La industria salió al cruce del decreto de Milei que flexibiliza la importación de maquinaria usada: "Es un paso atrás"
El DNU 483/2026 flexibiliza la importación de equipamiento industrial proveniente del exterior. Cámaras empresarias y referentes fabriles critican la medida en un contexto en el que "sobran máquinas", en clara alución a la capacidad ociosa industrial que se reportan los informes industriales.
La flexibilización de la importación de maquinaria usada impulsada por el Gobierno encontró una rápida reacción en el sector industrial, donde empresarios cuestionaron la necesidad de facilitar el ingreso de equipos del exterior usados en un contexto de máquinas paradas en las fábricas. "Hoy estamos hablando de capacidad ociosa, no estamos hablando de necesidad de compra de máquinas", advirtió un empresario metalúrgico, mientras otro referente calificó la medida como "un paso hacia atrás".
Las críticas se producen mientras la utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó el 59,9% en abril, o sea, casi 6 de cada 10 maquinas están paradas, según datos del INDEC.
El Gobierno amplió el acceso a maquinaria usada importada y redujo exigencias para empresas
La medida, oficializada en el Boletín Oficial del martes 23 de junio, a través del Decreto 483/2026, redujo requisitos para acceder al régimen, amplió los bienes alcanzados, extendió hasta 30 años la antigüedad admitida para equipamiento reconstruido o actualizado y disminuyó del 30% al 10% la exigencia de compra de bienes nacionales sobre el valor FOB de los bienes importados.
Desde el Gobierno sostuvieron que los cambios buscan impulsar la modernización del entramado productivo argentino mediante una mayor incorporación de tecnología y equipamiento industrial.
Fabricantes de bienes de capital alertan por el impacto sobre la producción nacional
Una de las primeras reacciones llegó desde la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA). Su presidente, Alberto Gesell, consideró que "es una medida que perjudicará a los fabricantes de bienes de capital nacionales y sólo beneficiará a quien encuentre alguna máquina usada de oportunidad, actualizada en tecnología y a buen precio".
El dirigente explicó que la velocidad de los cambios tecnológicos obliga a analizar con cautela la incorporación de equipamiento usado. En ese sentido, remarcó que la automatización, la robotización y la inteligencia artificial transformaron profundamente los procesos productivos y advirtió que "para la tecnología 10 años es muchísimo tiempo".
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Sin embargo, desde CAMIMA también reconocieron que podrían existir casos específicos donde este tipo de operaciones resulten convenientes. Según indicaron, algunas empresas tecnológicas podrían incorporar equipamiento usado que no se fabrica ni en el país ni en la región y que podría conseguirse a costos reducidos para determinados proyectos de inversión.
El debate sobre la tecnología y la competitividad industrial
José Luis Ammaturo, miembro de la junta directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) y secretario general de CAMIMA, destacó que la normativa mantiene restricciones para determinadas posiciones arancelarias con el objetivo de evitar una competencia desleal frente a los fabricantes nacionales de maquinaria nueva.
A su entender, la discusión también debe contemplar la evolución tecnológica de los equipos industriales. "En materia de tecnología diez años representan una diferencia enorme en productividad, eficiencia energética, conectividad, seguridad y capacidades de automatización", afirmó.
Las dudas sobre el alcance de la medida también aparecieron entre empresarios del sector metalúrgico. Un industrial santafesino de la UIA consideró que el principal problema actual no es la falta de equipamiento, sino la capacidad ociosa que existe en numerosas actividades fabriles. "Hoy estamos hablando de capacidad ociosa, no estamos hablando de necesidad de compra de máquinas", señaló, para luego agregar que "nos están sobrando maquinas".
Además, sostuvo que no observa que la iniciativa pueda convertirse en un motor de reactivación para toda la industria. "No creo que incentive a la producción local. Al menos no en nuestro sector", afirmó, aunque reconoció que algunos rubros específicos podrían encontrar oportunidades en la importación de maquinaria usada.
La discusión sobre el modelo industrial
Desde la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), Rafael Catalano relativizó el impacto de la decisión sobre la industria de maquinaria agrícola. "La medida no impacta directamente en nuestro sector, primero porque estamos hablando de líneas de producción y nuestros productos son bienes de capital puntuales", sostuvo. Además, remarcó que las empresas del sector suelen enfocarse en la incorporación de tecnología de punta para mejorar productividad y eficiencia.
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Desde la Asociación de Industriales de la Provincia de Buenos Aires (ADIBA), su presidente Silvio Zurzolo cuestionó la orientación de la medida en un contexto de creciente competencia global. "En un mundo donde la competitividad es fundamental, en donde la tecnología avanza a pasos siderales, en donde necesitas tener máquinas de última tecnología para poder competir con el mundo, la verdad que desregular o traer máquinas usadas es un paso hacia atrás que tenemos como país", afirmó.
El dirigente consideró además que el debate trasciende la importación de equipamiento y se relaciona con el rumbo del desarrollo productivo. "Me parece una discusión de un país que no está intentando ser competitivo con el mundo y que no está apostando a la industria como potencial. La industria es la que genera empleo genuino y de mayor calidad económica", señaló.
El pedido de acompañar la apertura con políticas industriales
En esa línea, Zurzolo sostuvo que una industria más competitiva requiere inversiones en tecnología de última generación. "Para poder tener una industria pujante necesitamos tener la tecnología adecuada y eso se viene con las máquinas nuevas. Hoy las máquinas tienen sensores, tienen inteligencia artificial, tienen robótica, generan big data. Eso hace que uno tenga la línea de producción más activa, que se pueda estar mirando en línea lo que está pasando y generar mayor competitividad y mejor resultado", expresó.
Por su parte, desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) manifestaron que acompañan las iniciativas destinadas a promover inversiones y modernización tecnológica, pero expresaron su preocupación por algunos aspectos de la reforma. La entidad advirtió que las nuevas disposiciones podrían reducir la participación de proveedores nacionales en los procesos de inversión y renovación tecnológica.
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La asociación sostuvo además que la incorporación de equipamiento importado debería complementarse con políticas que fortalezcan a los fabricantes locales, impulsen la innovación y promuevan la producción nacional. Para ADIMRA, el desafío pasa por lograr que la modernización industrial también contribuya a generar más integración local, empleo y desarrollo productivo sostenible.
El uso de la capacidad instalada de la industria según datos del INDEC
La utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII) se ubicó en 59,9% en abril de 2026, superando al registro del mismo mes del año pasado, cuando alcanzó el 58,6%. Además, es el más alto desde octubre de 2025, cuando había registrado 61,0%, de acuerdo con lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
El sector petrolero y la industria metalica fueron los pilares de este crecimiento interanual. Según el documento oficial: "Los bloques sectoriales que presentan niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general son refinación del petróleo (86,8%), industrias metálicas básicas (73,4%), sustancias y productos químicos (69,9%), papel y cartón (67,3%) y productos alimenticios y bebidas (60,4%)".
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