42 CAMARAS TRANSPORTISTAS

La suba del combustible impacta en el traslado de mercaderías: alertan por riesgo de desabastecimiento

FADEEAC advirtió que la suba del gasoil ya golpea de lleno a la logística y encarece el traslado de productos en todo el país.

Transporte de mercaderías y aumento de combustible Foto: Cedoc

El fuerte aumento del combustible en marzo volvió a poner en tensión a uno de los sectores más sensibles de la economía: el transporte de cargas. La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) alertó que la escalada del gasoil está encareciendo de manera acelerada el traslado de mercaderías y advirtió que, si no se actualizan las tarifas, la cadena de abastecimiento podría entrar en una zona de riesgo.

La advertencia llega en un momento en que el costo logístico empieza a pesar cada vez más sobre el movimiento de productos en todo el país. Desde la entidad señalaron que, desde comienzos de marzo, los precios del gasoil y de las naftas subieron entre tres y cinco veces, con una variación acumulada de entre 20% y 25%.

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En ese contexto, el gasoil grado 2, el de mayor uso en el sector del transporte, ya supera los $2.100 por litro, un nivel que, según FADEEAC, encamina al mes a cerrar con el mayor aumento de costos del combustible de los últimos dos años.

Por qué el aumento del gasoil pega en los precios y en la logística

El punto que enciende la alarma es el peso que tiene el combustible dentro de la estructura del transporte. Según la federación, el gasoil representa hoy un tercio de los costos de las empresas del sector, por lo que cualquier suba fuerte impacta de forma casi inmediata sobre el valor de los fletes y sobre el costo de mover productos.

Eso significa que el problema no se agota en las cuentas de las transportistas. Cuando sube el gasoil, también se encarece el traslado de alimentos, insumos, materiales y mercadería en general. Es decir, el aumento del combustible se derrama sobre toda la cadena comercial y productiva.

Cristian Sanz, presidente de FADEEAC, lo definió en términos contundentes: “La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos. A los márgenes reducidos y la baja actividad en muchos rubros, se suma un impacto crítico: el combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos”.

De acuerdo con los especialistas del Departamento de Estudios Económicos y Costos de la federación, cada incremento del 10% en el gasoil impacta de forma directa en al menos 3,5% sobre los costos operativos de las empresas que hacen viajes de media y larga distancia.

Ese dato cobra otra dimensión frente a la dinámica de marzo. Si en apenas 20 días el combustible acumuló subas de entre 20% y 25%, el efecto sobre los costos del transporte se vuelve mucho más fuerte y obliga a recalcular en tiempo récord la ecuación de las empresas.

La entidad remarcó además que la velocidad de los aumentos actuales no tiene antecedentes cercanos. Mientras que durante todo 2025 el gasoil acumuló una suba del 45%, frente a un IPC del 31,5%, en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron un tercio de aquella variación anual.

El riesgo que preocupa al sector: tarifas atrasadas y problemas de abastecimiento

La preocupación de las transportistas pasa ahora por la falta de actualización de tarifas. Desde FADEEAC sostienen que, si los precios del servicio no acompañan el salto del gasoil, muchas empresas podrían dejar de operar por imposibilidad económica.

Sanz fue tajante sobre ese punto: “La actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario, muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar, con el consiguiente impacto económico y social”.

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La advertencia gana peso porque el autotransporte de cargas ocupa un lugar central en la economía argentina.

Según remarcó el dirigente, “los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el transporte y la logística generan el 4% del empleo nacional”. Por eso, una disrupción en este segmento no se limitaría al sector empresario: podría trasladarse al abastecimiento de comercios, industrias y centros de consumo.

El combustible en la Argentina, entre los más caros de la región

Otro dato que expuso la federación es el encarecimiento del gasoil medido en moneda dura. Según sus economistas, el litro en la Argentina ya alcanza al menos US$ 1,50, uno de los valores más altos de la última década y también uno de los más caros de la región.

Esa referencia muestra que la presión sobre el transporte no sólo responde al aumento nominal en pesos, sino también al encarecimiento relativo frente a otros países. Para empresas que trabajan con márgenes chicos y actividad desigual, ese salto complica todavía más la sustentabilidad del negocio.

FADEEAC vinculó parte de esta escalada con el contexto internacional. Según el comunicado, el mercado global atraviesa un shock por el conflicto en Medio Oriente, con el barril de Brent saltando de US$ 65 a más de US$ 100 en tres semanas.

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Pero la federación también marcó una preocupación local. Advirtió sobre el “debilitamiento de los mecanismos que permitan desacoplar los precios internos de los internacionales y moderar el shock externo, en un marco de significativo crecimiento de la producción local de petróleo (Vaca Muerta)”.

Ese planteo apunta a una contradicción que inquieta al sector: aun con mayor producción local, el transporte siente de lleno el impacto del crudo internacional. Y cuando eso ocurre, el costo de mover mercaderías se dispara y presiona sobre toda la cadena.

La advertencia final: “el desabastecimiento es el riesgo final”

El mensaje de FADEEAC cerró con una señal de máxima tensión. “Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando. No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica. El desabastecimiento es el riesgo final si no se toman medidas urgentes”, concluyó Sanz.

La frase resume el eje de fondo: el aumento del combustible ya no aparece sólo como un problema para los transportistas, sino como un factor que puede impactar sobre el traslado de mercaderías, la distribución de productos y, eventualmente, los precios que terminan pagando empresas y consumidores.

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