DEPORTES
Mundial 2026

El Mundial de los cornudos

El peor mundial de la historia está por comenzar y la FIFA sólo tiene interés en la recaudación mucho más que en lo deportivo. En el medio, los hinchas, que dejamos que nos engañen en la cara y fingimos que estamos en una fiesta.

Mundial 2026
Mundial 2026 | FIFA

Comienza el peor Mundial de la historia. No hay forma de defender lo que está haciendo la FIFA para aumentar descaradamente su caja, porque tristemente todos sabemos adónde irá ese dinero (no va a Ucrania o Gaza ni mata el hambre de los chicos africanos).

La ampliación a 48 selecciones no persigue un objetivo deportivo, como tampoco lo persiguen los campeonatos de 30 equipos en la Argentina. La FIFA y la AFA y la CONMEBOL con sus copas donde pronto jugará el equipo de mi barrio (el de Recoleta ya juega). Ninguna de esas organizaciones son lo que imaginaron los Jules Rimet de antaño, hoy son empresas sospechosas por decirlo elegantemente. Y, en eso, la FIFA es peor que la AFA y CONMEBOL, lo cual ya es mucho decir.

A mí también me incomoda Messi en Miami

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Más selecciones participantes significan mayor recaudación. Los países que intervienen, por lógica consecuencia, pagan derechos de televisión mucho más elevados que aquellos que no juegan. Esa es la principal fuente de ingresos. A su vez la televisión empuja a los patrocinadores a invertir con más fuerza y en más mercados; además, aumenta la cantidad de partidos y, por consiguiente, la cantidad de anuncios publicitarios. Del mismo modo, se incrementa la comercialización de publicidad estática en los estadios y todos los derivados de merchandising y etcétera, etcétera.

Hasta el álbum oficial de figuritas de Panini pasó a tener una cantidad exagerada de ellas: cuando jugaban 16 selecciones, eran 271 figuritas; al aumentar el número de participantes a 24, las necesarias para completar el álbum pasaron a ser 427. El crecimiento a 32 países por Mundial llevó esa cifra a 640 figuritas. Ahora, las 48 selecciones participantes obligan a conseguir 980 figuritas para llenar el álbum, más del triple. Además, hay más compradores entusiasmados en más naciones: no es lo mismo llenar un álbum en El Salvador, que no juega, que en la debutante Jordania.

La muerte del fútbol | Atrapados sin salida (24ª entrega)

El negocio de las figuritas se transformó en algo que el lector difícilmente alcance a imaginar. Se venden en todos los países del mundo (no existe nada, absolutamente nada tan universal en materia de impresos) Es como Coca Cola en lo suyo. Panini, feliz. ¿Feliz? No. Porque después de 2030, es decir, después del próximo Mundial, la FIFA ya anunció que no renovará el contrato. Será la propia FIFA la que las gestionará. Ya hizo algo parecido con los derechos de televisión que negociaba, bajo licencia, la agencia ISL/Leo Kirch hasta 1998. No se conformó con el hecho de que ya entonces el negocio se había ampliado con un segundo derecho, el de la televisión por cable. Un negocio que hoy se ha triplicado con internet y otras yerbas.

Ningún centavo se les escapa. La FIFA debería pagarle a la televisión por divulgar sus torneos (en realidad, ceder gratuitamente la imagen, cobrando apenas un canon mínimo a todas las cadenas que quisieran transmitir los partidos). Y recaudar por otras fuentes más genuinas.

Sin televisión, nada sería lo que es. Parece un razonamiento estúpido, pero no lo es. La televisión lo es todo y la FIFA lo sabe. Porque sabe que el fútbol juvenil y el fútbol femenino crecieron gracias a ella. Sin televisión nada sería igual. Nada. Si para el próximo Mundial se reúnen todas las TVs del orbe y le dicen a FIFA que no transmitirán, se acaban los Mundiales. Pero eso no ocurrirá porque se corta el filet mignon de muchos señores del negocio televisivo, como ya vimos cuando el FIFAGate.

La muerte del fútbol | Maldita TV (22ª entrega)

La diferencia en la media mundial del costo de los derechos de transmisión televisiva entre los países que juegan y los que no juegan es enorme, aunque la clasificación por sí sola no determina el precio. Lo determina el valor del mercado televisivo. Un país clasificado paga, en promedio, entre dos y cuatro veces más que uno no clasificado que decide comprar los derechos. De los 196 países que la ONU reconoce, solo 176 pagan, pero el 99% de la población mundial está cubierta, aunque el 80% de la recaudación la generan diez países. La Argentina no está entre ellos. En 2018, Estados Unidos pagó USD 1.250 millones y Argentina tres millones. En Qatar, Argentina pagó ocho millones de dólares. De este año solo sé que, entre los tres países organizadores, cubren el 25% de los derechos mundiales, Europa el 37% y el resto del planeta el otro 38%.

Las eliminatorias sudamericanas, que tienen el formato más justo posible, el de todos contra todos, no fueron concebidas por razones de justicia deportiva; en este caso, simplemente coincidió. Cuando se disputaban eliminatorias en grupos de tres y cuatro selecciones, la cantidad de partidos representaba apenas el 29% de los actuales: antes se llegaba a 26; ahora son 90. Cada cambio que se efectúa responde únicamente a cuestiones económicas. El aspecto deportivo ya no es siquiera secundario; ni siquiera se piensa en él.

La muerte del fútbol | El dinero no compra felicidad (16ª entrega)

La cantidad de cambios, que comenzó en los años ’50 con el permiso para sustituir al arquero en caso de lesión, pasó en los '60 a dos cambios, el arquero y un jugador más; siguió modificándose y ahora son cinco, que supuestamente nacieron durante la pandemia por motivos que pueden entenderse. Pero se quedaron porque todos ganan. Hay más jugadores profesionalizados en danza, un gran negocio no solo para ellos, sino también para dirigentes, intermediarios, agentes y representantes que, de algún modo, benefician a la FIFA.

Podría hablarse mucho más de todo esto, del precio de las entradas y de tantas otras cosas, pero nadie tiene ganas de leer tanto y menos aún de enterarse de que es el gil que paga. Sin nosotros, giles infelices que compramos, pagamos y gastamos lo que no tenemos, el negocio se acabaría. Pero, en esto del fútbol, somos como esos maridos que prefieren no enterarse de por qué la esposa volvió a las cinco de la madrugada. Cada uno elige su destino; algunos eligen ser cornudos, allá ellos. No podemos criticarlos porque eso también es lo que elegimos nosotros respecto de la FIFA, la AFA y la CONMEBOL: dejamos que nos engañen y no queremos que ningún vecino intruso nos lo diga. Preferimos afirmar que nosotros, en el fútbol, elegimos ser como la antigua justicia: ciegos, sordos y mudos. Un tal Gianni Infantino agradece.

cp