El fin del Garbarino: cierran los últimos locales y avanza la venta de sus bienes
La medida fue ordenada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 luego de que la empresa no lograra renegociar su deuda ni conseguir inversores.
La quiebra de Garbarino avanza hacia su etapa final tras el cierre de sus últimos locales y el inicio del proceso de liquidación de bienes dispuesto por la Justicia. La medida fue ordenada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D'Alessandro, luego de que la empresa no lograra renegociar su deuda ni conseguir inversores en un último intento por salir a flote.
D'Alessandro, ordenó el mes pasado el desarme de la mínima estructura que conservó la compañía, inmersa en una crisis desde hace años. En ese marco, se concretó la liquidación de parte del stock remanente y el cierre de las tres últimas sucursales que permanecían abiertas, ubicadas en la ciudad de Buenos Aires.
Las últimas sucursales que cerraron son las de Avenida Cabildo, casi Juramento, en el barrio porteño de Belgrano; el de la calle Uruguay, frente a Tribunales; y el outlet de Almagro.
En paralelo, comenzó la transferencia de los bienes de la empresa a la sindicatura, que tendrá a su cargo la administración y posterior liquidación de los activos para afrontar el pago de las deudas.
Hasta el 24 de junio, los acreedores podrán presentar sus reclamos en el proceso de verificación del pasivo, que incluye a entidades bancarias, proveedores y exempleados.
La medida se enmarca en la inhibición general de bienes y la prohibición de continuar con la actividad comercial.
Entre los activos a liquidar figuran las plantas industriales Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, que se encontraban paralizadas. Estos establecimientos no lograron venderse en instancias previas y ahora integran el conjunto de bienes a subastar.
Del cielo al infierno: cómo se concretó la caída de Garbarino
Fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino, la empresa creció hasta convertirse en uno de los grandes jugadores del retail argentino. Su modelo de negocio se apoyó en la venta de electrodomésticos en cuotas, una estrategia clave en un país con alta inflación y restricciones al crédito.
Durante su etapa de mayor expansión, llegó a contar con más de 240 sucursales además de emplear a 4.500 personas, llegando a tener el 25% del mercado minorista.
En un contexto de fuerte expansión, en 2005 lanzó su proyecto industrial en Tierra del Fuego (donde se ensamblaban aires acondicionados, televisores, etc.). Entre 2007 y 2012 abrió unas 35 nuevas sucursales, consolidando su liderazgo.
A partir del año 2016 la firma comenzó un proceso de caída y deterioro evidente respecto de sus años de auge. La devaluación efectuada en 2018, junto con la elevada inflación y las altas tasas de interés afectaron la demanda de los consumidores.
De hecho, entre 2016 y 2019 las ventas internas del sector cayeron casi un 50%. En 2019 la crisis económica se reflejó en los números de Garbarino: la empresa tuvo ingresos por $28.359 millones y terminó con una pérdida de $8.665 millones. Para ese entonces, mostraba un patrimonio neto negativo de $5.365 millones.
En diciembre de ese año, la compañía tenía una deuda bancaria que superaba los 3.600 millones de pesos. En paralelo, la firma tenía una deuda de $7.000 millones con sus proveedores.
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Frente a dicho contexto, en 2020 la empresa cambió de manos. El empresario Carlos Rosales, presidente de la aseguradora Prof se convirtió en el propietario y presidente del grupo. El empresario se hizo cargo de las deudas de la empresa y se comprometió a pagar los salarios atrasados.
Tras la llegada de la pandemia COVID-19, las ventas de electrodomésticos cayeron hasta un 75%, agravando el desequilibrio financiero de la empresa.
El plan de la nueva gestión fue recortar locales, pasando de 246 tiendas a tan solo 60, como también enfocarse en logística y comercio electrónico. Con las siguientes cuarentenas, la situación empeoró.
A fines de 2021 la crisis se hizo irreversible: en noviembre la firma despidió 1.800 empleados y anunció el cierre definitivo de casi todas sus sucursales.
Finalmente, Garbarino ingresó en concurso preventivo de acreedores el 17 de noviembre de 2021. A lo largo de 2022-2025 se sucedieron negociaciones judiciales sin éxito. En agosto de 2025 la Justicia habilitó un proceso de salvataje conocido como "cramdown" para que terceros ofrecieran un rescate definitivo.
Solo dos interesados se anotaron: la financiera Vlinder y, en un giro insólito, la propia controlante Rosales, que propuso quedársela a sí mismo mediante un nuevo esquema de quitas. Sin embargo, ninguna oferta consiguió los avales legales necesarios y los plazos vencieron sin acuerdos.
Con el concurso estancado y solo tres tiendas abiertas, en marzo de 2026 el Juzgado Comercial Nº7 decretó la quiebra definitiva de Garbarino.
FN / lr
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