Cuando usted esté leyendo estas líneas, probablemente ya esté resuelto o falte poco para terminar un partido histórico. Histórico de verdad, esos momentos bisagras que marcan un antes y un después. Así está definida la final del Abierto de Australia de este 2026: uno, Carlos Alcaraz, puede convertirse en el tenista más joven en ganar los cuatro títulos del Grand Slam; el otro, Novak Djokovic, en la persona con más “Grandes”. El español y el serbio tienen hoy, desde las 5.30 de la Argentina, esta cita con la historia en Melbourne.
A sus casi 39 años, a Djokovic solo le queda un partido que ganar para hacer realidad su sueño de conquistar un 25º título de Grand Slam, pero para lograrlo debe repetir una hazaña: tras eliminar a Jannik Sinner en semifinales, tiene que vencer a Carlos Alcaraz en la final.
Pese a los diez títulos que el serbio ya ha conquistado en Melbourne, la presión por convertirse definitivamente en el “GOAT” puede jugarle una mala pasada: el “Djoker” ya vivió uno comparable en su final del US Open 2021, cuando estaba a solo tres sets de completar el Grand Slam en un año tras haber ganado ya el Abierto de Australia, Roland Garros y Wimbledon, pero se derrumbó y perdió en tres sets contra Daniil Medvedev.
Esta vez, además, tendrá enfrente al Nº 1 mundial y saltará a la pista con menos tiempo de descanso que el español: “Espero tener suficiente energía para pelear punto a punto y después, que Dios decida”, declaró el serbio tras haber vencido en una memorable batalla a Sinner, campeón en Melbourne los dos últimos años.
Desde que Nole ganó su 24º “Major” en el US Open de 2023 e igualó el récord de Margaret Court, Alcaraz ya ha impedido en varias ocasiones que alcanzara el soñado récord: le ganó dos finales en Wimbledon (2023 y 2024) y en semifinales del US Open en 2025.
Además de su incomparable experiencia (el serbio disputará su 38ª final de Grand Slam, la 11ª en Melbourne, donde ganó las otras diez; para el español es la primera), el serbio podrá apoyarse en la fortaleza mental forjada a lo largo de dos décadas de lucha contra sus dos grandes rivales: Roger Federer y Rafael Nadal.
Incluso tendrá un plus de amor propio para callar a aquellos que ya le daban por enterrado: “He visto que había un montón de expertos que, de repente, deseaban que me retirara. Me dieron motivación para demostrar que estaban equivocados”, dijo.
También físicamente llega menos castigado de lo que hubiese podido llegar, luego de que en octavos, su rival Jakub Mensik no jugó por lesión, y en cuartos jugó poco más de dos sets frente a Lorenzo Musetti antes de que el italiano se retirase por un problema físico cuando estaba dos sets arriba.
“Vamos a ver cómo nos recuperamos físicamente porque él también tuvo un partido largo”, añadió Djokovic en referencia a los cinco sets y casi cinco horas y media que necesitó Alcaraz para derrotar en semifinales al alemán Alexander Zverev, en un partido en el que sufrió calambres y vómitos.
Pese a esos problemas, Alcaraz, a sus 22 años y 272 días, está a un paso de convertirse en el tenista más joven de la historia en conquistar los cuatro títulos del Grand Slam (dos Roland Garros, en 2024 y 2025, dos Wimbledon en 2023 y 2024 y dos US Open en 2022 y 2025).
La mayor experiencia del serbio, por los 16 años de diferencia que separan a ambos, queda compensada en parte por la capacidad de lucha del español, que nunca da un partido por perdido.
Solo esta fortaleza mental explica una estadística asombrosa: Alcaraz ha disputado 16 partidos a cinco sets en su carrera y ha ganado 15. La única vez que perdió fue ante Matteo Berrettini en el Abierto de Australia en 2022.
“Cada vez que nos enfrentamos jugamos por la historia”, auguró Djokovic. Así será.