"La salida es por el lado de la gente": asfixiadas por la crisis, las pymes preparan su desembarco electoral
Frente al derrumbe del consumo y la presión de los costos, dirigentes industriales nucleados en Monapy trazaron un duro diagnóstico desde Mendoza. Reclaman urgentes reformas impositivas y laborales, y apuntan a ocupar espacios en la toma de decisiones para evitar el cierre de fábricas ante la inundación de productos importados.
“La salida es por el lado de la gente. La gremial-empresaria dejó de ser un lugar en donde se solucionan los problemas reales de las pymes y ahora es tiempo de transformar la realidad”. Con una contundencia inusual, empresarios industriales empezaron a tomar carrera para pegar el salto hacia el mundo de la representación electoral, con el plan de convertirse en actores de decisión concreta en gobiernos y bancas legislativas.
Ese anuncio no planificado surgió luego de una jornada de catarsis por la situación de las fábricas de todo el país, que sufren la crisis económica por el derrumbe del consumo, los altos costos impositivos y la inundación importadora. No escapó a esta realidad la cadena agroindustrial, uno de los vectores elegidos por el modelo libertario: la reducción de ventas y la ola de productos chinos generaron, por caso, una retracción del 40% en la plantación de tomates. Aun así, sobra oferta.
El cónclave se realizó en la ciudad mendocina de San Rafael. Allí asistió un grupo de empresarios industriales preocupados porque, a pesar de los festejos del Gobierno nacional por la reactivación de la actividad económica y la baja de la inflación, las pequeñas y medianas empresas se hunden ante la caída de las ventas, los costos financieros, el peso de los impuestos y la imposibilidad de competir contra la apertura de importaciones provenientes de China.
El encuentro INCA —que se hace anualmente en la fábrica alimenticia homónima— pareció haber entrado en una etapa de maduración. El reclamo y la generación de propuestas que llevaron a formar el Movimiento Nacional Pyme (Monapy) quedaron chicos, especialmente por la dinámica de las gestiones políticas en los distintos estadios de la administración pública.
Representar los intereses de manera directa
“Es importante ocupar cargos legislativos y ejecutivos, porque los encargados de definir políticas que afectan al funcionamiento de nuestras fábricas en lo cotidiano tienen poco conocimiento real. Muchas veces las decisiones están más influenciadas por la falta de entendimiento concreto de nuestra realidad que por una cuestión de principios o pensamiento ideológico”, se escuchó decir a uno de los participantes del encuentro en tierras cuyanas, que presenció PERFIL.
En ese contexto, el presidente de Monapy, Alejandro Bestani, trazó un duro diagnóstico de la situación económica y remarcó la asimetría con el escenario global. El dirigente advirtió que "en el mundo están aplicando el reshoring", lo que significa "volver a hacer en el país lo que se había dejado de producir", mientras que en el plano local "nos estamos globalizando más que nunca". Para el empresario, hay una contradicción evidente en las macrotendencias: "Hay un cambio de tiempos en el mundo, para un lado, y en la Argentina es justamente para el lado inverso. Ahí ponemos una luz roja muy importante", alertó, y justificó la alarma al señalar que la industria nacional paga "muchísimos más impuestos que la gran mayoría de los países que exportan para Argentina, especialmente China".
Las necesidades urgentes y la reforma impositiva
En cuanto a las demandas urgentes del sector, Bestani fue categórico sobre la presión impositiva y los roles en la economía. "El generador de riqueza es el sector privado", aseguró, "más allá de que el Estado tiene una función ordenadora". Para destrabar el crecimiento productivo, reclamó que "hay que bajar las cargas sociales y la carga previsional", además de avanzar en el Congreso porque "se necesita una reforma impositiva para las pymes, específicamente Ingresos Brutos, el impuesto al cheque y el IVA".
El impacto de las fricciones políticas tampoco quedó afuera del análisis. El referente cuestionó que "hay una puja entre el Gobierno nacional y los provinciales", un escenario institucional "donde quedan en el medio y perjudicadas las pymes". Esta falta de rumbo unificado tiene un costo social directo: detalló que actualmente "hay 500.000 empresas, cuando debería haber dos millones", y que "eso sucede porque el negocio no funciona por la alta carga impositiva". Según sus palabras, esta asfixia estructural "evita la creación de empleo y, por consecuencia, aumenta la pobreza".
Finalmente, apuntó al financiamiento pyme como una barrera insalvable en las condiciones actuales. Exigió una "tasa de interés más baja que permita que las empresas puedan tomar crédito", ya que advirtió que "en la actualidad, la mayoría no accede". Incluso, graficó que la firma que "está en condiciones de hacerlo no lo toma porque es un crédito asesino", con un costo que "está a más del doble, casi el triple de la inflación". Frente a esto, propuso "volver a ponerle un tope a la tasa de financiamiento". Como corolario de esta hoja de ruta, anticipó el plan de acción del espacio: "Intentar hablar con los funcionarios para que entiendan las cosas que faltan: un sistema financiero para el mundo pyme, una carga laboral totalmente distinta y la reducción de impuestos".
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