segundo triunfo seguido

San Lorenzo festejó ante su gente y espera aliviado el clásico con Huracán

En un Gasómetro sofocante, el Ciclón de Damián Ayude obtuvo un triunfo por 1-0 ante Central Córdoba que vale más por su efecto terapéutico que por su brillo táctico. En medio de un clima de incertidumbre política e institucional, el gol de Gregorio Rodríguez –uno de los refuerzos que llegó en este mercado marcado por la austeridad– se festejó el doble. Los tres puntos ponen al equipo en el lote de arriba en su zona y le dan impulso para encarar el clásico frente a Huracán.

Estreno. Gregorio Rodríguez, uno de los refuerzos, convirtió el gol que le dio el triunfo al Ciclón sobre los santiagueños. Foto: prensa casla

En el Nuevo Gasómetro agobiante, con los bomberos regando a los hinchas del Ciclón para aliviar el calor, San Lorenzo logró ganar. Y ganar, en este contexto deportivo e institucional, es casi lo único que importa. 

El 1 a 0 sobre Central Córdoba de Santiago del Estero no será recordado por la estética, pero sí por su valor terapéutico. Para el equipo que conduce Damián Ayude, los tres puntos representan un blindaje momentáneo frente a una crisis institucional que no da tregua y una inyección de confianza de cara al clásico frente a Huracán.

El encuentro fue, durante gran parte de su desarrollo, un espejo de la realidad del fútbol argentino actual: fricción, temor al error y una escasez de ideas que solo se rompe por arrestos individuales. En ese escenario, San Lorenzo asumió el protagonismo por prepotencia de historia, aunque le costó encontrar los caminos. Central Córdoba, dirigido por Lucas Pusineri, planteó un partido de resistencia y apostó a que el paso de los minutos transformara la impaciencia de la tribuna local en un aliado de su causa.

Sin embargo, el destino del partido se selló a los 10 minutos del segundo tiempo. Una jugada que nació de la lucidez de Alexis Cuello –el jugador que le da un salto de calidad a la estructura ofensiva azulgrana– terminó con una asistencia precisa para Gregorio Rodríguez. Quedó la duda de si la pelota se había ido por la línea de fondo, pero a casi nadie en el Gasómetro le importó. 

El delantero, uno de los sobrios refuerzos que llegó para este torneo, definió con la frialdad que el contexto reclamaba. Fue el primer gol de “Goyo” con la camiseta del Ciclón, un bautismo que sirve para justificar su llegada en un mercado de pases austero.

Tras el gol, San Lorenzo mostró su faceta más pragmática. Se apoyó en la solidez de Jhohan Romaña y Gastón Hernández y desactivó cualquier atisbo de ataque santiagueño. Así hasta que llegó el final del partido y el festejo azulgrana.