Mundial 2026

La Copa del Mundo más racista de la historia y la peor FIFA

Hay quienes dicen que ha nacido una sensación de “Copa selectiva”. Pero es la realidad. Este mundial es selectivo, racista y segregacionista. La FIFA sólo piensa en su dinero.

Discriminación en el mundial 2026 Foto: Collage CeDoc

Comienza el Mundial de los Cornudos, como la bauticé en mi nota anterior, y, con cada día que pasa, se muestra peor en casi todos los sentidos. La enumeración de media docena de canalladas, injusticias, parcialidades y abusos de la FIFA habla por sí sola:

1. El caso del árbitro somalí Omar Artan, negro, es lamentable. Elegido mejor árbitro africano de 2025 y primer somalí de la historia designado para una Copa del Mundo, fue rechazado en inmigración de los Estados Unidos tras 11 horas de interrogatorio, durante las cuales no se encontró nada irregular y a pesar de poseer una visa válida. La FIFA confirmó que no podrá actuar en el torneo, aun cuando había prometido una Copa “abierta e inclusiva”. Uno de sus propios oficiales fue impedido de ingresar al país anfitrión y ella, simplemente, se arrodilló.

El árbitro somalí Omar Artan.

2. Las restricciones a integrantes de la delegación de Irán incluyen a diversos dirigentes y miembros de apoyo de la selección iraní que tuvieron problemas con sus visados. Como esto no ocurrió ayer y el país se vio obligado a modificar su logística y establecer su base en México, terminó resolviendo su problema. También hubo quejas de la federación iraní por las entradas destinadas a sus aficionados, que no podrán ingresar al país. La FIFA tampoco intervino.

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3. Los aficionados haitianos, negros, también se encuentran entre los afectados por las nuevas restricciones migratorias y no podrán acompañar a su selección. A la FIFA no le importa.

Vertières, la batalla decisiva de la Revolución Haitiana contra Francia.

4. Los problemas con Haití no terminan con eso. La FIFA exigió la eliminación de elementos gráficos que aparecían en la parte inferior de la camiseta. El problema es una ilustración inspirada en la Batalla de Vertières (1803), la batalla decisiva de la Revolución Haitiana contra Francia, y en héroes de la independencia levantando la bandera haitiana. Para los haitianos, se trata de un homenaje histórico y nacional. Para la FIFA, de un mensaje político o militar, algo prohibido por el reglamento de equipamiento. Si fuera al revés, no exigiría su eliminación.

5. Hubo revocaciones y rechazos de visados para otros participantes. Además de somalíes, iraníes y haitianos, los problemas involucran a iraquíes y sudafricanos. La FIFA, una vez más, no hizo nada.

¿Contradicción entre FIFA y Migraciones de Estados Unidos?

Hay quienes hablan de una contradicción entre la FIFA y las políticas migratorias estadounidenses. Tal contradicción no existe. Lo que existe es la genuflexión de la FIFA, que se excusa diciendo que no controla la inmigración de los países anfitriones. Sin embargo, vende la Copa como un evento universal y tuvo tiempo más que suficiente para haber evitado todo esto.

Hay quienes dicen que ha nacido una sensación de “Copa selectiva”. ¿Sensación? ¡No, realidad! Es selectiva, racista y segregacionista. La FIFA sólo piensa en su dinero. Las demás selecciones también, porque, como mínimo, las africanas y caribeñas, vecinas de las afectadas deberían ser solidarias y retirarse del mundial. Sus dirigentes no lo harán porque seguramente perderían negocios de interés personal.

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Todos los árbitros deberían negarse a dirigir; deberían hacer causa común con el colega vetado. Pero él es negro, es africano, y eso parece no merecer apoyo. Poco importa que la FIFA haya enviado, tres meses antes, la lista de árbitros para que, si existía algún inconveniente real con cualquiera de ellos, fuera tratado con anticipación y no se llegara a la aberración vivida en las últimas 24 horas. Pero esos otros referees jamás perderían la oportunidad de participar de este circo, también muy conveniente para ellos. Que el somalí se joda.

Para que quede claro: Estados Unidos no tiene la culpa de nada. Tiene derecho a sus paranoias; sabe que a la mitad del mundo no le agrada, vive de guerra en guerra y teme atentados. La cuestión no pasa por ellos; cualquier otro país haría algo parecido. El cuestionamiento está en las actitudes cobardes de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, esa empresa tragamonedas que no se preocupa en absoluto por el aspecto deportivo y mucho menos por el humano. Es despreciable.