplegadas en la madrugada del sábado 3 de enero en Caracas, "constituyen una gravísima afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional".
Brasil alertó que aceptar la intervención "conduciría inexorablemente a un escenario marcado por la violencia y la erosión del multilateralismo", recordando el actual contexto internacional con "61 conflictos armados activos" y "117 millones de personas en situación de catástrofe humanitaria". Enfatizó que las normas internacionales "no admiten excepciones basadas en intereses" y rechazó que "la explotación de recursos naturales justifique el uso de la fuerza o el cambio ilegal de un Gobierno".
En tanto que, el representante de México, Héctor Vasconcelos, destacó a América Latina y el Caribe como zona de paz y subrayó que la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza constituye un principio fundamental del derecho internacional, sin excepciones, y advirtió que cualquier retórica orientada a una escalada militar pone en riesgo la estabilidad regional.
El diplomático recordó que corresponde a los pueblos decidir su propio destino mediante soluciones pacíficas, democráticas y negociadas, y rechazó los cambios de régimen impulsados por actores externos y medidas extraterritoriales.
La embajadora de Colombia ante la ONU condenó enérgicamente el "ataque" de EE.UU. y recordó que la Carta de las Naciones Unidas solo permite el uso de la fuerza en circunstancias excepcionales, como la legítima defensa, y no para tomar el control político de otro Estado.
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